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ESCENARIOS

8/6/12

Una terrible y pequeña vida

Con mínimos recursos escénicos, pero gran potencia dramática, Pablo Seijo dirige a la extraordinaria María Inés Sancerni en un texto de Santiago Loza.

POR LENI GONZALEZ

UNA MUJER A LA SOMBRA. Una vida al margen.

Detrás de la cortina de una ventana abierta a cualquier calle polvorienta de cualquier pueblo perdido, asoma el perfil de una mujer terrible. Nadie lo sabe. Es pequeña, indiferenciada, frágil; su vida de detalles entra en un costurero, en una caja de cartón, en un estante cubierto con puntillas. Pero hay un día, siempre habrá uno, en el que la rutina se rompe. Es el día que entra el deseo subido a los tacos altos de otra mujer.

No hay manera de evitar oír el trueno de Nada del amor me produce envidia, en su quinta temporada ahora en La Carpintería, en la recién estrenada Todo verde. Una modista y una pastelera, invadidas por señoras mundanas; dos caídas del mapa, dos espectadoras de la pasión ajena, dos alienadas; mujeres terribles, en fin, como las que crea el escritor Santiago Loza.

“Me interesan las historias de personajes que están un poco a la sombra, desplazados, al costado, al margen, pero que no son marginales, no parecen destinados a grandes cosas, vidas pequeñas en apariencia, que terminan estallando.  Supongo que lo femenino tiene o tuvo que ver con ese lugar al margen, de lo que mira de refilón la gran Historia. Me resulta más fácil escribir desde esas voces femeninas, es una especie de travestismo literario. Me resulta natural esa fuerza, también esa furia que aparece. Tal vez es la compañía de mujeres en la vida de uno, las charlas de cocina, la complicidad. Creo que es eso lo que me interesa, que los personajes estén en carne viva, emocionados, supongo que eso se adjudica a las mujeres, más que a los hombres, no lo sé”, dice Loza.

Una actriz exquisita
Cineasta y dramaturgo, autor de estas obras además de, entre otras, He nacido para verte sonreírMatar cansa y Pudor en animales de invierno (en cartel en El Camarín de las Musas), Loza es un escritor de teatro “puro”, de los que no se hacen cargo de la dirección de sus creaciones sino que se las entregan con confianza a otros. Sólo se encarga de esa misión cuando se trata de cine, como en la premiada Los labios, que codirigió con Iván Fund, o en Artico, interpretada por Pablo Seijo, el director de Todo verde.
“Con Santiago somos amigos y me gusta mucho cómo escribe, conozco sus textos y me relaciono muy bien con los mundos que crea. En Todo verde, tenía su permiso para tocar lo que necesitara del texto aunque no fue mucho, cuestiones rítmicas y escénicas, lo que pasa siempre cuando la literatura baja a escena”, dice Seijo, que hace una década había dirigido en el Sportivo teatral, El padre, de August Strindberg, y que esta vez trabajó en un relato con capacidad para sostenerse fuera de la puesta como texto literario. No obstante, es en la escena donde todo ese cuidado de las palabras bordado por Loza se agiganta gracias a la mano de Seijo y a la exquisita actuación de María Inés Sancerni.
Si en Nada del amor me produce envidia (dirigida por Diego Lerman) es difícil imaginar a otra actriz que no sea María Merlino, es imposible suponer otra protagonista que Sancerni para Todo verde. En su vestidito floreado que acomoda cada vez, sola en un espacio con silla por donde se filtra la luz del afuera y los alaridos de un loro que es un recuerdo que no se apaga, ella es el silencio contenido de una mujer que no pidió ser amada y también es la violencia de quien no fue domesticada para el abandono.
“Escribí pensando en ella, como sucede en la mayoría de las obras, pienso en los actores que lo harán; después si cambia, el texto permanece o se ajusta a ese nuevo cuerpo. Porque hay algo de costurera, de no saber cómo le sentará al actor o actriz ese vestido. En este caso, a María Inés le quedó perfecto, ella lo luce y Pablo lo trabajó con delicadeza y precisión para que pueda brillar”, dice Loza sobre la actriz de Cómo estar juntos y El niño argentino.
“Cuando pensé en dirigirla –agrega Seijo– ya tenía una intuición muy fuerte de lo que quería lograr con su actuación. Un monólogo permite mucha concentración, precisión y sutileza y, en cierta forma, era el terreno perfecto para desarrollar lo que buscaba: hacer vibrar un arco expresivo de manera profunda; con los mínimos recursos escénicos, trabajando mucho en todo lo que queda por fuera del texto, ese mundo infinito que se extiende sobre lo que no se dice.”
En la zona difusa entre la amistad y el amor, esta cocinera de tortas para quinceañeras no puede ver delante de sus ojos otra cosa que el sueño que se construye a la medida de su propio deseo, cegada por sensaciones que no puede controlar. Una mujer a la que la herencia le dejó una casa, un oficio y algunos clientes, pero a la que la suerte le entregó, de pronto, la razón para la locura.

FICHA
Todo verde, de Santiago Loza, por Pablo Seijo

Lugar: Elefante Club de Teatro (Guardia Vieja 4257)
Día y horario: jueves a las 21
Localidades: $ 40
Reservas: 4861-2136