Gran hermano. revista Noticias

TELEVISION

¿Qué mirás?

Gran Hermano. Reality. Lunes a viernes (menos los miércoles) a las 20.15; miércoles a las 21; sábado a las 23.30 y domingo a las 16 por América. Conducción: Jorge Rial (gala) y Pamela David (debate), más Rodrigo Lussich y Jimena Cyrunik (la casa en vivo). Producción: Endemol para América.

** y 1/2 (dos y medio)

No vamos a explicar Gran Hermano (GH). Es el formato más famoso del mundo, repetido en decenas de países y madre de todos los realities que volvió en su octava edición después de cuatro años de ausencia y, por primera vez, transmitido por América y no por Telefe, el canal que había lanzado la novedad en 2001.

¿Por qué otra vez y qué atractivos ofrece en 2015? Atractivos pocos porque el juego carece de gracia. Una cosa era observar (“todos somos voyeurs” es la frase fetiche) a un grupo de personas encerradas en una casa sin comunicación con el exterior a principios de este milenio, todavía sin la explosión de las redes sociales, que ahora cuando además, ya hemos visto brotar bajo las baldosas a todo tipo de realities y concursos. Si bien continúa repitiéndose en varios países donde el efecto se mantiene –como en España, por ejemplo-, el boom ha quedado en el pasado.

Pero supongamos que este proceso era lógico y que lo destacable sea, a la inversa, la continuidad de la misma fórmula ya que siempre habrá un público cautivo a los pormenores de hasta dónde puede llevarnos el tedio compulsivo. Los espectadores eligen, por supuesto, cuál es el interés en mirar a gente de entre 19 a 35 años tejiendo algo que tendrá premio y sobre todo, que otorgará fama. Porque GH está ahí no tanto como entretenimiento en sí mismo (repito, desactivado) sino para volver a decirnos qué lugar tiene la fama en la tevé no importa de dónde venga. Otra vez la galería de potenciales “algo” rascándose la nariz en un sillón en pos de un fin superior: que los conozcan.

Bienvenidos, es la televisión y mientras el show funcione, adelante mis valientes. Pero que la hipocresía se note menos sería esperable. Cuando todos los medios hacen “gala” de la campaña #NiUnaMenos por los femicidios que no cesan, al cuarto rojo de la casa (donde pasan cosas inesperadas) fue invitada Vicky Xipolitakis para cumplirle el sueño a Eloy, uno de los participantes. Y allí estuvo, expuesta en baby doll negro, haciendo y dejándose hacer masajes para que desde el piso, el pensador Gabriel Levinas, uno de integrantes del panel del debate, reconociera el asomo de “carpita” en ese pobre pibe sometido a un estímulo perverso. Claro que algo tiene que pasar ahí adentro para no morirnos del embole ahora que Victoria Vanucci y su sillón no están para avivar el fuego.

El combo GH incluye toda la semana y a todas las figuras del canal: la gala con Rial, el debate con David (que ha crecido como conductora), el resumen de fin de semana con Lussich y Cyrulnik, y los rebotes en el resto de los programas de chimentos. Una apuesta grande que hay que amortizar y que por ahora ha dado sus frutos porque devolvió a América el tercer lugar del que lo había desplazado Canal 9. El volantazo dio resultado así que sigamos mirando: alguien está por hacerse unos mates.

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Escuela para maridos. revista Noticias.

TELEVISIÓN / 10 de mayo de 2015

Llegando los monos

Escuela para maridos. Reality. Jueves a las 22 por Fox Life. Conducción: Alejandro Fantino y Alessandra Rampolla, junto a Julieta “Cayetina” Cajg. Producción: Fox international channels y Endemol shine Argentina.

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A CLASE. Ocho parejas entregan a los maridos desaplicados para mejorar la resquebrajada convivencia.

A CLASE. Ocho parejas entregan a los maridos desaplicados para mejorar la resquebrajada convivencia.

★★★1/2 “Ya no hay más monos, no existen. Si nos estamos extinguiendo nosotros y nuestro planeta, de los monos ni hablar. Pero, si es que llegan, llegan con todo y yo los voy a ayudar”. A la declaración de Luca Prodan (el líder de Sumo cuyo segundo disco recordamos en el título), podría suscribir Alejandro Fantino, un especialista en apoyos al mono dolido. Pero hasta la “ayuda” tribal necesita complejizarse porque los viejos argumentos vienen perdiendo por goleada y hace falta aggiornarse, mirar un poco para adentro y decirle al equipo que llegó la hora del mea culpa. Un poco, tampoco la pavada. La intención está, que es lo importante.

Nadie mejor que el conductor de “Animales sueltos” para poner la cara en “Escuela para maridos”, un reality muy bien pensado porque recoge el guante de un malestar social que ya no se tapa con la mano y se lo apropia para devolverlo deglutido en sustancia asimilable para acompañar el asado. Será por eso que este ciclo –donde ocho parejas entregan a los maridos desaplicados para un coucheo que eventualmente mejorará la resquebrajada convivencia– despierta opiniones encontradas, según el punto de vista: es innovador porque abre un filón más que interesante y es entretenido al poner en escena una maniobra muy atractiva; es decir, cumple reglas televisivas a la perfección. Pero también hace cosmética a un sapo gordo y feo como la disparidad de poder en la relación de pareja y en la cotidianidad doméstica, un mundo que de a poco ha comenzado a mostrar sus monstruos.

Muy hábil en el uso de su imagen y los estereotipos ajenos, la sexóloga Alessandra Rampolla (se hizo famosa montándose en la gordita pícara y ahora, flaca, en la maestra estricta) acompaña a Fantino en el rol de experta que pone las cosas en su lugar. El trío se completa con la asistente “Cayetina” cuya presencia es un concentrado del tono del programa: no podía faltar la chica pulposa que habla poco pero, queridos monos, contengan sus instintos irrefrenables que acá estamos para aprender.

Como los pecados capitales, cada uno de los maridos observados asume un rasgo a limar: el malhumorado, el hippie (sic, por desordenado y sucio), el soberbio, el mujeriego, el nene de mamá, el optimista (se ríe todo el tiempo), el eterno adolescente y el machista (atrasa 50 años). Detrás de estos muchachos en el fondo buenos que se portan mal, hay una conducta marcada por micromachismos, algunos más sutiles y otros de franca violencia simbólica y psicológica. Sin embargo, casi más anticuado es el rol de sus mujeres que aparecen solo como esposas y madres, sin otra preocupación que revolotear con hinchapelotismo ancestral alrededor de su hombre. “Escuela para maridos” es un muy bien logrado entretenimiento con un claro sentido de la oportunidad. Para las mujeres, una galería de buenas razones para no casarse.

Mario Massaccesi. revista Noticias.

PERSONAJES / 25 de abril de 2015

Mario Massaccesi: “Nunca me enamoré, no sé qué es el amor”

Conduce “En síntesis” en las medianoches de El Trece. Vencer la timidez, militancia de la no grieta y deseo de entrevistar a Cristina. Galería de imágenes

Si Mario Massaccesi se entrevistara a sí mismo, lo haría en su casa. Dice que le obsesionan “los detalles de las cosas”, que ahí está todo, que en esa pequeñez reside lo observable. En su templo de detalles, un primer piso cercano al Alto Palermo, guarda las pistas del camino desde Río Cuarto, Córdoba, hasta la ciudad de los sueños cumplidos llamada Buenos Aires.

El departamento es amplio, claro, sorprendentemente silencioso y exquisito. Diseño de autor hasta la última puntada. Ni juguetes ni ladridos ni sillones arañados, por ningún lado asoman signos de convivencia perruna o felina, aunque al lugar le caería perfecto la combinación con un sagrado de Birmania, el gato de ojos zafiro y patitas blancas que encierra una leyenda mística anterior a Buda. Le digo que esa historia le gustará y dice que es posible, que lo googleará pero que, por ahora, elige vivir solo.
“Me tomé revancha. Me compré todas las revistas y diarios y música que no pude tener”, dice el periodista y conductor de “En síntesis” –el noticiero de final del día de El Trece–, señalando los estantes de la biblioteca donde se apilan las colecciones de Gente y Siete Días, entre otras publicaciones de los setenta y ochenta.
“También tengo mucha ropa, es cierto. En Río Cuarto usaba la que nos daban los vecinos y mi mamá arreglaba. Era una gran artesana por la necesidad, sabía hacer de todo. Creo que de ella heredé mi gusto por reciclar muebles. Voy a las grandes baratas y ferias de pulgas, busco y le indico a mi carpintero lo que quiero. Toda mi casa está decorada así, con lo que encuentro y me traigo de cada lugar adonde voy”, dice “Marito”, el menor de cuatro hermanos, hijos de un mecánico y una ama de casa.
Noticias: ¿Por qué quiso ser periodista?
Mario Massaccesi: A los 8 años ya sabía que quería ser periodista y hacer televisión. Cuando empezó “Mónica presenta” en el 76’ no me lo perdía nunca y le decía a mi mamá que iba a trabajar ahí. Desde muy chico, miraba los diarios, las fotos, leía los epígrafes, las firmas, hacía una lectura muy detallada. En casa me decían “dejate de hablar pavadas”.
Noticias: ¿Qué lo fascinaba tanto?
Massaccesi: La vida de los otros. Pero no con actitud voyeurista ni chusma sino porque me sorprendía; me sigue sorprendiendo la vida de la gente.
Egresado de la carrera de Comunicación en la Universidad Nacional de Río Cuarto, en su ciudad Massaccesi sumó experiencias en diarios, radio y tevé pero ninguna era estable. Entonces, en 1990, le ofrecen empleo seguro en una oficina estatal, la antigua Anses, y aceptó para venir a Buenos Aires: “Duré dos años ahí hasta que me fui ubicando. Viví en un departamento prestado, después alquilé y en el 98’ me compré el primero”, cuenta el hombre que hace quince años es parte de los noticieros de El Trece, a donde llegó por recomendación de Santo Biasatti –con quien había trabajado en radio Rivadavia– después de pasar por América, un canal de zona norte y colaboraciones a medios de Córdoba: “Nunca presenté un currículum, lo mío siempre fue de boca en boca, siempre me buscaron o me recomendaron. La pasión se contagia, inspira y hay que inspirar a los otros”.
Noticias: La televisión es exposición constante y de entrada a usted le gustaba. ¿Estaba muy seguro de su imagen?
Massaccesi: Para nada, me costó mucho y el canal me ayudó en ese sentido. Estás hablando con un gran tímido que tenía todas en contra: familia humilde, que veía mis sueños como llegar a Marte; más tragedias personales que no conoce casi nadie, salvo mi psicóloga y unos pocos íntimos; hechos que algún día contaré en un libro para ayudar a otros. Cargo con una cruz desde muy chico pero gracias a terapia y autoayuda ya está resuelto en mí. Doy cursos de conducción en televisión (en el Centro Cultural San Martín) que me han demostrado que hasta que no estás bien plantado en la vida no podés estar bien plantado ante una cámara. Los que vienen al curso son, en general, mayores de 30 años, gente que no ha podido elegir lo que quería hacer en la vida.
Noticias: Puso bien alta la vara desde el principio. Tímido, pero no encerrado escribiendo un diario íntimo, sino en la tevé.
Massaccesi: Nunca me bajé de ese lugar. El periodismo me eligió a mí. A las desgracias no las elegí, pero tampoco elegí la luz que supo alumbrarme.
Noticias: ¿Es creyente?
Massaccesi: Sí, soy católico. Pero nada fanático. Estoy mucho en silencio, así como está la casa ahora. Prendo la tele, escucho música pero más estoy en silencio. Lo aprendí en los “insights” que hice, me enseñaron a estar en silencio conmigo. O cuando salgo a correr, que lo hago todos los días, lo hago sin música.
Noticias: ¿Y cuando está con usted, qué escucha?
Massaccesi: (Pausa). Hago un chequeo sobre dónde estoy parado, lo que no volvería a hacer y, todo el tiempo, imagino cosas, pienso todo en imágenes y confío mucho.
Noticias: ¿Qué es lo que más le elogian?
Massaccesi: El tono de voz y la manera de contar. A mí no me gusta mi voz. Me parece muy gritona, pero reconozco que es muy distintiva, que se diferencia del resto. No soy locutor pero leo en voz alta desde chico, cuando jugaba al periodista. Como dice Fontanarrosa, aprendí el arte copiando. Como te dije, fui un gran tímido pero salí de mi zona de comodidad.
Noticias: Venció todas las inhibiciones.
Massaccesi: Todo el tiempo siento que hablo mal, me tiemblan las manos, se me seca la boca, se me traba la lengua. Pero cuando ponés lo mejor de vos, es lo más perfecto que te sale. Ya no me persigo tanto. Y el tímido creo que persiste en no poder contar mi historia. Por eso hago terapia. Es una historia de mucho dolor y en su momento ya saldrá, pero de la manera más amorosa posible, sin resentimiento, ni bronca.
Noticias: ¿De qué se trata esa historia?
Massaccesi: Todavía no estoy preparado para contarla. Tal vez más adelante.
Noticias: ¿Cómo se llevaba con sus compañeros del colegio?
Massaccesi: Escucho que todo el mundo quiere volver a ese tiempo. Yo no. Pero sería más fácil no ir. Ya me encontré cuatro veces con mis compañeros del secundario. Hacemos una cena cada cinco años. Es la vara con la que miro mi evolución, donde está mi fortaleza, donde quedaron mis miedos; para ver cómo fue cambiando mi vida. Es muy raro: llevan a los hijos a las reuniones para que me conozcan porque no les creen que ese de la tele fue su compañero en la escuela.
Noticias: ¿Por qué está soltero?
Massaccesi: ¡Todo el mundo me lo dice! En parte se dio así y en parte, lo elegí. Estuve en pareja pero no creo haber estado enamorado. No sé qué es el amor. Cuando salís de algunos infiernos, necesitás un tiempo de libertad. Desde hace unos cinco años, tengo la vida que quiero. Estoy a punto caramelo, saboreando la miel de la vida y no me la quiero perder. Fueron muchos años hasta llegar a esa puerta donde estaba el oxígeno y, por ahora, quiero vivirlo solo. Además, estoy rodeado de gente todo el tiempo. Abro mi casa a amigos, acá se hacen cumpleaños, reuniones, todo.
Noticias: ¿Cuál es el peor error que puede cometer un periodista?
Massaccesi: No ser fiel a sí mismo. Y perder el sentido común que está en la calle, entre la gente.
Noticias: ¿Le gusta esta televisión?
Massaccesi: No me gusta el acelere que tiene y cierta superficialidad, que un tuit sea una noticia. Me gustan mucho Mónica Gutiérrez, Magdalena Ruiz Guiñazú, Mónica y César –que son el molde– y Nelson Castro, que está en su mejor momento y es una voz necesaria. De los nuevos, Santiago del Moro hace un muy buen papel más allá del programa. Tiene un modelo personal, ha hecho un buen trabajo consigo mismo. Una gran desilusión para mí es Sandra Russo. Y no por lo que piensa sino por la estrechez, el modo en que sesgó una mirada general, crítica. A mí me encantaba y en gráfica es una de las que mejor escribe. Pero priorizó el árbol y se perdió el bosque.
Noticias: ¿Cómo se ubica en la polarización política e informativa?
Massaccesi: Soy un militante de la no grieta. Ni Víctor Hugo ni Lanata. Creo en la tercera vía porque los extremos no son recomendables. A TN lo pusieron por conveniencia política en un extremo. Antes no era así. Yo hice toda la gira con Cristina (Fernández de Kirchner) en 2003. Yo le sugerí la única foto con Néstor (Kirchner) en el Calafate con el glaciar de fondo, mientras tomábamos el té en su casa. Y me hizo caso porque escuchaba a los periodistas. Ahora es una periodista-dependiente, le encantan los medios pero le gustan que hablen bien de ella. Como a la mayoría de los políticos. Y me gustaría mucho entrevistarla ahora.
Noticias: Sus deseos se cumplen, Mario.
Massaccesi: No hay que ser obsesivo sino sentirlo, tenerlo presente y eso en algún momento baja. A muchas personas a las que admiraba terminé conociéndolas, pero no porque las busqué sino porque se dio. La vida vuelve, hay que estar alerta, hay que tener memoria. El año pasado Mónica (Cahen D’Anvers), la persona que veía desde chiquito, que no me perdía ni un programa y con quien trabajé después en el canal, cumplió 80 años y me invitó. Invitó a cinco personas del canal y entre ellas estaba yo. Nunca le había contado nada pero la energía se siente. Todo llega. Eso les digo a mis alumnos.

Los siete locos y los lanzallamas. revista Noticias.

TELEVISIÓN / 4 de mayo de 2015
 

El iniciador de la novela moderna

Los siete locos y los lanzallamas. Miniserie. Mar. a vie. a las 22.30 por Canal 7. Elenco: D. Velázquez, C. Belloso, P. Cedrón, D. Hendler, B. Blanco, D. Fanego y J. Zylberberg, entre otros. Guión: L. D’Agostino y M. Blasco. Producción: TV Pública, Biblioteca Nacional y Nombre Productora. Dirección: Fernando Spiner y Ana Piterbarg.

Por

Las condiciones estaban dadas. Por un lado, un clásico de la literatura nacional del siglo XX, adaptada por Ricardo Piglia –que define a Arlt como el iniciador de la novela moderna argentina– y un equipo de guionistas encargado de que el texto consiga la forma televisiva sin perder el espíritu original de su autor. Por otro, un enorme cuidado en la ambientación histórica de la crítica década del treinta. Vestuario, transportes, decorados, publicaciones de aquellos años y las imágenes del Archivo General de la Nación ubican al espectador en la atmósfera de la época. Vemos a los personajes caminar con el fondo blanco y negro de esa Buenos Aires o como parte de una película de cine mudo o viajando en tren hacia la casona de Temperley (adonde el protagonista Remo Erdosain se reúne con el Astrólogo). También es clave la iluminación tenue, casi opaca: no solo construye la atmósfera del policial negro sino que transmite la sensación de ahogo existencial de los personajes, es una luz que sofoca no por su potencia sino por las sombras que deja intactas.

Excelente decisión fue confiar el rol principal a Diego Velázquez que demuestra que su trayectoria teatral (“El luto le sienta a Electra”, “Estado de ira”, “Cock”) pesó a la hora de encontrarle el tono al complicado Erdosain de Arlt, personaje que Alfredo Alcón interpretara en la película de Leopoldo Torre Nilsson. Todo el elenco se destaca y solo nombraré a tres por razones bien diferentes: Moro Anghileri (Aurora), porque es incomprensible que esa cara no se aproveche más en la pantalla; Daniel Hendler (El comentador), porque nos olvidamos de que alguna vez fue Andy en “Graduados”; y Daniel Fanego (Haffner, el rufián melancólico), porque, simplemente, nos rendimos ante su presencia.

Los directores Fernando Spiner (ya había trabajado junto a Piglia para el film “La sonámbula”) y Ana Piterbarg lograron amasar todos estos elementos –los literarios, técnicos y actorales– en un resultado dignísimo para la tevé. Otra estética y otra “pretensión” (me hago cargo de las comillas) que no hace agua sino que está a mano del espectador: capítulos de media hora sin cortes, muy atractivos visualmente y con un cuento que dan ganas de seguir y revisitar. No es misión de la tele estimular la lectura sino entretener. Pero si de yapa la impulsa (como pasa con la retroalimentación entre sagas y series exitosas del cable) es que la receta funcionó en todos los niveles.

Marina Calabró. revista Noticias.

Marina Calabró: “No me imaginaba en los medios”

La panelista de TV habla sobre prejuicios, el peso del apellido, el horror de la desmentida y sus ganas de incursionar en programas políticos.

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“Estoy muy feliz con la decisión de Santiago de centrarse en “Intratables” y, por mi parte, de estar en el mejor lugar para mi especialidad porque “Intrusos” es como el Barça del periodismo de espectáculos”, dice Calabró, morena, menudamente curvosa, discurso sin balbuceos y sexy como de contrabando.
Noticias: ¿Hay acomodos en la tele?
Marina Calabró: A todos alguien nos puso alguna vez. Siempre puede haber una oportunidad. Creo que a la larga o a la corta el talento se impone, en todos los rubros. No creo en los estándares de lo mejor versus lo peor.
Noticias: ¿El apellido famoso ayuda a conseguir trabajo?
Calabró: Sí. Me abrió la puerta a las primeras incursiones porque te genera visibilidad de entrada. Por ejemplo, estar en el programa de (Bernardo) Neustadt en una mesa de hijos de famosos hablando de actualidad. Fue así, porque me escuchó opinar en algún lado y le gustó, que me llamó Daniel Hadad a fines de los ´90 para la radio, como columnista de actualidad. Estaba recién recibida y pensé que lo mío iba a ser la asesoría política, no me imaginaba en los medios, al menos no de manera consciente.
Noticias: ¿Cuándo da el volantazo de la actualidad política a la del espectáculo?
Calabró: En “Yo amo a la TV”, con Guillermo Blanc. Se hace una vacante porque Jorge Lafauci se iba y Guillermo, que es amigo de la familia de toda la vida, me llama. A mi papá le gustaba mucho el programa, era un tipo de abordaje al espectáculo que ya no se hace. No tenía ningún prejuicio con el programa, al contrario, el prejuicio era conmigo misma, el poder estar a la altura porque yo no era ni periodista, era una politóloga y no conocía del tema, apenas era una espectadora de tevé.
Noticias: ¿Su papá la criticó por hacer ese camino diferente al de sus estudios?
Calabró: Sí, le hacía ruido pero no desde el prejuicio o de creer que era algo menor, sino que temía que no tuviera la solvencia necesaria, me veía como una arribista en el mundo de los espectáculos.
Noticias: ¿Por qué supone que no fue convocada para la especialidad en que se había formado?
Calabró: No sé. No apareció esa posibilidad y me dejé llevar por lo que surgió y me sentí cómoda. Hice seis temporadas en “Yo amo a la TV” y la pasé genial, ganando poco. Le fui tomando el gusto. Seguí en “Contalo, contalo”, con Carlos Monti; en “Hechiceras”, en el Trece; en Canal 26 y Crónica TV; hasta que me llama Santiago para “Infama”.
Noticias: ¿Le generó alguna contradicción?
Calabró: No. Soy cero prejuicio. No hay dilema. Santiago me ayudó mucho en ese aspecto. Es un hombre liberado de prejuicios y me marcó a fuego para tener la convicción de que uno solo es quien es y anda siempre con lo puesto, más allá del tema circunstancial del que te toque hablar o del género en que incursiones. Mi ingreso a “Infama” me terminó de liberar del prejuicio externo. Cuando aparecí con la mini, el escote, las extensiones, Evelyn von Brocke preguntó si yo era periodista o vedette, y jugué con esa contradicción porque entiendo que siempre necesitamos encasillar al que habla.
Noticias: ¿Con su hermana Iliana desde chicas tenían divididos los roles: una, los escenarios, la otra, el estudio?
Calabró: Un poco sí. Fue mi manera de diferenciarme en la familia, creo.
Noticias: Pero después afloró el deseo de mostrar el cuerpo.
Calabró: Porque empecé a preguntarme sobre el lugar donde estaba parada, si era el lugar elegido o el que me había quedado. Y tuvo que ver, como decía, con romper prejuicios. ¿Por qué tenía que ser uno o lo otro? Y con cuestiones de la edad, de acercarse a los cuarenta y pensar que son los últimos cartuchos. Esas cosas quedan latentes, y cuando aparece el resquicio, salen, como pasó en “Infama”. Santiago discutía con la vestuarista, decía que mi look no tenía identidad, que era de medias tintas. Quiso jugar al contraste entre el look sexy y el discurso estructurado, de convicción en la batalla, y eso reflejó algo que estaba en mí. Hasta hice la tapa de la revista Hombre, que hoy veo y digo “qué caradura”.
Noticias: ¿Cómo vivió Iliana ese cambio suyo?
Calabró: Fue una de las primeras sorprendidas. A ella también le hacía ruido, no lo esperaba de mí, decía “está buscando su camino, tiene que definirse”. Después las cosas se acomodaron.
Noticias: ¿Son amigas?
Calabró: Somos hermanas, no sé si somos amigas. La amo profundamente, tenemos una relación muy armoniosa, de respeto a las diferencias y a los tiempos, y de bancarnos cuando las papas queman aunque tengamos miradas distintas.
Noticias: ¿Volvió a hablar con ella sobre la investigación de Jorge Lanata que involucró a su entonces cuñado, Fabián Rossi?
Calabró: Alguna vez lo hablamos y creo que entendió que jamás quise hacerle daño, que a ella le había pasado un tsunami por arriba y que eso que yo pude hacer era poco o no lo suficiente que ella esperaba de mí. Estaba en un lugar incomodísimo, en un canal donde el tema era central, donde hablo de los demás y no hablar de mí era casi un mamarracho. Santiago me llamó la noche del informe de Lanata y me dijo: “De acá no salís ilesa porque si no hablás, sos cómplice; si te vas, sos cobarde; si hablás, Figuretti; si apoyás a tu hermana, parcial; y si no la defendés, no querés a tu familia. Un costo vas a pagar y tenés que elegir en función de tu honestidad y conveniencia”. Traté de ser imparcial y no hablar de la cuestión de fondo porque me excedía y me excede hasta hoy. Mi hermana quería que me guardara y yo tenía requerimientos de la empresa para la que trabajo, es difícil no responder a tus jefes. Sin embargo, Santiago me dio libertad para hacer lo que quería. Y Rial me llamó otro día y me dijo: “Te estamos carneando, guardate”.
Noticias: ¿Valora la actitud de ambos?
Calabró: En esta selva, sí. Lo valoro y lo agradezco porque fueron los únicos que tuvieron ese gesto: Jorge, con quien casi no tenía contacto, y Santiago, mi hermano, lo adoro, es un fuera de serie. Me hace acordar mucho a mi papá en su forma de encarar el laburo, proteger su intimidad y su familia, es metódico como era “Cala”.
A los cinco años, Mía, rubia de pelo largo, no se parece a la mamá. “Saldrá a la familia del padre”, responde Calabró, refiriéndose a su ex, el consultor psicológico Martín Virasoro. Antes estuvo casada con el chef Maximiliano Ambrosio y ahora, desde hace casi dos años, está en pareja con Martín Albrecht, director comercial de América. “Somos muy novios, no convivimos y estoy enamorada como nunca en la vida. Estamos bien así, tal vez cuando los chicos sean más grandes pensemos en la convivencia. Ya sabemos que más hijos no, él tiene tres y yo una. Es totalmente revolucionario lo que me pasa con él, nos entendemos sin hablar, ¡estamos enamorados!”, repite Calabró que convive con Mía y el gato Dolce, “el auténtico malcriado de la casa”.
Noticias: ¿Cómo ve este año político?
Calabró: Hay un olor a fin de ciclo que ya venía por otros indicadores y desde la muerte de (Alberto) Nisman se agravó. Es una oportunidad para todo lo que no huela a continuidad. Es desolador lo que pasó. Lloré mucho. Tenés la sensación de vivir casi en un estado mafioso. Cuando no hay república, hay una sensación de anomia, de impunidad; es devastador, ojalá se sepa la verdad. La Presidenta no estuvo a la altura de las circunstancias con esa carta payasesca que publicó en Facebook hablando de ella. Debió dar un gesto de grandeza y defraudó una vez más. No importa la verdad sino salvar la ropa. Da vergüenza y no hace más que abrir la grieta.
Noticias: ¿Le gustaría que la llamaran de un programa netamente político?
Calabró: Bueno, sí, tengo a la politóloga contenida. Pero soy funcional al conductor con el que trabajo. Si decide que tal tema garpa, allá vamos.
Noticias: ¿Qué extraña de su papá?
Calabró: Todo. Extraño sus llamados después del programa para felicitar o criticar. Era un solucionador, podías ir con cualquier problema y, si podía, te ayudaba. No quería que criticara a Mirtha Legrand, era su obsesión, siempre llamaba para defenderla. Extraño eso.
Noticias: Trabajó con Ricardo Fort en “Fort Night show”, en 2012. ¿Cómo lo recuerda?
Calabró: Lo extraño. Era omnipresente, extraño sus mensajes de texto. No compartí tanto, no era parte de su séquito ni de sus viajes a Miami, no quería ser parte de ese circo que lo rodeaba porque mi cariño era genuino hacia él. Me despertaba ternura, era muy intuitivo. Teníamos en común la relación con nuestros viejos, tenía actitudes que eran para matarlo pero creo que le habría perdonado todo. Ha tenido gestos increíbles: cuando papá estaba mal, me llamó desde Miami para decirme que querría estar en su lugar para aliviar nuestro dolor y su propio dolor. Él sabía que yo era de las pocas que no quería nada de él. Me regaló un Rolex de oro macizo con brillantes y cuadrante madreperla que rechacé. Me veía como el bicho raro y a la vez le divertía, eso lo enganchaba conmigo.
Noticias: Marina, como periodista especializada en primicias y chimentos, ¿se mandó algún moco?
Calabró: Sí. Soy de chequear varias veces pero si una fuente cercanísima en la que confiás te dice que Karina “la Princesita” está embarazada, le creés. Después resulta que esta fuente había malinterpretado una charla que tuvo con ella. Y detesto la desmentida, para mí no es parte del chimento, como dicen otros periodistas, no me gusta que me pase. Aunque esa información no implique el destino del país, hago como que sí.

Refresh en TN. revista Noticias.

Refresh para TN

Un coach aconsejó a los conductores aflojar el estilo. Más charla y cambio de programas.

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Si era previsible que el año de elecciones provocara movimientos en la grilla de los principales canales de cable dedicados a las noticias, fue la inesperada muerte del fiscal Alberto Nisman el hecho que sacudió fuerte las diferencias entre las dos señales de mayor audiencia: TN, perteneciente al grupo Artear, y C5N, de Indalo Media, propiedad de Cristóbal López desde el 2012.

Este último canal fue ganando terreno por innovar en la manera de dar la información: un estilo más descontracturado, más rejuvenecido que el del formal TN. Como era de imaginar, esta provocación movió la competencia. Y TN empezó a cambiar, a aflojarse las corbatas, a permitir mayor movilidad a sus conductores –como ya, hay que reconocerlo, lo venía haciendo los fines de semana el histriónico periodista policial Ricardo Canaletti–, con formatos más cercanos al magazine, muy charlados, sueltitos. Hasta el año pasado, las dos emisoras estaban muy parejas rondando los dos puntos de rating. Si bien TN mantenía en total el primer lugar, C5N se posicionaba en las mañanas y las tardes.
Por esa razón habrá sido que, a fines del año pasado, la psicoanalista y directora de teatro Alejandra Ciurlanti volvió a ser convocada una temporada (ya lo había hecho en los años 90) para couchear a los conductores y recomendarles, como a los actores, posturas y actitud ante las cámaras. Desde TN, aceptan esta voluntad de refreshing pero no quieren que se asocie a una pérdida de credibilidad y seriedad informativa. Esa búsqueda de “lo que quiere la gente” llevó a tomar la decisión de levantar programas históricos por considerar que ya habían cumplido su ciclo: “Palabras +, Palabras -”, conducido por Ernesto Tenembaum y Marcelo Zlotogwiazda; “Prende y apaga”, con Sergio Lapegüe; “Argentina para armar”, con María Laura Santillán, “Tiene la palabra”, con Luis Otero y Lorena Maciel, y “Otro tema”, con Santo Biasatti.
Según TN, al único programa al que le propusieron continuar fue a “Palabras…” pero no en su horario habitual de los martes sino grabado los domingos, opción que los periodistas políticos obviamente no aceptaron. Pero todos continuarán en el canal con nuevas y futuras propuestas. Por ahora, las novedades nocturnas tienen la cara de “Los Leuco”, con Alfredo padre y Diego hijo; y “Odisea argentina”, con Carlos Pagni.
Para Tenembaum, era interesante continuar en TN pero no hubo acuerdo: “Ni Marcelo ni yo lo calificamos de censura. La parábola del periodista censurado no me va, salvo en un caso concreto cuando te rajan por una nota. Convivimos durante siete años, con contenidos que se diferenciaban del resto del canal y con críticas a ciertas posturas sostenidas por Clarín. Pero en las condiciones que nos proponían, decidimos hacer la pausa. Queríamos que la actualidad estuviera reflejada en el programa y en un año tan movido no íbamos a poder estar al día si salíamos grabados”, dice el periodista. “Fue un golpe cuando me lo dijeron y no te voy a negar que estoy triste”, dice Lapegüe, conductor de “TN Central” y “TN Noche”, y por cinco temporadas al frente del “descontracturado” ciclo de los viernes en trasnoche. “Armamos un buen equipo, nos iba bien en rating, recorrimos el país llevando solidaridad. Pero son decisiones del canal. Por mi parte, ya presenté otros proyectos”, dice desde Miami, de vacaciones. Quien ya tiene muy encaminado un nuevo programa es Santillán: será en igual horario que “Argentina para armar” (domingo a las 22) y también grabado uno o dos días antes de la emisión. Pero no quiso dar más precisiones: “Lo único que puedo decir es que será totalmente distinto del anterior. Este año no se trata de ‘armar’ sino de poner todo sobre el tablero”, aclara la periodista, después de ocho temporadas al frente del mismo ciclo. Ella asegura que la sorpresa por la noticia de la no continuidad del programa le duró cinco minutos: “De inmediato me puse a pensar y a poner energía en lo que sigue”.
La verdad de los números indica que TN recuperó el liderazgo. En enero, el promedio fue de 1,88 para TN y de 1,37 para C5N, diferencia que se profundizó en febrero: 2,88 y 1,44. Las razones de esta caída para el canal de Cristóbal estarían, según varias opiniones, en la banalización de la agenda (en lugar de información dura); el gradual despido –claro o velado– de los periodistas Débora Plager, Antonio Laje, Tomás Bulat, Luis Novaresio y Marcelo Longobardi, más la alineación con el Gobierno. Razones que se potenciaron con la divisoria de aguas que representó el caso Nisman.
“La única alineación que entiendo es con el televidente, el que llama para elogiar y para putear, quiero a los dos. Los gobiernos pasan y los medios quedan. Lo que pasó en el verano es muy acotado al espectador porteño; en el interior no es lo mismo. Y nos estamos reacomodando. Nos va genial a la mañana y la tarde, con información que apunta a los servicios, y nos queda reforzar la noche. Tenemos todos los cañones apuntados para dar cobertura federal a las elecciones y vamos a preparar debates con Gustavo Sylvestre y Eduardo Feinmann”, dice Francisco “Paco” Mármol, director de Contenidos y Programación de Indalo Media, quien también se encarga de defender a las conductoras (Mariela Fernández, Daniela Ballester, Melina Fleiderman) del canal de las críticas acerca de que no son periodistas de carrera: “Tienen mucha formación –locución, comunicación, un máster una de ellas– y representan otro estilo de conducción, muy lejos del inexpresivo de la CNN”. Ante la pregunta de si los productos de PPT, la productora de Diego Gvirtz, comprada por Cristóbal López, pasarían a formar parte de la grilla de C5N, responde: “Estamos en tratativas… avanzadas. Pero no me interesa tener a ‘6,7,8’. Lo que quiero es el archivo de 30 años de tevé, eso es un tesoro”.
Con cañones más o menos apuntalados, este año será muy competitivo y la audiencia elegirá: que comiencen las apuestas.

Esperanza mía. revista Noticias.

TELEVISION

 El hábito no cambia

Esperanza mía. Telenovela. Lunes a viernes a las 21 por El Trece. Elenco: Mariano Martínez, Lali Espósito, Gabriela Toscano, Ana María Picchio, Rita Cortese, Carola Reyna y Tomás Fonzi, entre otros. Guión: Lily Ann Martin y Claudio Lacelli. Producción: Pol-ka. Dirección: Sebastián Pivotto y Lucas Gil.

** (dos)

No hace falta llamar al semiólogo. En la peluquería ya descifraron, desde el primer capítulo, que “Esperanza mía” se parece a “Cambio de hábito”, la película (después, también, musical) de 1992 con Whoopi Goldberg donde una chica rebelde se refugiaba de la mafia en un convento. “¿Y ‘Extraña dama’?”, agregó una clienta memoriosa mientras la manicura murmuraba  “Hannah Montana”, por la serie de Disney en que la protagonista (la cantante Miley Cyrus) intentaba combinar en secreto la vida de una chica común y corriente con la de una pop-star.

¡Cuántos recuerdos! Que además cobran mayor relevancia si ser Papa está de moda y Lali Espósito apunta a convertirse en figura musical adolescente. Pero ninguno de estos elementos por sí mismos tiene la culpa ni el mérito de nada. “Inspirarse” en la producción cultural a mano y aprovechar la ocasión son parte del negocio desde siempre, pero eso no cambia la responsabilidad sobre el resultado final. Importa mucho menos reconocer los parentescos de “Esperanza mía” que comprobar que funcione. Y por ahora viene flojo de papeles.

Es una comedia más para la tardecita teenager que para el prime time nocturno. La pareja central es la de Julia/Sor Esperanza (Espósito) con el padre Tomás (Mariano Martínez), un romance que no molesta a nadie (la época de Camila ya pasó) y es tan previsible que no genera ningún tipo de expectativa. Solo resta esperar. Y como el tiempo es precioso, la hermanita no quiere desaprovecharlo en sacarse el maquillaje: siempre los labios y las pestañas listas para el show.

Pero ni siquiera lo previsible es grave. Siempre sabremos lo que va a pasar con Hamlet. La cuestión es la puerilidad con que en esta tira están planteados los conflictos, con personajes estereotipados: los hermanos opuestos (gran Tomás Fonzi, sacándole siempre agua a las piedras), la rubia mala (Natalie Pérez en ascenso); el matón (otra vez Alejandro Fiore), la madre superiora omnisciente y cómplice (calidad de Ana María Picchio); la monja madre soltera engañada por su novio (Gabriela Toscano y Federico D’Elía) quienes son, claro, los padres biológicos de la protagonista y que volverán a encontrarse. El mundo es un pañuelo en las telenovelas. Pero aquí está empequeñecido a la obviedad simplona.

Lali Espósito no puede quejarse. Por primera vez, actriz principal con un rol hecho a medida donde puede cantar y desparramar su fuerte actoral, sustentado básicamente en el carisma canchero. Más o menos como lo hizo la actriz y cantante Natalia Oreiro en sus comienzos, antes de refrendar en el cine que era una gran intérprete. El riesgo con esta Julia/Esperanza es que está tan apoyada en ese eje que empalaga con los gestitos y el rimmel. Menos puede ser más como enseña Mónica Cabrera con Juana, otra de las mucamas en las que la encasilla la tele: un minuto basta para demostrar lo que sabe.

Duro de domar. revista Noticias.

TELEVISIÓN

Blandííísimo

Duro de domar. Programa de actualidad humorístico. Lu. a vie. a las 23, por Canal 9. Cond.: Roberto Pettinato. Panelistas: G. Pardini, G. Marziotta, M. Hamilton, E. Claudeville, M. Catañeda e I. Schargrodsky. Producción general: PPT.

POR

★★ Roberto Pettinato volvió a “Duro de domar” de donde partió una noche en 2009 dando un portazo en la nariz del productor Diego Gvirtz (“6,7,8” y “TVR”). Y después de su paso por “CQC” retoma el aire televisivo con otro visible problema de timing: tanto el último “CQC” como este “DDD” lucen extenuados.

Los bodoques de archivo, insufribles repeticiones de lo que ya vimos y que encima, cuando el tema lo permite, bajan línea son la vedette. A Pettinato se lo ve incómodo en esas aguas.
Lo más interesante de aquel “DDD” era el juego entre el panel y el conductor. De eso apenas quedan ruinas. El panel ha sido reducido a brevísimas intervenciones de las cuales solo las de Marziotta intentan un atisbo de argumentación, mientras Hamilton amenaza con quedarse dormido, Pardini compone el clown misógino, Castañeda sigue intentando decirnos algo, Claudeville se sube al caballo y de a ratos, se lo presta a Schargrodsky para que haga un resumen político en 10 segundos. El gran faltante es el humor, el que se fue en 2009 y no quiso esta vez tragarse un sapo.

Intratables. revista Noticias.

TELEVISIÓN

La gran comilona

Intratables. Magazine político. Lu. a sáb. a las 21.30, por América. Conductor: S. del Moro. Panelistas: S. Fernández Barrio, P. Vilouta, M. J. Oliván, D. Brancatelli y J. Viale. Prod.: GP para América.

POR

★★★ Vamos de nuevo. Hace un año hablábamos del otro “Intratables”, el de más de lo mismo, el que masticaba un poco de todo, rápido y con la boca abierta salpicando migajas, a veces crocantes como las de Franco Torchia, la mayoría reblandecidas como las de Diego Brancatelli, pero siempre servidas por ese gran maître de panel que es Santiago del Moro.

Pero en este 2015 (sí, ya sé, elecciones), desde las entrañas del anterior nació uno nuevo. Definamos “nuevo”, diría un sociólogo. Ok: diferente del anterior, un hermano con otras ínfulas pero criado bajo el mismo techo. En un gesto de coherencia vital, el conductor abandonó “Infama” por la tarde y se zambulló al prime time con una temática acotada a la actualidad política. ¿Oportunismo? Sí, por supuesto, y del legítimo. Porque se trata de periodismo en televisión, un reino donde manda el rating y en el que se da por hecho que los especialistas son relleno y lo que garpa(ría) es el show de la información, como muy bien lo entendió Jorge Lanata en El Trece.
Antes y ahora, el rasgo que caracteriza a “Intratables” es su apuesta fuerte al desprejuicio. En la mezcolanza de Torchia (que ya no está) con Brancatelli (que continúa cruzado ante la adversidad) o de la modelo Vitto Saravia con la periodista María Julia Olivan, estaba el juego. Total, diez segundos bastan para embarrarse o parecer genial y, de todos modos, campanazos, risas, alaridos y/o cualesquiera separador sonoro vendrían a dar vuelta la página y a otra cosa. Y si bien en 2015, la cuestión política requirió limar la impaciencia y dar un poco más de aire a las explicaciones, la provocación se mantiene intacta en la decisión de sentar junto al panel estable a figuras invitadas o suplentes, probándose en el banco de “opineitors”.
Puede ser una provocación inofensiva como el escote de la indefinible Úrsula Vargues; o polémica, como el lugar otorgado a Agustina Kämpfer, la ex pareja del vicepresidente procesado Amado Boudou, de “movilera a dueña de una revista con un montón de pauta oficial” como le dijo Oliván en una discusión, una silla muy incómoda para quien la ocupa (bah, creemos) pero muy interesante para el espectador que quiera verla en aprietos: una jugada casi tan perversa como atractiva. En el otro extremo de las caras nuevas, una suma importante es la incorporación de la periodista Débora Plager, desplazada de C5N, que aprovecha sus intervenciones con agudeza y un profesionalismo que la distingue por su precisión.
En cuanto de Del Moro, él mismo es una provocación en su flamante status de conductor de programa político. Una molestia perfecta, puesta ahí para que pueda sobrevolarla con creces. Dije una vez que tenía un estilo “mefistofélico” y lo reitero. Porque manejar la palabra, los egos y las imágenes de tanta gente cada noche no debe ser fácil. Sin sudor, se pone por encima sin que se note. Es un gran director aunque la película no nos guste.

Noches mías. revista Noticias

TELEVISIÓN

Insomnio chic

Noches mías. Show de noticias y entretenimiento. Domingos a las 23.59, por C5N. Conducción: Roberto Funes Ugarte. Producción: Rodolfo Boros y Ali Mohamed.

POR

★★★★ No es fácil pasar esas cinco horas. Desde la medianoche hasta la última estrella del lunes, hay que transitar la cornisa donde las promesas del finde se esfumaron, el fútbol ya es pasado y el comienzo de la semana es profecía cumplida. Es un corredor patinoso porque ofrece licencias que en horarios diurnos y prime time serían inadmisibles pero también exige complicidad porque del otro lado hay un espectador solitario y desvelado que quiere ser acompañado. Las opciones en el cable no faltan por lo que debe haber razones para elegir la escenografía azul de C5N: una de ellas es Roberto Funes Ugarte y sus “Noches mías”.

El programa empezó a mediados del año pasado con la coconducción de la periodista Claudia Salto, pero al poco tiempo el movilero estrella del canal quedó al frente. Y el cambio fue beneficioso porque así sea un segmento en un programa, su estilo requiere espacio sin interferencias. Hay profesionales que se potencian en pareja, pero Funes Ugarte tiene un ritmo difícil de compartir.
¿Por qué? Supongo que debido a la mezcla de registros que maneja, por la imagen que propone como comunicador y el público compra: el cheto al alcance de la mano, refinado y morochito, capaz de charlar de igual a igual con un representante de rancia estirpe o con la señora del baño, un tipo que sin la papa en la boca se codea con el mundo al que todos quieren pertenecer. Ese capital de Funes Ugarte cotiza alto en la tele frivolona (y en el resto de los medios, también) que espía a los que pertenecen al mundo del glamour.
En “Noches mías”, lo acompañan el chef Damián Cicero, el Dj Carlos Esnaola, los barmen Gastón y Sebastián y la “Robertita” Josefina Ansa. Entre todos, le ponen al vivo música, comiditas, desfiles, tragos, coreografías. Cada media hora, se da lugar al informativo y las noticias. Siempre invita a personalidades (desde María Martha Serra Lima y “Banana” Pueyrredón hasta Karina Rabolini y el secretario del Papa Francisco, Monseñor Karcher) con las que mantiene una larga entrevista: es elogioso –tal vez demasiado– pero por ese camino relajado el entrevistado no puede negarse a más preguntas.
Cóteva, sísísí y un rugido de admiración son las muletillas distintivas de Robertito, el de mocasines sin medias, pantalón fit (chupines, diría Fabián Doman) y corbatas únicas. Pero hay algo más que lo distingue y no debería abandonar: la impronta mordaz, el comentario divinamente incorrecto, la boutade entre copas de champagne. Tal vez por ese desafinado momento del año pasado en el móvil (todos los periodistas decimos barbaridades durante una odiosa guardia), quiera cuidar la lengua. Ojalá no se obligue a la siesta polite y a veces hipócrita de la tele porque esa manera de ver a los otros, sin besamanos ni frases hechas, también es parte de su diferencia.