Subirse a los tacos. revista Noticias

El femme style de Marcelo Tinelli.

No es de mal pensada imaginar que todo lo que hace Marcelo Tinelli al frente de “Showmatch”es por sumar rating y convalidar su tan mentado olfato para percibir por qué andarivel corre esa conjunción momentánea y caprichosa llamada “interés popular”. Puede ser la obviedad machistonga de cortar polleritas o el hallazgo de inventar personajes gracias a su indiscutible capacidad para transformar lo invisibilizado (que no es igual a invisible) en novedad efímera, hasta un próximo volantazo que cambie el foco en búsqueda de mayor rendimiento.

En ese contexto se ubica la operación tacos lanzada el pasado jueves 18 cuando el “Bailando” estrenó el ritmo Femme Style, una danza que “surgió en las pasarelas, con mucha caminata y poses, mezclando ritmos urbanos como el hip hop y el jazz, con movimientos femeninos y sensuales subidos a unos stilettos de 15 centímetros”, explica Verónica Gregorio, directora de la escuela Full Dance donde desde hace tres años la docente Micaela Kraoshaar enseña esta disciplina también denominada vogue, gogo style o waacking. “Este ritmo reconoce varias tendencias e influencias, incluidas las drag-queens que son unas grandes caminadoras de tacos. Por cierto, es el varón -subraya- y no la mujer, el que se lleva todas las miradas en esta danza, por su musculatura firme y su porte. De alguna manera, la pareja compite en una auténtica guerra de divas.”

Un pasito nuevo.

Quedó claro que el femme style no es un invento de Tinelli ni tampoco de los bailarines Gabo Usandivaras y Juan Carlos Acosta que se disputan quién lo hizo primero. Ahí está youtube con Beyoncé y, cuándo no antes, Madonna para demostrar que todo puede ser traído y llevado. Pero separemos. Porque por un lado, tenemos una danza urbana y occidental, que ubica al varón en el lugar central de atracción a través de maneras tradicionalmente femeninas; y por otro, el uso y la puesta en escena que hace de eso el programa más visto de la televisión.

En cuanto a lo primero, se puede seguir desgranando acerca de que fue de los estereotipos de género. Para la psicóloga Mónica Cruppi, todo se ha resignificado y deconstruído: “¿Qué es ser hombre y qué es ser mujer en la actualidad? Tendríamos que volver a preguntárnoslo. La mujer ha cambiado su subjetividad y eso produjo indefectiblemente una transformación en la subjetividad masculina que todavía es confusa. Lo que antes demarcaba lo femenino y lo masculino se ha corrido a tal punto que podíamos pensar en una masculizaciòn de lo femenino y en una feminización de lo masculino y también en otras maneras de pensar las diferencias sexuales”.

Hace poco más de un mes, el empresario Ricky Sarkany presentó una publicidad protagonizada por la actriz Isabel Macedo y el modelo internacional Lucho Jacobs donde el chico luce y seduce con traje negro y taquitos colorados, bajo la consigna de elevarse, superarse, conectarse, para alcanzar a esa mujer que adora los zapatos. “No estamos preparados como sociedad para observar la desvirilización masculina. En la intimidad todo vale pero es diferente en una pantalla, donde puede ser visto por adolescentes. ¿Cuál es el mensaje? ¿Que para seducir un varón debe adoptar un estilo femenino? Los roles han cambiado pero los tacos, ese modo de caminar, representa una sensualidad netamente femenina. ¿Los hombres necesitan adoptarla para seducir? ¿Y a quiénes?”, pregunta la sexóloga Sandra Lustgarten, segura de que resulta aún chocante para el público ver al macho en stilettos.

El Tinelli Style

Y el gran ganador, alfa entre los alfas televisivos, se puso los zapatos diseñados por su mujer Guillermina Valdez y desfiló, preguntándose sobre el peligro que corría su flamante designación como personalidad destacada de la Cultura porteña. Algo de práctica tenía: en julio de 2012 con el impulso de Charlotte Caniggia, toda la troupe lo siguió en tacos y pelucas en una carrera que se dio en llamar la “maratón gay”. Fiestita que subió el rating a más de 30 puntos pero que también provocó el rechazo de la Federación de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FLGBT) por “reforzar estereotipos, lesionar la dignidad y promover prácticas discriminatorias, alejadas del espíritu de igualdad que ha decidido abrazar la sociedad argentina”.

Pero dos años después, el montaje es otro y las respuestas también. Esta vez no se trató de una estudiantina cuasihomofóbica sino de un nuevo ritmo donde el conductor instala otra vez su chiste más transgresor. Para la Comunidad Homosexual Agentina (CHA), presidida por César Cigliutti, constituyó un hito reivindicatorio de la diversidad y en contra de los estereotipos machistas: “Que Tinelli y los concursantes se suban a tacos y tengan movimientos ‘femeninos’ ayuda a enfrentar a algunas actitudes machistas y a reivindicar lo que se llama ‘mariconear’”. El gesto de la CHA no fue unánime. Para la legisladora porteña María Rachid, presidenta de la comisión de Derechos humanos, garantías y antidiscriminación, lo sucedido en el programa es una burla hacia las mujeres y la diversidad sexual. “Los comentarios sexistas, la subestimación y cosificación de las mujeres en general y ahora la ridiculización de la femineidad son parte del andamiaje cultural que construye las escenas de violencia hacia las mujeres”, dice la ex vicepresidenta del INADI. Desde Rosario, también Luciano Fabbri, politólogo feminista e integrante del Movimiento Popular Patria Grande, criticó la postura de la CHA: “No hay que confundir visibilización con imbecilización. Que el ‘fiolo’ de la TV se ponga tacos no implica ningún cambio cultural para festejar, ni mucho menos una reivindicación política del mariconeo, sino otra página de su histórica ridiculización para el consumo heterosexista”, escribió en el portal de noticias “Notas. Periodismo popular”.

Pero volvamos a lo importante. Al menos, lo importante para Tinelli. El jueves 18, cuando empezó esta historia, el rating de “Showmatch” alcanzó 21,4 puntos, es decir, si bien continuó en el lugar del más visto, no se diferenció. Apenas una semana atrás, el jueves 11, había llegado a 22,2 con el debut de Lali Espósito en la salsa trío. El femme style no rindió aunque quizá Valdez venda más zapatos.

Showmatch. revista Noticias.

TELEVISIÓN

“ShowMatch” es el juego de los tronos

Reality de baile y humorístico. Lunes, martes y jueves a las 22.30, y viernes a las 22, por El Trece. Conducción: Marcelo Tinelli. Jurado: Nacha Guevara, Moria Casán, Soledad Silveyra y Marcelo Polino. Dirección: Alejandro Ripoll.

POR 

★★★★ Para que Micaela Tinelli y su novio Tutti Diez no vuelvan a fatigar sus dedos en Twitter contra los que critican pero ven “ShowMatch”, habría que contarles que el papá y suegro entendió mucho mejor que ellos de qué se trata el juego. Todos los que vemos el programa lo amamos y odiamos a la vez. Una serie o un film se eligen por un especial interés del espectador y se siguen en cualquier momento, sin la cárcel de la grilla.

Pero un reality como “ShowMatch” debe ser consumido en tiempo real para abrir la interacción con el intangible mundo de las redes sociales. ¿Acaso no son las selfies –inauguradas esta temporada por el conductor– un grito llamando al aquí y ahora? Todo el programa es visto para alentar y para defenestrar, como un gran estadio de fútbol donde algunos irán por el partido, otros a putear al árbitro, otros para vender gaseosas, pero ninguno puede dejar de estar ahí en acto.

Frente a una caída irrefrenable del encendido de aire, Marcelo Tinelli convoca manejando los hilos de la atracción y la repulsión. Para todos hay algo. Desde la primera emisión lo hizo saber con el reclamo de pagarés vencidos a los del Trece encabezados por Adrián Suar (qué aburrida resulta esa competencia sobre quién es el más banana), a Telefe por el ninguneo y al Gobierno por el papelón del verano a raíz del “sí pero no” con “Fútbol para todos”. No es este el lugar para dilucidar contubernios sino para entender la puesta actoral de Tinelli, ubicándose como víctima y por lo tanto como vengador, el que vuelve a dar a cada uno lo que le corresponde, el que manda e impone y amenaza.

El segmento humorístico “El gran Bailando”, con imitaciones a políticos, valida otra vez el peso de Tinelli en el marketing electoral aún en un año sin elecciones. Pero no solo en esta tristemente obvia influencia sino en todos los aspectos se erige como el juez. Nadie le compite. Los participantes exponen sus llagas personales para que el conductor meta el dedo a su gusto, intente conciliar parejas o azuce alguna vieja disputa y todo le está permitido.

Hasta el jurado ha empequeñecido su incidencia, salvo el atractivo de Nacha Guevara torturando con guantes de seda a Xipolitakis o a Von Brocke. Pero ningún participante ni jurado ni humorista arrima al trono omnisciente y todopoderoso de Tinelli, nunca antes necesitado de demostrar el tamaño de su pisada.

Pero el “Bailando…” también es seguido porque tiene un sustento artístico. Y este año aporta un show de entretenimiento destacable: primeras figuras de la danza (Eleonora Cassano, Maximiliano Guerra, Mora Godoy y Hernán Piquín acompañado por Cecilia Figueredo) a quienes mucha gente tal vez nunca antes pudo apreciar. Pero mi voto, quiero decirlo, es para la pareja de Anita Martínez y el Bicho Gómez, una mezcla rara en medio de tanta coreografía existencial.

Revista Noticias > Bailando por un sueño

15/06/12

TV

El último divo

“ShowMatch”. Entretenimientos. Lunes, martes, jueves y viernes a las 22.30, por El Trece. Conducción: Marcelo Tinelli. Jurado: C. Barbieri, M.Casán, F. Mendoza, A. Pachano, M. Polino y A. Gasalla. Dirección: Alejandro Ripoll.

POR 

El último divo

Calificación: **

Una vez al año, desde hace demasiado tiempo, muchas pero muchas personas preocupadas por este país decimos “volvió Tinelli” y post facto, aparece la sensación, acaso el sentimiento, de que el ph televisivo, anche atmosférico, sufre una metamorfosis. Pero lo que nunca queda claro es si eso es bueno o malo para el pueblo argentino (gracias, Woody Allen).

Volvió Tinelli. Yastá. Ya el rating explotó, la competencia sigue reuniéndose en la jabonería de Vieytes y las mariposas estornudaron en Tokio. Ahora hay que continuar el juego y en El Trece hacer las cuentas a ver si el tanque de Ideas del Sur alcanza para ganarle el año a Telefe. ¿Cómo ganará Tinelli o por qué fracasó?, son las únicas preguntas interesantes con respecto a la 23ª temporada de “ShowMatch” o, su prótesis más lograda, “Bailando por un sueño”. Todavía es demasiado pronto como para arriesgar una respuesta. El “as en la manga” de Tinelli puede estar observándonos. Pero alejados del resultadismo y enfocados en su primera esperadísima emisión, quedaron en nuestras retinas algunas impresiones imborrables (perdón, ¿hay alguien que no conozca el argumento?).
-Apertura 1. Tarantino fue invitado a una cita para el enemigo. Lo de “Pulp fiction” con Marcelo Tinelli y Florencia Peña (parodia de John Travolta y Uma Thurman) se enrareció con chistes internos incomprensibles, azuzados por Dady Brieva. Demasiado gesto para tan poco.

-Apertura 2. Una idea genial: ¡Tinelli se despierta de un sueño! Y lo vemos en cueros, ponerse perfume sobre sus tatuajes y elegir las sedas y terciopelos que lucirá en su gran noche. ¿A qué me hace acordar…? ¿Un divo?

-Apertura 3. Mucho y mal. Grandilocuencia faraónica y excesos de grasas trans. Diez cuadros musicales, 300 artistas en escena, festival de arneses y más de un bailarín que la pifió feo. Salvo el talento de Hernán Piquín, todo fue gente volando no sabíamos hacia dónde.

-Besamanos. El rito del saludo con el gerente de programación del canal, Adrián Suar, y sus colaboradores Pablo Codevila y Coco Fernández, fue más tirante que nunca. Entre chistecitos y sonrisas, los reclamos sobre el retraso del inicio del ciclo y el posible pase del conductor a Telefe sobrevolaban la charla entre estos dos medidores de fuerzas y de tamaños.

-Jurado. Sin Graciela Alfano, fueron un canto a la paz y a la amistad. Gran momento cuando Antonio Gasalla le dijo a Tinelli que así, amigados, no le servían. La acidez del capocómico amenaza con ser el ingrediente más jugoso.

-Peña. Bien de reflejos por subirse a la acusación de “panquequera” y responder a la inversión del “capo di tutti capi”. Como bailarina, es una gran comediante y será, sin duda, la otra atracción del año.
-Chau, chau, chauuu. Casi dos horas sin cortes bastante aburridas. El baile continuará. Ya podemos ir al baño.