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ESPOSA

Urgente: Necesito una esposa. Mi convocatoria está dirigida a toda persona de cualquier sexo, edad, raza y religión que quiera honrar la condición humana entregándose, en cuerpo y alma, a la sagrada tarea de que mi paso, por este valle de lágrimas, no deje huellas en la alfombra, polvo en los muebles ni deditos en los vidrios.

Soy consciente que mi pedido es un grito en el vacío, es la pesquisa del tesoro pirata, es el milagro en el desván de la abuela, es una oración ante el altar de la Virgen.  Por lo tanto, debo aclarar que me refiero -por si alguien se distrajo-  al tipo esposa hacendosa, perteneciente al subgénero ama de casa, ésas que mantienen recesivos los genes resistentes a ollas o lavandina.

Quien lea estas líneas no aliente falsas expectativas. No estoy ofreciendo trabajo porque en ese caso solicitaría una mucama o mayordomo, lujo asiático que no puedo darme. Cualquier persona que haga de su misión un acto mercenario será rechazado de inmediato. Mi olfato de supervivencia es sensible al perfume de las esencias: una buena esposa jamás cobra sino que, simplemente, es.

Tampoco (oh, Dios! Hace falta decirlo?) estoy ofreciendo matrimonio. Lamento haber ilusionado a esas mitades sueltas por el mundo pero deberán buscar a su gemelo a través de otros recursos y artimañas. Craso error que es pagado con sangre, el de confundir esposa con matrimonio.

Porque toda mujer que trabaja fuera del hogar entre 8 y 12 horas diarias,  que tiene algo así como una vida con casa, hijos, mascotas y hasta marido, además de un cuerpo y una cabeza propios, se merece una esposa abnegada y servicial. Mi pedido más que solicitud es un reclamo a la humanidad: Todo el mundo tiene derecho a tener esposa.

-Ejem, perdón, señorita Leni, Ud. se cree una viva bárbara, no? Un cúmulo de ingenio y originalidad, no?

Son mis características innatas. Pero adivino cierta ironía en su comentario.

-Bravo, señorita Leni. Temo advertirle que su propuesta ya fue inventada hace rato. Y fracasó.

No es posible…era mi última esperanza. Al menos, pensaba vivir de los derechos de autor o abrir un sitio en Internet que luego iba a ser disputado por multinacionales y….

-Lo siento. Acepte su destino, juegue al Loto o búsquese un esposo: es más fácil.

Ya sé. Pero para eso ya estoy yo.

-Bueno, bueno, cálmese. Le presto el hombro. Por ahora, es gratis.

Leni González.

 

 

 

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