Rubén Szuchmacher. revista Noticias

PERSONAJES

Rubén Szuchmacher (64)

Lo incapturable” es el título del último libro del actor y director teatral Rubén Szuchmacher, maestro del arte de puro presente que no se lleva a casa, no se luce en la biblioteca ni acepta repetirse por múltiples pantallas. Intensa fugacidad del aquí y ahora, lo inasible es también Szuchmacher, eterno perseguidor de sí mismo en el psicoanálisis. Encontrado y perdido, acaso la definición que mejor le calce sea la del nombre del libro publicado por Random House Mondadori. Porque no es fácil capturar a los yumájeres en un solo manotazo periodístico. Tampoco recordar la manera exacta en que se escribe su apellido, casi una metáfora de algo que siempre, invariablemente, se escapa.

Tengo una colección de formas en que me han escrito el apellido y cada una más ridícula, hasta hoy. Y tuve otra desgracia: mi nombre es Rubén Rolando y me ponian Ruben Orlando como el peluquero. Hasta documentos y cheques. Todo el tiempo tuve que estar peleando por mi identidad. Es notable”, dice el coordinador artístico de las salas ElKafka y el Payró.

Noticias: ¿El nombre elegido fue por su padre?

Rubén Szuchmacher: Mi padre se llamaba Jaime Rubén. Y hace algo muy interesante conmigo. Se casa con una no judía y le pone a su hijo varón su segundo nombre, algo que está prohibido en la ley judía: no se pone el nombre de una persona viva. Mi papá venía de una familia ortodoxa y comete esta especie de doble transgresión. Cuando a los 13 años le pido hacer mi Bar Mitsvá -porque todos mis compañeros lo hacían- me dijo que no: “Nosotros somos comunistas”, dijo. Lo gracioso es que cuando vino de Polonia, entre las pocas cosas que trajo, estaba su tefilin que es esa bolsita con las cosas para el Bar Mitsvá. Ese es el único objeto que tengo de mi padre. Y mi conexión con el judaísmo es política y cultural, mi manera de leer un texto tiene que ver mi tradición. Soy ateo pero ¿quién se salva de tener algun pensamiento religioso?

Noticias: ¿En su casa se respetaban las fiestas religiosas?

Szuchmacher: El único día que mi papá no trabajaba era el Día del Perdón, que dedicaba al recuerdo de su familia muerta por el nazismo. Para mis hermanas y yo era bárbaro faltar al colegio los días de festividades judías. Pero también festejábamos Navidad y Año nuevo.

Desde Polonia, a los 17 años, llegó Jaime, en 1937. A la joven Olga, argentina, de origen catalán-francés y español, la conoció en algún acto político del Partido Comunista. El amor, las ideas y las ganas de salir adelante los unieron a pesar de la diferentes tradiciones. Tuvieron tres hijos: Victoria, Perla y Rubén: “Mi viejo era obrero y llegó a tener una pequeña fábrica de tejido de punto, camisetas y anatómicos, como se les decía. Hubo un momento breve de esplendor y luego en la época de Frondizi, quebró. No éramos de dinero pero si muy ligados a la cultura, se compraban libros y discos, había que hacer cosas. Una familia progresista, no religiosa pero con una fuerte impronta idishista”.

A los 6 años ya estaba estudiando música y teatro en la Escuela de Iniciación Artística del Teatro IFT . “Había un espíritu de época. A los 13 años, con un par de compañeros de quienes no recuerdo el nombre (ojalá leyeran esta nota) fundamos un cineclub en el IFT. Le pusimos ‘Shunko’ como la película de Lautaro Murúa, y la primera película que pasamos fue ‘Crónica de un niño solo’, de Leonardo Favio que todavía no se había estrenado. Me recuerdo hablando con él. Ahora todo se maneja diferente, es más cholulo, más ‘Vanity Fair’, antes estábamos más cerca. Habremos hecho algunas funciones y pronto, se dispersó”, dice el ganador del Ace de Oro en 2004.

Noticias: ¿Quería ser actor?

Szuchmacher: No lo sabía bien. Quería ser músico y ser arquitecto y maestro también. Eran años de la gran confusión que dieron por resultado lo que soy ahora. Por eso entré en el Normal Mariano Acosta porque siempre quise ser maestro, eso lo quise toda mi vida. Estuve dos años, me echaron por política, para que “la Argentina no tenga un maestro como usted”, y nunca dejé de enseñar. Terminé en un colegio rasca. Bah, no terminé. La escuela era una tortura para mí. A los 16, yo ya trabajaba de titiritero en el teatro Colonial, era un culo inquieto.

Noticias: ¿Qué pasó en su casa cuando dejó el colegio?

Szuchmacher: No fue visto con demasiada alegría. Mi hermana mayor ya se había tomado su tiempo para terminarlo. Tenía como 20. Es médica y la profesional de la familia. A Perla, que hacía teatro, también le quedó una materia que nunca dio. Y yo terminé de dar las materias y me recibí de bachiller a los 49 años. Lo llamé a mi papá y le dije: “Papá, ¡me recibi!”. Y me dijo: “Bueno, ¿estás contento?”. A los dos días de recibirme, empecé a ensayar “Galileo Galilei” en el San Martín, era director atístico del Centro Cultural Ricardo Rojas de la UBA, ya había vivido en Alemania, tenía una vida hecha y sin embargo, eso había quedado pendiente.

Noticias: ¿Cómo fue la experiencia en Alemania?

Szuchmacher: Cuando fui a vivir a Alemania a mi padre le sorprendió mucho, cómo me iba al pais de los asesinos de la familia. También podia responderle que era la tierra de Marx o de Brecht. Para mí fue muy bueno, estuve en la época de la caída del Muro, presente en ese momento histórico. Antes de llegar a Alemania, había estado en Moscú, al tiempo que caía Ceaucescu en Rumania. Recuerdo estar en la Plaza Roja, solo con mis amigos. Era un desastre la situación política. Me sentía John Reed, el de “Diez días que estremecieron al mundo”. Me gusta cuando me pasa eso, estar en el momento justo de la historia.

Noticias: Volvamos atrás: ¿Cómo la pasaba en el colegio?

Szuchmacher: Lo padecí mucho el colegio. Porque me pasó una “desgracia”: mis hermanas mayores me enseñaron a leer y escribir a los cuatro años. No era un superdotado sino hiperestimulado por mis hermanas para quienes era su juguete, me enseñaban de todo y entré a primero inferior sabiendo muchas cosas. Recuerdo haber escrito mal un dictado para que me dieran bola. Estaba siempre con gente más grande. No me gustaba el fútbol ni los deportes, ir al gimnasio es la peor tortura que me puede pasar, no me voy a hacer ahora el canchero ni el nac&pop.

Noticias: ¿Cómo recuerda a sus padres?

Szuchmacher: Papá era muy exigente. Fue un muy buen padre pero nos dimos cuenta después. En la adolescencia lo sufrimos, me legó esa superexigencia de estar siempre haciendo algo. Pero no quiero ser injusto con la vieja. Asi como de mi viejo recibi el bagaje de construcción intelectual, de mi vieja recibí lo artístico. En su familia se cantaba, se tocaban instrumentos, por ella yo sé canciones españolas, coplas, zarzuelas, tangos, era la conexión con lo popular. Hizo solo escuela primaria, trabajaba con mi papá pero tenía una sabiduría de la vida enorme. Además de ser una gran cocinera y hacer mejor cocina judía que mi tía Dora, que era judía pero no le salía tan bien como a mamá.

Noticias: ¿Cuál de los dos murió primero?

Szuchmacher: Ella decía que iba a morir después que papá que era un roble y se creía Astroboy. Pero él murió antes. Eso la vieja no lo esperaba pero lo pudo procesar. Lo que la mató fue la muerte de mi hermana Perla. No pudo. El médico me contó que ella le dijo: “No puedo superar la muerte de mi hija”. Y ese día murió. Yo la había visto el día anterior. Me pidió que le leyera unos versos de Machado, “Cuando me vaya”. Me abrazó, se estaba despidiendo.

Entre 2008 y 2010, Szuchmacher perdió sin tregua y en muy poco tiempo a su pareja Daniel Brarda, a su hermana, su madre, una tía. Se quedó solo. La hermana mayor vive en Uruguay y los sobrinos, por el mundo. Esa devastación, la sensación de no existir, lo empujó a poner el cuerpo, a sentirlo arriba de un escenario. Y volvió en 2012, después de diez años de no actuar, a hacerlo con “Escandinavia”, la obra de Lautaro Vilo donde un hombre despide en un velorio a su marido y con la que continúa cada tanto, funciones sueltas cuando tiene tiempo y ganas.

Noticias: Está rejuvenecido

Szuchmacher: Estoy empezando a tener una dimensión histórica de mi vida. Ya me falta poco para los 65 y puedo hablar de lo que pasó hace medio siglo. Me relajé y estoy aceptando de que no soy un pendejo, que no tengo descendencia… y fue placentero aceptar esa historia. No es que viva de recuerdos sino que me liberó y me dejó proyectar al futuro, sin miedo hacia delante. Esto me pasó cuando terminé de hacer el duelo hace dos años.

Noticias: Con esa dimensión histórica, ¿cómo fue trabajar con Raffaella Carrà en la película “Bárbara” (1980)?

Szuchmacher: Gracias a esa pelicula todavia cobro por SAGAI (Sociedad argentina de gestión de actores intérpretes). Tenia 29 años y en ese momento estaba ensayando “Boda blanca”, con Laura Yusem. Algún amigo me recomendó, necesitaban alguien como yo y necesitaba la plata. Estaba en una especie de crisis, no quería actuar, habia entrado a la carrera de Psicología social, no me gustaba lo que me pasaba, estaba así de esa manera que cada tanto me pasa hasta que logro encontrar un motivo para elegir, para volver a enamorarme del teatro. Fue una experiencia buena. Ah, en los créditos ¡está mal escrito mi apellido!

Noticias: ¿Pero cómo se llevó con la italiana?

Szuchmacher: Ella era muy diva, casi no teniamos trato. Pero justo una vez que tuvimos que esperar y no estaba el trailer, nos sentamos a tomar un café en la misma mesa. La verdad es que me tenía un poquito harto. Y le digo: “Tengo un muy buen recuerdo de vos como actriz”. Y ella, que venia muy famosa por el trabajo con Sinatra en “El expreso de Von Ryan”, me dice si era por esa pelicula. “No -le digo-. Por “I compagni”, de Mario Monicelli.” Se levantó, se fue y no me habló nunca más. Me miraba solo en las tomas. Era una pelicula de 1963 financiada por el partido comunista italiano, con Marcello Mastroianni, ella estaba morocha, muy jovencita. Eran épocas sin Internet en que cada uno contaba la historia como quería.

Noticias: Szuchmacher, es verdad que dijo que “había que dejar de hacer teatro por dos años”?

Szuchmacher: Sí, fue algo que puse en Twitter. Por la compulsión a hacer cosas sin ninguna reflexión. Hay una cantidad excesiva de espectáculos en Buenos Aires que agota al público. Esta legalizado el amateurismo en el sistema teatral y se le da subsidios y voz. Una parte de eso estuvo bien porque movió cosas pero creo que se pasó, es elefantiásico que haya 3.500 obras en el off en un año, porque no es por eso que tengamos un mejor teatro.

 

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Martín Slipak: “Nunca se termina de conocer a nadie”

De permanente actividad en el cine, el teatro y la televisión, esta semana estrenó el film Cómo ganar enemigos, como protagonista

PARA LA NACION

SÁBADO 17 DE OCTUBRE DE 2015
Foto:Soledad Aznarez
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No importa cuántas veces se la fatigue. Para definir a Martín Slipak vale la pena usar esa palabra de nuevo. Sí, es “intenso”. Quizá lo simule, ya que en esta nota dirá que “nunca terminamos de conocer a nadie” pero eso es lo que parece, por su manera concentrada de mirar, como si subrayara lo que dice acerca de lo que hace, que es mucho y desde los ocho años, cuando encontró que su carrera era la actuación. Dos décadas después, sigue eligiéndola en cine, teatro y televisión. Es el protagonista de Cómo ganar enemigos, la segunda película de Gabriel Lichtmann (Judíos en el espacio, 2005), acompañado por Javier Drolas, Inés Palombo, Fabián Arenillas, Ezequiel Rodríguez, Sebastián Kirzner, Gabriela Izcovich y Carla Quevedo. Su personaje es un abogado más bueno que el pan a quien una chica, en apariencia muy recomendable, le roba todos los ahorros en la primera cita y de-saparece. Entonces, decide ponerse a investigar por su cuenta.

-Es muy diferente a su hermano mayor (Drolas), que también es abogado…

-¿Podría hablarse de un cine argentino judío representado por directores como Lichtmann, Daniel Burman, Ariel Winograd, Martín Rejtman, quizá Damián Szifron?

-En la miniserie Historia de un clan (Telefé), interpretás al segundo de los secuestrados, Eduardo Aulet. ¿Cómo te acercaste al tema?

-No vi la película ni quise leer el libro ni nada de la historia de este pobre pibe. La historia está basada en hechos que todos conocen pero lo interesante es la propia versión, sin faltar el respeto a nadie. Luis (Ortega, el director) les habla mucho a los actores y en esas situaciones podés dejar que eso te entre en la cabeza o no. Te entregás, confías o no. Y en Luis confías. No se queda en la anécdota sino que se mete en un lugar riesgoso, en detalles, y ahí busca la belleza.

-Fue muy comentada la escena con Tristán, en el lugar del secuestro, con el globo y los sanguchitos de cumpleaños.

-No tenía recuerdo de esa escena, no me acordaba de que tenía que hacerla. Creo que Luis lo pensó para que saliera así, tan estremecedor. Es muy onírica. Las cadenas, por ejemplo, no quise que me las ataran flojitas, quería sentir ese sofocamiento, creo que esa situación te potencia. Luis no especula con nada, se corre un poco de todo porque busca, prueba. A veces pasa en la televisión, como fue con Los simuladores o Tratame bien, en 2009, donde hice de hijo de Julio Chávez. Underground me hace acordar a la Pol-ka de los comienzos.

-Hablando de Pol-ka, ¿cómo fue la experiencia en Noche&Día, como el hijo del personaje de Oscar Martínez?

-No lo pasé nada bien. Se desvirtuó. Sabía que Oscar se iba antes pero no tan pronto. Entendí lo que estaba pasando y traté de acomodarme pero no son procesos cómodos. Creo que se tiene que mantener la circularidad entre actor y director, el ida y vuelta, que te escuchen. Lo impredecible es la reacción del público y, por eso, prefiero los unitarios o las series que no dependen del rating.

Tres son las series en las que participó y esperan su estreno: La última hora, de Gastón Portal; Encerrados, de Benjamín Ávila (Infancia clandestina), y Viajes, también de Lichtmann. Y tres son las películas que también lo tienen en el elenco: Resurrección, con Patricio Contreras, de Gonzalo Calzada, sobre la epidemia de fiebre amarilla a fines de siglo XIX; Upa 2!, donde hace de sí mismo; y Toda la noche, de Tamae Garateguy y Jimena Monteoliva.

En cuanto al teatro, después del éxito de El principio de Arquímedes -dirigida por Corina Fiorillo-, donde interpretó a un profesor de natación que elige tomar distancia de un colega sospechoso de abuso infantil, trabajó en Gigoló, pero poco tiempo debido a que la obra se suspendió por el accidente de Andrea Bonelli. Si bien la obra va a reponerse cuando mejore la salud de la protagonista, no va a volver porque está comprometido en otro proyecto para el verano: ¡Jettatore!, de Gregorio de Laferrère, con dirección de Mariana Chaud, en el teatro Caminito. Y está escribiendo Pis, pequeña historia amor animalesco, su segunda obra después de Relato íntimo de un hombre nuevo, que presentó en la Bienal de Arte Joven 2014 y donde dirigió a Lisandro Rodríguez. “Sí, quiero dirigir”, dice.

La serie de mi vida

Los guionistas consagrados eligen cuál de sus ficciones favoritas les gustaría adaptar, mientras que los que ya tuvieron la oportunidad de hacerlo explican las virtudes y contrariedades de esta tarea bastante difícil

PARA LA NACION

DOMINGO 11 DE OCTUBRE DE 2015
Si Campanella tuviera que elegir una serie para hacer, haría CSI: Buenos Aires
Si Campanella tuviera que elegir una serie para hacer, haría CSI: Buenos Aires.Foto:Archivo
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¿Quién es el dueño de una idea? El que la patentó primero. Después vendrán las quejas de los lentos y soñadores; las envidias de los narcisistas que no entienden por qué no se les ocurrió a ellos, y los que aceptan que la creatividad a veces es un don de los otros. A este último grupo pertenecen los guionistas que se entusiasman con tomar la obra ajena y convertirla en algo propio, sin violar el derecho del autor. Mejor no lo podía definir Esther Feldman, responsable de la versión local de En terapia: “Adaptar es adoptar. Si no sos capaz de enamorarte del hijo de otro y cuidarlo como si fuera tuyo, mejor no lo hagas”. Porque no es una operación fácil. No basta con traducir y poner “coche” donde dice “carro”. Hay que meterse en el barro de la idiosincrasia, la oportunidad de la coyuntura y rezar, porque el éxito de un formato en el centro no garantiza idéntico resultado en la periferia.

Juan José Campanella

CSI: Buenos Aires

“Con sinceridad, no adaptaría ninguna serie extranjera a la Argentina. Prefiero recorrer el camino inverso y hacer cosas originales que se puedan meter como formatos en el exterior. Eso cimenta nuestra industria, y le da un plus de material original. De hacer una serie argentina basada en material extranjero, sería más como un spin-off, algo que surja de una idea original extranjera, pero cuya versión argentina sea original. Supongamos un CSI: Buenos Aires, con la medicina forense pero con casos y personajes nuevos, originales, y argentinos; en ese caso, podría ser posible. Creo que funciona para la audiencia porque ve un material extranjero, pero en su propio idioma, de más fácil acceso.”

Marcos Carnevale

Carnevale. 52 años, cineasta y autor de muchos éxitos televisivos como 099 Central, Soy gitano, Padre Coraje(Martín Fierro de Oro), Valientes y Malparida. En 2006, hizo para Pol-ka la adaptación de la primera temporada deAmas de casa desesperadas, la serie de Marc Cherry.

“Me quedo con un megaéxito como fue Lost porque la trama y los personajes no nos resultarían ajenos. Por supuesto, debería ser un grupo que represente muy bien a cada estereotipo nacional, mostrar nuestra sociedad perdida en el medio del océano buscando organizarse mientras se defiende de esos otros. Es una idea muy universal que puede funcionar en casi cualquier lado. Fui muy feliz haciendo Amas de casa…, y mi balance es positivo. Lo más difícil fue tratar de traer ese barrio y la problemática de esas mujeres a una versión argentina porque traducir costumbres no es tarea fácil. Por momentos lo logramos y, en otros, creo que no tanto. Tampoco podíamos apartarnos de la trama, ni cambiar rumbos, ni desvirtuar la naturaleza de los personajes sin sacar de eje la serie.”

Jorge Maestro

Two and a Half Men

Maestro. 63 años, autor y docente que conformó con Sergio Vainman una de las duplas más exitosas de la televisión con productos como Nosotros y los miedos, Zona de riesgo, Montaña rusa, Clave de sol, La banda del Golden Rocket, Los machos y, este año, Milagros en campaña, entre otros programas. Además fue guionista de Son amores y El sodero de mi vida.

“Elijo Herederos, serie española creada por David Paniagua y Pablo Tébar, por la intriga: una familia donde una mujer hace lo que sea para mantenerlos unidos a pesar de traiciones y crímenes. Es una historia que bien podría ocurrir en nuestra cultura donde ciertos valores con tufillo feudal mandan. También me gusta Two and a Half Men porque hombres solos y perdidos, intentando sobrevivir ante la mirada juiciosa de un niño, hay en todo el mundo. Sería acercarnos a un género que la TV argentina ha olvidado, la comedia, donde se puede reflexionar de manera amable de las barbaridades más grandes que cometen los seres humanos.”

Diego Alarcón

Everybody Loves Raymond

Alarcón. 48 años, guionista y docente, fue el adaptador junto a Axel Kuschevatzky, de las comedias La niñera y Casados con hijos.

“Me encantaría trabajar sobre tres series: Everybody Loves Raymond, Arrested Development y 30 Rock. La primera sería por lejos la que aquí mejor funcionaría. El macromundo erigido alrededor del cuestionado Raymond, en esa familia tan endogámica y disfuncional, es un conflicto que nunca dejará de ser universal y ofrece un sinnúmero de desavenencias francamente encantadoras. Las ventajas de realizar una adaptación es que aún sobre un perímetro predeterminado se puede recrear y reescribir gran cantidad de material sin afectar la estructura original, enriqueciéndolo con nuestra propia matriz humorística. El riesgo es que el resultado concluya en algo muy ajeno a nuestra idiosincrasia. Por suerte no nos sucedió con La niñera ni Casados con hijos: la primera fue el «vuelo de bautismo» para la sitcom en nuestra tevé y la otra, se volvió un gran clásico de nuestra pantalla.”

Javier van de Couter

Bloodline

Van de Couter. 40 años, actor, autor de las miniseries La celebración, Historias clínicas y, junto a Martín Méndez, Historia de un clan, la versión de Underground sobre los Puccio. En cine fue el director y guionista de las películas Mía y Perro amarillo.

“Elijo Bloodline, la serie de Netflix, una historia sobre una familia que tiene un hotel, donde el hermano «descarriado» vuelve para saldar cuentas pendientes y desentierra secretos familiares. Me parece que resultaría atractiva porque es un thriller vincular, con personajes empáticos y donde el suspenso convive con lo doméstico. Sería fiel a la esencia, no cometería el error de dosificar la oscuridad que tiene, ni subestimaría al espectador. Es un verdadero desafío porque es complejo trasladar una historia que quizá tiene muchos guiños, humor e ironía. Deben encontrarse las metáforas exactas para que surtan efecto.”

Marcelo Camaño

The Wire

Camaño. 49 años, autor de las telenovelas Montecristo y Vidas robadas(ambas ganadoras del Martín Fierro de Oro), del unitario Televisión por la identidad (ganadora del Emmy a Mejor Miniserie) y La dueña e Historias de diván, entre otros trabajos.

“Las policiales The Wire, The Bridge o Wallander (sueca y ya con adaptación inglesa), y quizá también la italiana Gomorra se pueden adaptar con temáticas de nuestra realidad. Para que funcione hay que adaptar los contenidos de la serie a las reglas del país que la tome. No sirve respetarlo tal cual porque el público se siente expulsado al no reflejarse, como pasó con el horror que hicieron con Amas de casa desesperadas. La ventaja de una adaptación reside en tomar la obra como obra de arte y hacerla estallar de nuevo. La desventaja es aceptar las condiciones del estricto negocio, sabiendo que eso lleva a un fracaso.”

Lily Ann Martin

Friends

Martin. 49 años, guionista de la sitcom Amor mío, producida por Cris Morena con Romina Yan y Damián De Santo, y las tiras Valientes, Malparida, Lobo, Solamente vos. Además, junto a Marta Betoldi, escribe la exitosa comedia Esperanza mía. También tiene su carrera como guionista cinematográfica: escribió Erreway: 4 caminos y Tocar el cielo, entre otras.

“Haría Friends, Mad about You y Will & Grace porque son sitcoms que me gustaron mucho. Fui fanática, me vi todas las temporadas y las disfruté cuando todavía no sabía que me iba a dedicar a escribir para televisión. Estoy segura de que funcionarían perfectamente porque las historias que cuentan y el humor que tienen son universales. Están probadas y les fue bien. El error que no hay que cometer es el de subestimar al público, el famoso «esto no lo van a entender»”.

Esther Feldman

The Big Bang Theory

Feldman. 50 años, escritora y guionista en televisión, cine y teatro. En dupla con Alejandro Maci, son los autores de Lalola, ganadora de Martin Fierro de Oro, y Los exitosos Pells y de la adaptación de las tres temporadas de la serie israelí En terapia.

“Elijo The Big Bang Theory porque soy fan desde el primer capítulo, por su humor inteligente y porque revaloriza la mirada del nerd y le encuentra otra vuelta, además de tener la precisión de un reloj. Como me gustan mucho los policiales, me quedaría con True Detective y Homeland, series que plantean un debate ético a los personajes.

Hay que comprender la idiosincrasia para que el público no sienta el trasvasamiento. En terapia fue un hijo más, igual que Okupas o Los exitosos Pells y el mejor elogio fue decirme que no podían creer que no fuera argentina.”

Tres galanes a escena

Luciano Cáceres, Luciano Castro y Marco Antonio Caponi estrenaron Pequeño circo casero de los hermanos Suárez, de Gonzalo Demaría

PARA LA NACION

DOMINGO 08 DE NOVIEMBRE DE 2015
Quizá gran parte del público no lo sepa, pero este es un triángulo de múltiples conexiones. Encontrarlos juntos haciendo teatro en el Cultural San Martín no es sorpresa y menos casualidad, sino, todo lo contrario, la realización de un proyecto armado por ellos mismos: Luciano Cáceres, en la dirección, y Luciano Castro y Marco Antonio Caponi, los protagonistas. Son los tres amigos que acaban de estrenar Pequeño circo casero de los hermanos Suárez, de Gonzalo Demaría, a quien en este grupo le toca un rol estilo “quinto Beatle”.
Porque los tres trabajaron con el autor. El primero fue Castro en Lo que habló el pescado (2004); Caponi actuó en La Anticrista y las langostas contra los vírgenes encratitas (2010/11) y, este año y el anterior, en El acto gratuito, obra que dirigió Cáceres, también el director de El cordero de ojos azules (2011-12). Para los que no los vieron en teatro, ellos dos, Cáceres y Caponi, eran hermanos en la tiraGraduados (Telefé, 2012), donde practicaban el otrora famoso “Baile de la Pichila”. Por su parte, Castro y Cáceres ejemplificaron la paternidad moderna en Señores papis (Telefé, 2014) y en enero volverán a juntarse para Los ricos no piden permiso, el telenovelón que prepara El Trece. Por último, Castro y Caponi compartieron largas horas de grabación en Herederos de una venganza (El Trece, 2011). Y justamente fue ahí donde empezó esta historia.

“Dos hermanos, el retardado (Castro) y el resentido (Caponi); a uno le faltan dos dedos y al otro, una oreja; el retardado vuelve después de haberse ido con un circo; pero el circo cerró y lo único que logra rescatar es al castrato, el hombre pájaro (Gonzalo Suárez), al que se lleva a la casa donde está el resentido que es policía; hay una maestra de primer grado (Marita Ballesteros) que mantiene una relación con el resentido pero a quien el retardado siempre amó, una mujer que sufre maltrato. Bueno, toda esa mezcolanza es el Pequeño circo”, explica el director Cáceres.

-Una mezcolanza trágica…

Cáceres: -Es una tragicomedia con reminiscencias del circo criollo; hay referencias a los personajes fundacionales de la historia del circo pero ubicado en esta época en algún pueblo de la provincia de Buenos Aires. El verosímil es posible, tiene un sustento real por más poético y metafórico que parezca.

-¿Qué recuerdos tenés del circo?

Caponi: -Los mejores recuerdos, allá, en Mendoza. Mi papá me llevaba todos los años cuando llegaba. Tengo impregnado el olor a aserrín, a praliné, era una fantasía pero también era pobreza itinerante, los animales medio moribundos, esa mezcla me fascinaba.

Cáceres: – Son seres muy pequeños, chiquitos, que lo que tienen lo van a llevar a la última instancia, la convicción mínima, muy cabeza de maní, cerrados en su obsesión hasta el extremo. Y muy solitarios. Lo emocional, lo expresivo, lo físico va al límite y cada escena se presenta como un número circense sin la destreza circense. La tensión se mantiene como si estuvieras caminando por la cuerda floja. Pero hay un mensaje esperanzador al final.

-¿Cómo te sentís dirigiendo a amigos con quienes además compartiste trabajos como actor?

Cáceres: -Con mucha confianza porque los admiro y los quiero. Nos une el placer, las ganas de hacer, vamos a un atajo porque nos conocemos. Con Marco ya no tenemos ni que hablar, me entiende en jeringoso. Son dos actores que pueden estar cómodos en su lugar de trabajo y vienen acá, a arriesgar al teatro independiente. Como también pasa con Marita, con una trayectoria terrible y con Gonzalo, Fernando, con todos los que se sumaron a este proyecto a pulmón. Esto es una cooperativa, vamos a porcentaje de las entradas.

Castro: -Venimos a pasarla bien, acá nadie gana plata ni para la cochera. Y no es un reclamo, no nos importa tampoco. Queríamos un proyecto nuestro, con amigos.

Caponi: -El fin es experimentar, la libertad de poder crear, probar y jugar, lo que no podríamos hacer en un proyecto comercial.

Recibirse de actor

Martes y miércoles son los días en que se presenta Pequeño circo? y hasta el 2 de diciembre. Otros compromisos, otros tiempos impiden, por ahora, más funciones. Cáceres terminó con Signos -la serie donde participó en cinco capítulos y dice haberlo pasado muy bien- y se tiñó de platinado para comenzar con Los ricos no piden permiso. Le toca lo mejor: divertirse y tomarse todos los permisos para componer a un villano interesado en la alquimia y los misterios.

Para fin de año, Caponi termina de grabar La leona, una producción de El árbol para Telefé, con Pablo Echarri, Nancy Dupláa y Miguel Ángel Solá, donde interpreta a un obrero que estudia abogacía para defender a los trabajadores. Y Castro, también en Los ricos?, volverá a salpicar con testosterona la pantalla.

-¿O no?

Castro: -Seee. Pero estoy tranquilo porque es muy grande el elenco, con muchas figuras, muchas historias paralelas, no pasa todo por los protagonistas. Y no soy el galán. Estoy en el grupo de los pobres.

-En Señores papis le tomabas el pelo al galán forzudo, con mucho humor.

Castro: -Me mataron ahí. Porque era una comedia. Pero en la tele si no funciona algo, lo cambian radicalmente y entonces, dejó de ser una comedia para ser una historia de amor de papis. Y mi personaje no tenía retorno, mi historia de amor con Marcela Kloosterboer iba a ser ridícula por más que la escribiera Tennessee Williams porque lo mío era ridículo. Acepté hacerlo justamente porque era una comedia. Siempre intento algo distinto en la tele porque estoy muy limitado. Por eso me gusta hacer esto en teatro, acá no hay forma de hacer de galán, me divierto y tengo la oportunidad de probar.

Cáceres: -Somos actores y te toca de malo, de bueno, de galán, lo que te toca, son roles. Nosotros no dejamos de hacer teatro, no es que volvemos, nunca lo abandonamos. El público de teatro lo sabe. Para mucha gente parece que te recibís de actor porque estás en la televisión, cuando esto no es una carrera, no se llega a ningún lado, es un recorrido.

Caponi: -Hago teatro porque me siento pleno, es un entrenamiento, me da herramientas. En la tele, es dar todos los días, se genera un agotamiento y llega un momento donde estás automatizado y entrás en una zona más de producción, sin buscar el hecho artístico todo el tiempo. Hay que hacerlo por uno, no por lo que piensa el otro, no me interesa que me pongan en el lugar del galán ni en el que hace teatro. Quiero vivir este proceso y crecer con eso, más allá de que nos vaya bien o mal.

Castro: -Tengo más premios en teatro que en tele. Un Florencio Sánchez (2002) y un María Guerrero (2005). Pero nadie lo sabe. Cuando pasó nadie se enteró. Si los ganara hoy, sería un actor prestigioso. Antes me preocupaba eso, ahora no. ¿Qué tendría que explicar? ¿Por qué no se sabe? Me gusta que vengan a ver lo que hago. Si no gusta y me lo dicen sin falta de respeto, no me enojo, te lo juro. Ojo que este discurso me costó aprenderlo.

Joaquín Furriel, asesor en temas legales y civiles

Junto al conjunto del gremio, los tres coinciden en la importancia de la ley del actor, recientemente aprobada. Para Cáceres, “está buenísimo que exista porque somos trabajadores, no proveedores. Era necesario porque no tenemos ni aportes, ni vacaciones, ni aguinaldo y todo depende de cuándo laburamos. Veremos cómo se implementa”. También para Caponi es una forma de lograr identidad y dejar de ser un híbrido: “Está bueno trabajar en la tele, pero hay un inconveniente muy grande porque tenemos retenciones enormes por ser empleados bajo dependencia, pero no tenemos los beneficios de esos empleados porque no lo somos”. En general, Castro apoya el nuevo logro que los ampara: “Acá valés cuando trabajás y te va bien porque si no, lo que hacés es un bluf y una mierda”. Pero tiene una salvedad que no le da pudor reconocer: “Hay muchos puntos que no entiendo bien. Ya le preguntaré al pobre (Joaquín) Furriel que es uno de los que llamaron para consultarle qué hago. Y él me explica todo”.

Diego Toni. revista Noticias.

6 de octubre de 2015

Diego Toni: “No hay una línea política en el canal”

Gerente de Contenidos de Canal 9 desde 2013, habla de latas televisivas, el mito del “fantasma” González y su relación con Sofovich.

Esto es lo más winner que puedo ser”, dice Diego Toni al fotógrafo, que le sugiere mayor entusiasmo ante el flash. Pero no. Con un aire dolinesco, el gerente de Contenidos de Canal 9 se parece más a un pensador melancólico que a un empresario. “Cuando era joven, con los rulos, me encontraban parecido a Ricardo Darín”, arrima sin obtener respuesta. En cualquier caso, queda claro que lo suyo está detrás de cámara. Por herencia o por ósmosis, algo de esa inclinación tenía que llegarle.
Hijo de Luis Pedro Toni, conocido periodista de Espectáculos, a su casa la visitaban el megaconductor Pipo Mancera y el inventor de Crónica, director de canales y empresario Héctor Ricardo García quien, además, es su padrino. “Me pasaba a buscar y nos íbamos a pasear”, dice el responsable de la programación de Canal 9 desde abril de 2013.
Noticias: ¿En esa casa se hablaba todo el día de chimentos?
Diego Toni: No. Mi mamá era ama de casa, papá estaba afuera todo el día y cuando llegaba no se hablaba de trabajo. Salíamos los fines de semana, mucho al cine, toda la familia.
Aquella familia del barrio de Villa Devoto y Belgrano estaba formada por los padres y tres hijos varones: además de Diego, Luis –en la actualidad trabaja en el canal– y “Tochi”, que tiene síndrome de Down y vive en el hogar paterno. La bioquímica Marcela Cambas (53), Agustina (20), estudiante de Arquitectura, y los mellizos Franco y Tomás (18), estudiantes de Ciencias Exactas, uno, y de Ciencias de la Comunicación, el otro, son la familia que fundó en los ´90. Tal vez por conocer a los periodistas, Toni habla poco de su historia doméstica. Sin dejar de ser amable, es muy parco y hay que andar robándole las palabras.
Noticias: ¿Qué hacía de chico?
Toni: Miraba mucha pero mucha televisión, tanto que hasta hoy te puedo repetir los horarios y la programación de los canales.
Noticias: ¿Y no jugaba al fútbol? ¿De qué club es hincha?
Toni: Sí, jugaba. De Estudiantes de la Plata.
Noticias: ¿Qué? ¿Pero usted es de La Plata o tiene algún tío por ahí?
Toni: No. De chico, a fines de los ´60, seguí la campaña de Estudiantes. Mi papá era comentarista deportivo y acompañaba a Enzo Ardigó. Iba con ellos y me hice hincha. Pasó el tiempo y ahora llevo a mis hijos a la cancha.
Noticias: ¿Dónde estudió?
Toni: La secundaria la empecé en el Colegio Episcopal, en Devoto, pero me cambié al Saint Jean, en Urquiza, donde tuve de compañero a Jorge Rial.
Noticias: ¿Cómo era?
Toni: Igual que ahora, un gallego calentón.
Noticias: ¿Siguió estudiando?
Toni: Fui a Derecho pero no seguí, quería trabajar. A mi papá no le gustó pero me dejó hacer, no se metió.
Noticias: ¿Consiguió trabajo?
Toni: Le pedí trabajo a mi padrino, en Crónica. “¿Querés trabajar? –me dijo– Bueno, te espero mañana a las 9 en el diario”. Ahí estuve. Él no había ido. Lo esperé. Llegó a las cuatro de la tarde. Nunca llegaba antes. Lo hizo para probarme, para ver cuántas ganas tenía de trabajar.
Noticias: ¿Y trabajó?
Toni: Sí. Creía que iba a ser su mano derecha o algo así. Me mandó de cadete a la sección Publicidad. Me quedé un tiempo hasta que me salió una oportunidad en la revista “Semana”, de Editorial Perfil, y un trabajito en el programa “La casa de Patricia”, con Patricia Lage por ATC, donde empecé a producir y me di cuenta de que quería eso. Después estuve en Teledos con Lucho Avilés y con Gerardo Sofovich; comencé como asistente de producción en “La noche del domingo”.
Noticias: ¿Cómo se llevaban?
Toni: Mi pasión por este negocio la aprendí de él, durante veinte años trabajé con él. Aprendí mucho y también discutíamos mucho. Era muy celoso, no quería que lo dejaras ni trabajaras para otro. Era un tipo que veía más allá, igual que García o Tinelli que ven notas donde la mayoría sigue de largo. Una vez, en los clasificados encontró a un tipo que vendía un oso hormiguero y lo llevó a “La noche del domingo” y fue un éxito. Esa clase de cosas que los comunes no haríamos.
Noticias: ¿Lo extraña?
Toni: Por suerte nos amigamos. Durante cinco años estuvimos sin hablarnos. Se enojó porque no me fui a América con él, me quedé en el 9 adonde había ido por Hadad, a quien conocí como productor y como gerente del canal. Estaba bien ahí, no quise cambiar, pero Gerardo no lo entendió. Cuando volvió al 9 nos amigamos.
Noticias: ¿Canal 9 es el “canal de las latas”?
Toni: Siempre la televisión argentina usó latas, mucho antes de que las legitimara El Trece con la novela turca “Las mil y una noches”. Claro que son más baratas que una producción nacional propia, eso no se niega pero, por otro lado, ¿por qué te vas a privar de ver esas ficciones extranjeras? De la misma manera que está perfecto que nuestras producciones se vean afuera, como las latas de Natalia Oreiro o antes de Andrea Del Boca que fueron furor en Europa del Este e Israel. Además, acá hay cosas que ya no se pueden hacer. Es un camino que se abandonó. Lo inició Alejandro Romay pero se apostó a producir para el mercado interno y no al internacional.
Noticias: ¿Lo siente como una revancha que Telefe y El Trece programen “latas” brasileñas y turcas?
Toni: No es una revancha. Alguien creó esa campaña maliciosamente cuando el canal buscaba afinar sus cuentas y tenía más latas. La realidad es que todos los canales las tienen. Crecí con “Brigada A”, “El santo”, “Los tres chiflados”, “Ladrón sin destino”, “Los dukes de Hazzard” y eran latas, pero no las llamaban así, eran series. Le dicen latas las mismas personas que las fabrican: Pol-ka o Underground hacen buenas latas que venden al exterior. Decirle “latas” despectivamente no me gusta, es parte de la industria y de la globalización.
Noticias: Su padre es periodista de Espectáculos y habla de cine y teatro en lugar de chimentos. Sin embargo, hoy periodista de espectáculos se convirtió en sinónimo de chimentero. ¿Por qué pasó?
Toni: Porque la gente va mucho menos al cine y al teatro. Antes se llenaban y había varias funciones. Ahora no. El que quiere leer una crítica, la busca en Internet. En el cable puede haber algo así pero no en el aire que es popular, donde la mayoría de la gente, repito, no va a ver espectáculos.
Noticias: ¿Cómo ve el futuro de la televisión?
Toni: La televisión no va a desaparecer. Cambia el formato. Hay pocos recursos para sostenerla porque la torta publicitaria se reparte entre muchas más cosas. Nosotros trabajamos para expandir las multipantallas.
Noticias: ¿Cuánto le preocupa la carrera por el rating?
Toni: Banco mis programas, los espero a que crezcan y no doy manotazos desesperados de último momento. Además cambiar la programación es carísimo. Hay que darles tiempo a los productos. Por ejemplo, “Combate”, se fue consolidando de a poco. Había que construir ese televidente joven conectado a las redes sociales que no teníamos. También nos va bien con los unitarios. No quiero ficciones diarias. Me gusta un canal familiar, blanco, como lo que hizo Gustavo Yankelevich en Telefe, pero sin grandes figuras y con mucho entretenimiento. Me encantaría traer a Diego Capusotto, Guido Kaczka, Mariano Peluffo, Iván De Pineda. Pero no estoy en carrera contra lo que hacen otros; quiero acercarme a la gente, ese es mi desafío.
Noticias: Otro misterio: ¿cómo está formado Canal 9?
Toni: Había un mito que decía que Kiss pisaba pollitos en el escenario. Con el 9 también se construyó un mito, una campaña de prensa que el canal no contestó. En el canal trabajan 600 personas, nadie perdió el trabajo y hay ocho estudios de los que se usan seis con HD. El 9 tiene una alianza estratégica con el grupo Albavisión, donde Remigio Ángel González es un socio más, con socios de capitales argentinos: no hay ningún misterio, es imposible vivir fuera de la ley.
Noticias: ¿Diego Gvirtz, productor de “TVR” y “Duro de domar”, va a continuar en el 9?
Toni: Es mi amigo. Lo conozco desde hace 25 años. Su contrato se termina a fin de año y seguramente continuará. Me gusta “TVR” aunque quisiera que saliera los lunes. Si te referís a cuestiones políticas, no hay una línea política en el canal, ni yo la tengo; es cuestión de cada producción.
Noticias: ¿“678” podría mudarse al 9 si hay un cambio político?
Toni: No, no creo.
Noticias: ¿Le llega algún rebote todavía del affaire Viviana Canosa?
Toni: No, ya fue. No tuve nada que ver. Tantos años haciéndose la mala, después se lo tiraron todo encima. Pero nosotros quedamos en paz. Ojalá la vaya bien.
Noticias: En 2014, con “El patrón del mal”, el gran año de “Bendita” y la consolidación de “Qué mañana!” muchas meses se ubicaron en el tercer lugar ganándole a su competidor, América. Pero este año otra vez pasaron al cuarto.
Toni: Ellos hacen muy bien los programas de chimentos, los de discusión con panelistas, tienen esa especialidad, y con “Gran Hermano” les ha ido bien. Acá, las narconovelas funcionaron muy bien, abrieron un espacio a la audiencia masculina. Pero ahora tenemos que reacomodarnos. Las mañanas las ganamos con Ariel Rodríguez Palacios pero no entra en el promedio del Ibope. Y el noticiero, con el refuerzo de Marisa Andino, también creció. Con las telenovelas de la tarde vamos a seguir porque son una alternativa a los chimentos. Para los fines de semana tenemos los formatos de Ideas del Sur, “Tu mejor sábado” y “Tu mejor domingo”, y sumamos el talent show familiar “Está cantado”. En este país se discute todo y de la tevé hablan todos y opinan igual que con el fútbol.

NIK. revista Noticias.

19 de octubre de 2015

Cristian “Nik” Dzwonik: “Las críticas me hicieron grande”

Lanzó el libro de humor político “Para todos y todas”. El marketing imparable de Gaturro, trabajar con Lanata y afinidad con Tinelli.

Cristian Dzwonik es Nik como bien saben, por lo menos, quienes así lo llaman desde chico. Pero lo que, sin dudas, todo el gatumundo sabe es que es el gatuinventor de un gatupersonaje llamado Gaturro, que le ganó la batalla a las siete vidas, goza de excelente salud y continúa reproduciéndose desde su aparición en el diario La Nación hace 20 años: libros y libros (es largo, está en Wikipedia), traducciones a diez idiomas, revista, sitio web, teatro, comedia musical, cine, muñequitos, útiles escolares, calzoncillos y, por qué no algún día, su propio Lego y hasta un parque temático. No hay límites en el universo Nik.
“Estoy seguro de tener raíces judías y lo estoy investigando. Con el apellido, la cara y los anteojitos que tengo, por mi forma de ser y de pensar, me llaman desde siempre a dar charlas en la universidad de Tel Aviv, tengo muchos amigos de esa colectividad y me llevo muy bien con esa cultura”, dice Nik, hijo de padres ingenieros, dos hermanos menores (Laura, médica; Hernán, diseñador de imagen y sonido) y criado en Parque Avellaneda, al sur de Capital Federal. Los abuelos paternos vinieron de Ucrania con lo puesto y, para socializar, concurrían a una iglesia metodista de barrio: ahí el papá conoció a la mamá y ahí el pequeño Nik iba a jugar al fútbol pero no a la misa porque se aburría. “Nunca fui religioso”, dice.
Los tres hermanos son egresados del Colegio Nacional Buenos Aires, del cual el mayor guarda un buen recuerdo con algo de reserva: “Me ayudó mucho en mi carrera, a pensar, a conceptualizar, a participar. Pero no me gusta ese halo de elite, de Illuminati”, dice.
Noticias: ¿Era popular en el colegio?
Nik: No. Era, como ahora, tímido, siempre estaba dibujando. En Dibujo siempre tuve diez. Me iba bien en Arte, Matemática, Historia y Geografía. Me costaba Educación Física, Lengua, Química y Física. Pero no me llevé materias.
Noticias: ¿Tuvo como compañeros a Martín Lousteau y Axel Kicillof?
Nik: Lousteau es un año más chico y Kicillof, dos, pero los conocí, eran populares e inteligentes. También Aníbal Ibarra es del Colegio, pero más grande, fue preceptor y nos cruzamos en algún partido de futbol.
Noticias: ¿Fue uno de los primeros en tener una Mac?
Nik: Sí. Desde chico me gusta la tecnología y la computación, y tuve la suerte de tener amigos con computadoras. Mis abuelos eran muy pobres y mis viejos fueron de a poco hacia una clase media de profesionales. Tuve una infancia linda pero jugaba con cajones de manzana y arena que usaba mi abuelo, nada que ver con mis hijas que tienen iPhone y tablet. En la Facultad de Diseño Gráfico, tenía un amigo con la Mac con la que trabajábamos juntos. Tener una era revolucionario en esa época. Cuando empecé a hacer mis primeros trabajos, me pude comprar la mía.
A los once años empezó en la escuela de Carlos Garaycochea y a los 14 publicó su primer dibujo en la revista Patoruzú. Dos años después trabajaba en Muy interesante, de García Ferré, medio al que le siguió el diario El Cronista, donde tenía de jefe a Orlando Barone: “Sí, el que hoy me critica por “6,7,8”, mirá lo que son las vueltas de la vida. Es el mismo que me decía que era un genio y que me iba a ir bárbaro”.
Noticias: ¿Quiénes son sus amigos?
Nik: Tengo de todas las épocas: de la primaria, secundaria y la facultad. Del diario La Nación, donde estoy desde hace 25 años. Y de la vida, todos distintos. Soy amigo de Milo Lockett y del “Pelado” Almeyda. Claro, soy muy hincha de River. Colaboro con la fundación River, la de Boca…
Noticias: ¿Con la de Boca también?
Nik: Sí, me gusta ayudar.
Noticias: ¿Cómo llega a La Nación?
Nik: Se interesaron por las carpetas que llevaba. Siempre pienso en lo que necesita cada empresa. El error es ir con una carpeta con las necesidades de uno y no con lo que otro necesita. A La Nación le faltaba humor con más fuerza. Empecé haciendo algo una vez por semana y en seguida fueron dos veces, tres y así.
Noticias: ¿Qué hacía?
Nik: Chistes de actualidad donde ya aparecía un gatito dando vueltas. Era como mi sello, así como Landrú dibujaba uno, flaquito, yo también tenía uno, sin nombre. Creo en los íconos que tenés que crear, son tu firma y lo que te hace reconocible.
Noticias: ¿Tuvo y tiene gatos?
Nik: Me crié con gatas y gatos, perros y perras. Tuvimos una gata muchísimos años, bastante parecida a Gaturro. Ahora no tengo porque vivo en un departamento. Si volviera a vivir en casa tendría muchos.
Noticias: ¿En qué piensa primero cuando hace una tira?
Nik: A veces podés empezar garabateando algo y eso te dispara. Pero, en general, lo primero es la idea y el remate, de atrás para adelante.
Noticias: ¿Por qué explotó Gaturro?
Nik: Siempre me gustó mucho trabajar para chicos. Aunque empecé haciendo humor de actualidad, en paralelo trabajaba para editoriales infantiles como Kapelusz. Pero no me gusta el infantilismo. Les hablo a los chicos pero puede leerlo alguien grande también. Hay un fenómeno de transmisión de padres a chicos. Es una tira muy gráfica, muy visual, distinta de lo que había en Latinoamérica, donde cada palabra acompaña a cada dibujo, juego con las palabras como si fueran formas y trato de tirar hacia arriba. Empecé despacio, subiendo de a poco y sostenido. No es que explotó de un día para otro como “Violetta”. Es un personaje con futuro, puedo pensarlo de aquí a diez años, como fue Mafalda. Mis objetivos son cortitos y van sumándose.
Noticias: ¿No está aburrido de Gaturro?
Nik: No, no me aburre. Voy a seguir porque todavía tiene mucho para dar, me sigue divirtiendo, la tira está en constante evolución. En paralelo estoy diseñando otro pero no puedo contar porque lo estoy haciendo con una compañía muy grande. Los personajes no se piensan desde lo formal, desde el dibujo. Tenés que tener el concepto. No importa que sea una esponja, una banana o una botella con patitas. Importa lo que vas a decir y después aparece la forma.
Noticias: ¿Cómo llegó al programa “Periodismo para todos” (El Trece)?
Nik: Jorge Lanata me convocó porque quería renovar algunas cosas del programa, quería un “refresh”. La verdad es que yo quería ir retirándome del humor político. Gaturro va a quedar y es el futuro, todo el humor de actualidad se muere. Pero a la vez, la coyuntura tiene una fuerza en el día impresionante y ni que hablar en un programa como el de Lanata, que es un Tato Bores de la actualidad. Acabo de sacar el libro “Para todos y todas”, con prólogo de Lanata, con cosas que hice desde Menem, De la Rúa y los Kirchner, es un mix. Siento afinidad con Lanata y Tinelli porque en lo suyo, y yo modestamente en el humor gráfico, somos personas que nos gusta lo que hacemos. Si te gusta y le ponés mucha fuerza, en el largo plazo hay frutos.
Noticias: ¿Qué pasó con la imagen que subió a las redes sociales por la marcha #NiUnaMenos? Fue muy criticada.
Nik: Estaba de viaje y entré tarde a la campaña. Entonces alguien tomó una Ágatha original (la gatita amiga de Gaturro), con su vestidito, carterita, moño enorme y me lo mandó con el #NiUnaMenos y lo retuiteé. Después se armó una polémica con que Ágatha estaba maquillada y con tacos. Bueno, la verdad es que es así el personaje, aunque entiendo que los que no conocen a Ágatha pudieron pensar que era una burla.
Noticias: ¿Por qué hay tanta gente que no lo quiere?
Nik: ¿Por qué hay gente que no quiere a Lanata, por ejemplo? Cuando tenés éxito te critican. A Lanata lo critican porque tiene 20 puntos de rating, pero si hiciera uno, no sé si lo criticarían tanto. Si yo hiciera exactamente lo mismo, pero Gaturro no vendiera ni tuviera 15 millones de usuarios en Mundogaturro.com, supongo que nadie diría nada.
Noticias: ¿Pero no salió a contestar las acusaciones de plagio?
Nik: Sí, lo hice un par de veces con un blog hecho por estudiantes universitarios donde se ve que todos los humoristas gráficos, personas del cine, la televisión, la literatura, cuando producen mucho siempre terminan con algunas cosas parecidas entre sí. Esto pasa todo el tiempo. Me hace gracia ver a otros humoristas que, si hacen el mismo chiste, se abrazan y se dicen “genio”; pero si le pasa a uno que por lo que sea en estos últimos años quedó del otro lado de la grieta, te apuntan con todos los dardos. Ya entendí que es un sistema. Lanata, Tinelli, Lockett tienen exactamente el mismo problema. Milo se metió con el establishment del arte y entonces no lo quieren. ¿Pero es malo? No, es genial, me encanta lo que hace. Si hay un par de galeristas que creen que les rompe el negocio del arte porque abarata la obra, eso no amerita que se lo critique.
Noticias: ¿Está en pareja?
Nik: Sí, desde hace tres años, con Pilar. Tengo dos hijas, de mi matrimonio de doce años con Laura: Mia, de 8, y Ema, de 5. Desde los 18, siempre en pareja largas, no tuve períodos de soledad. Me gustan las personas inteligentes, con ganas de hacer cosas nuevas, inquietas y me gusta que participen conmigo. Creo que se terminan enganchando porque las contagio; es muy divertido, mi oficina es Gaturrolandia, llena de legos, juguetes, libros, colores, no me aburro. No me doy cuenta si trabajo mucho. Confucio decía algo así, no es exacto: tengo el mejor trabajo del mundo, hago lo que quiero. No tenés estrés, no te envejece.
Noticias: Hay gente que hace lo que le gusta pero no le va tan bien como a usted, que maneja muy bien los negocios.
Nik: Sí. Yo no era una persona con mirada comercial ni marketinera. Eso me lo dieron los años, estar en contacto con el que lee, entender qué necesita el otro, la empatía. Y si te gusta a vos, seguramente les va a gustar a los demás. No hace falta ser una mente comercial para que tu producto sea comercial. Tenés que tener un producto bueno y así vas a encontrar gente que te ayude. Las críticas me hicieron crecer, más que los elogios, pero las fundadas. A las infundadas las reconozco inmediatamente. Pero hasta esas críticas me ayudaron a crecer, a entender que el mundo es así. Y esas críticas te dan publicidad gratis, te ayudan a difundir, me hicieron grande.
Noticias: Cuando se encuentra con sus compañeros del colegio, ¿qué le dicen? ¿Auguraban su crecimiento profesional?
Nik: Como me veían todo el tiempo dibujando, decían: “No nos hagamos amigos de Nik que después, de grande, nos va a venir a pedir plata”.

Marina Calabró. revista Noticias.

Marina Calabró: “No me imaginaba en los medios”

La panelista de TV habla sobre prejuicios, el peso del apellido, el horror de la desmentida y sus ganas de incursionar en programas políticos.

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“Estoy muy feliz con la decisión de Santiago de centrarse en “Intratables” y, por mi parte, de estar en el mejor lugar para mi especialidad porque “Intrusos” es como el Barça del periodismo de espectáculos”, dice Calabró, morena, menudamente curvosa, discurso sin balbuceos y sexy como de contrabando.
Noticias: ¿Hay acomodos en la tele?
Marina Calabró: A todos alguien nos puso alguna vez. Siempre puede haber una oportunidad. Creo que a la larga o a la corta el talento se impone, en todos los rubros. No creo en los estándares de lo mejor versus lo peor.
Noticias: ¿El apellido famoso ayuda a conseguir trabajo?
Calabró: Sí. Me abrió la puerta a las primeras incursiones porque te genera visibilidad de entrada. Por ejemplo, estar en el programa de (Bernardo) Neustadt en una mesa de hijos de famosos hablando de actualidad. Fue así, porque me escuchó opinar en algún lado y le gustó, que me llamó Daniel Hadad a fines de los ´90 para la radio, como columnista de actualidad. Estaba recién recibida y pensé que lo mío iba a ser la asesoría política, no me imaginaba en los medios, al menos no de manera consciente.
Noticias: ¿Cuándo da el volantazo de la actualidad política a la del espectáculo?
Calabró: En “Yo amo a la TV”, con Guillermo Blanc. Se hace una vacante porque Jorge Lafauci se iba y Guillermo, que es amigo de la familia de toda la vida, me llama. A mi papá le gustaba mucho el programa, era un tipo de abordaje al espectáculo que ya no se hace. No tenía ningún prejuicio con el programa, al contrario, el prejuicio era conmigo misma, el poder estar a la altura porque yo no era ni periodista, era una politóloga y no conocía del tema, apenas era una espectadora de tevé.
Noticias: ¿Su papá la criticó por hacer ese camino diferente al de sus estudios?
Calabró: Sí, le hacía ruido pero no desde el prejuicio o de creer que era algo menor, sino que temía que no tuviera la solvencia necesaria, me veía como una arribista en el mundo de los espectáculos.
Noticias: ¿Por qué supone que no fue convocada para la especialidad en que se había formado?
Calabró: No sé. No apareció esa posibilidad y me dejé llevar por lo que surgió y me sentí cómoda. Hice seis temporadas en “Yo amo a la TV” y la pasé genial, ganando poco. Le fui tomando el gusto. Seguí en “Contalo, contalo”, con Carlos Monti; en “Hechiceras”, en el Trece; en Canal 26 y Crónica TV; hasta que me llama Santiago para “Infama”.
Noticias: ¿Le generó alguna contradicción?
Calabró: No. Soy cero prejuicio. No hay dilema. Santiago me ayudó mucho en ese aspecto. Es un hombre liberado de prejuicios y me marcó a fuego para tener la convicción de que uno solo es quien es y anda siempre con lo puesto, más allá del tema circunstancial del que te toque hablar o del género en que incursiones. Mi ingreso a “Infama” me terminó de liberar del prejuicio externo. Cuando aparecí con la mini, el escote, las extensiones, Evelyn von Brocke preguntó si yo era periodista o vedette, y jugué con esa contradicción porque entiendo que siempre necesitamos encasillar al que habla.
Noticias: ¿Con su hermana Iliana desde chicas tenían divididos los roles: una, los escenarios, la otra, el estudio?
Calabró: Un poco sí. Fue mi manera de diferenciarme en la familia, creo.
Noticias: Pero después afloró el deseo de mostrar el cuerpo.
Calabró: Porque empecé a preguntarme sobre el lugar donde estaba parada, si era el lugar elegido o el que me había quedado. Y tuvo que ver, como decía, con romper prejuicios. ¿Por qué tenía que ser uno o lo otro? Y con cuestiones de la edad, de acercarse a los cuarenta y pensar que son los últimos cartuchos. Esas cosas quedan latentes, y cuando aparece el resquicio, salen, como pasó en “Infama”. Santiago discutía con la vestuarista, decía que mi look no tenía identidad, que era de medias tintas. Quiso jugar al contraste entre el look sexy y el discurso estructurado, de convicción en la batalla, y eso reflejó algo que estaba en mí. Hasta hice la tapa de la revista Hombre, que hoy veo y digo “qué caradura”.
Noticias: ¿Cómo vivió Iliana ese cambio suyo?
Calabró: Fue una de las primeras sorprendidas. A ella también le hacía ruido, no lo esperaba de mí, decía “está buscando su camino, tiene que definirse”. Después las cosas se acomodaron.
Noticias: ¿Son amigas?
Calabró: Somos hermanas, no sé si somos amigas. La amo profundamente, tenemos una relación muy armoniosa, de respeto a las diferencias y a los tiempos, y de bancarnos cuando las papas queman aunque tengamos miradas distintas.
Noticias: ¿Volvió a hablar con ella sobre la investigación de Jorge Lanata que involucró a su entonces cuñado, Fabián Rossi?
Calabró: Alguna vez lo hablamos y creo que entendió que jamás quise hacerle daño, que a ella le había pasado un tsunami por arriba y que eso que yo pude hacer era poco o no lo suficiente que ella esperaba de mí. Estaba en un lugar incomodísimo, en un canal donde el tema era central, donde hablo de los demás y no hablar de mí era casi un mamarracho. Santiago me llamó la noche del informe de Lanata y me dijo: “De acá no salís ilesa porque si no hablás, sos cómplice; si te vas, sos cobarde; si hablás, Figuretti; si apoyás a tu hermana, parcial; y si no la defendés, no querés a tu familia. Un costo vas a pagar y tenés que elegir en función de tu honestidad y conveniencia”. Traté de ser imparcial y no hablar de la cuestión de fondo porque me excedía y me excede hasta hoy. Mi hermana quería que me guardara y yo tenía requerimientos de la empresa para la que trabajo, es difícil no responder a tus jefes. Sin embargo, Santiago me dio libertad para hacer lo que quería. Y Rial me llamó otro día y me dijo: “Te estamos carneando, guardate”.
Noticias: ¿Valora la actitud de ambos?
Calabró: En esta selva, sí. Lo valoro y lo agradezco porque fueron los únicos que tuvieron ese gesto: Jorge, con quien casi no tenía contacto, y Santiago, mi hermano, lo adoro, es un fuera de serie. Me hace acordar mucho a mi papá en su forma de encarar el laburo, proteger su intimidad y su familia, es metódico como era “Cala”.
A los cinco años, Mía, rubia de pelo largo, no se parece a la mamá. “Saldrá a la familia del padre”, responde Calabró, refiriéndose a su ex, el consultor psicológico Martín Virasoro. Antes estuvo casada con el chef Maximiliano Ambrosio y ahora, desde hace casi dos años, está en pareja con Martín Albrecht, director comercial de América. “Somos muy novios, no convivimos y estoy enamorada como nunca en la vida. Estamos bien así, tal vez cuando los chicos sean más grandes pensemos en la convivencia. Ya sabemos que más hijos no, él tiene tres y yo una. Es totalmente revolucionario lo que me pasa con él, nos entendemos sin hablar, ¡estamos enamorados!”, repite Calabró que convive con Mía y el gato Dolce, “el auténtico malcriado de la casa”.
Noticias: ¿Cómo ve este año político?
Calabró: Hay un olor a fin de ciclo que ya venía por otros indicadores y desde la muerte de (Alberto) Nisman se agravó. Es una oportunidad para todo lo que no huela a continuidad. Es desolador lo que pasó. Lloré mucho. Tenés la sensación de vivir casi en un estado mafioso. Cuando no hay república, hay una sensación de anomia, de impunidad; es devastador, ojalá se sepa la verdad. La Presidenta no estuvo a la altura de las circunstancias con esa carta payasesca que publicó en Facebook hablando de ella. Debió dar un gesto de grandeza y defraudó una vez más. No importa la verdad sino salvar la ropa. Da vergüenza y no hace más que abrir la grieta.
Noticias: ¿Le gustaría que la llamaran de un programa netamente político?
Calabró: Bueno, sí, tengo a la politóloga contenida. Pero soy funcional al conductor con el que trabajo. Si decide que tal tema garpa, allá vamos.
Noticias: ¿Qué extraña de su papá?
Calabró: Todo. Extraño sus llamados después del programa para felicitar o criticar. Era un solucionador, podías ir con cualquier problema y, si podía, te ayudaba. No quería que criticara a Mirtha Legrand, era su obsesión, siempre llamaba para defenderla. Extraño eso.
Noticias: Trabajó con Ricardo Fort en “Fort Night show”, en 2012. ¿Cómo lo recuerda?
Calabró: Lo extraño. Era omnipresente, extraño sus mensajes de texto. No compartí tanto, no era parte de su séquito ni de sus viajes a Miami, no quería ser parte de ese circo que lo rodeaba porque mi cariño era genuino hacia él. Me despertaba ternura, era muy intuitivo. Teníamos en común la relación con nuestros viejos, tenía actitudes que eran para matarlo pero creo que le habría perdonado todo. Ha tenido gestos increíbles: cuando papá estaba mal, me llamó desde Miami para decirme que querría estar en su lugar para aliviar nuestro dolor y su propio dolor. Él sabía que yo era de las pocas que no quería nada de él. Me regaló un Rolex de oro macizo con brillantes y cuadrante madreperla que rechacé. Me veía como el bicho raro y a la vez le divertía, eso lo enganchaba conmigo.
Noticias: Marina, como periodista especializada en primicias y chimentos, ¿se mandó algún moco?
Calabró: Sí. Soy de chequear varias veces pero si una fuente cercanísima en la que confiás te dice que Karina “la Princesita” está embarazada, le creés. Después resulta que esta fuente había malinterpretado una charla que tuvo con ella. Y detesto la desmentida, para mí no es parte del chimento, como dicen otros periodistas, no me gusta que me pase. Aunque esa información no implique el destino del país, hago como que sí.

Carlos Portaluppi. Entrevista en revista Noticias.

Carlos Portaluppi: “Mi contextura no me condiciona”

Sin planes de volver a la TV, prefiere el cine y protagoniza “Bajo terapia” en el Metropolitan. Vocación, dieta e hijo fanático.

POR

A Carlos Portaluppi ir, venir y volver no le trae ningún problema. Como nunca tomó atajos, no se pierde en el camino y anda tranquilo descubriendo algún detalle nuevo cada vez. Viene del teatro, va hacia la tele, pasa por el cine, llega a la importante sala de calle Corrientes y vuelve a ese espacio alternativo donde las luces apuntan menos.

“Voy donde hay un proyecto que me interese y, a veces, la necesidad te hace ir a proyectos más comerciales. Pero no descuido la pasión que me moviliza que es el teatro, el espacio donde más cómodo me siento y puedo bucear más tranquilo. Es mi necesidad de expresarme, de no morirme. No soy el único, hay quienes lo hacen y otros que ya lo han hecho y se cansan”, dice el actor, desde enero uno de los protagonistas de “Bajo terapia”, del santafesino Matías del Federico, con dirección de Daniel Veronese, junto a Mercedes Scápola, Héctor Díaz, Manuela Pal, María Figueras y Darío Lopilato, en el Metropolitan (Corrientes 1343).
Pero antes, hasta fin del año pasado y desde 2013 cuando se estrenó, estuvo marcado por “Emilia”, la excelente obra de Claudio Tolcachir que llenó cada función en Timbre 4, en el barrio de Boedo, y con la que recorrió Italia y Francia; Puebla, en México; San Pablo y Belo Horizonte, en medio de los preparativos por el Mundial de fútbol de Brasil; y Bogotá, Colombia, donde le llamó mucho la atención la reacción de la gente: “Siempre en cada lugar es distinto y parecido a la vez. Pero en Bogotá pasó algo muy particular. La obra tiene momentos de un humor ácido donde la gente allí se rió mucho más de lo ‘normal’. Nos decían que se debía a la particularidad del público que acostumbra alivianar las cosas y tomarlas con mayor humor. Fue una experiencia, no digo novedosa pero, epa, hay situaciones sumamente delicadas y la gente se defendía por la vía de escape de la risa”, dice el actor acerca de la historia de un padre de familia, Walter, que se reencuentra en la adultez con Emilia (Elena Boggan), la niñera que lo crió. Desde el sábado 28 de febrero, la obra vuelve a Timbre 4 pero no con el protagónico de Portaluppi –comprometido con “Bajo terapia”– sino con Leonardo Calderone, más conocido por su trabajo de guionista que de intérprete.
Noticias: Hay una gran tristeza en “Emilia”, como una dulzura perdida.
Carlos Portaluppi: Porque todos tuvimos una Emilia, alguien que en nuestra infancia se hizo cargo de nosotros: una madre, una tía, una amiga, una vecina del barrio, un tío, un hermano mayor. Me acuerdo muchísimo de dos tías mías que no eran de sangre sino esas vecinas que son adoptadas como tías para uno. Me acuerdo en los brazos de mi tía Tona, saliendo a buscar la leche –porque pasaba el lechero en carreta– con una jarra: tengo esa imagen muy presente.
Cristian, Rodolfo, Carlos y Diego: el tercero de cuatro varones se fue un día, al terminar el colegio, a estudiar Arquitectura desde Mercedes, Corrientes, a La Plata, Buenos Aires. La actuación estaba ahí, agazapada, esperando: “Todavía no lo tenía tan claro, no me había terminado de animar del todo. Nací y crecí en un contexto donde no tenía demasiado estimulo, no veía teatro, ni en mi casa ni en mi grupo de amigos se hablaba del tema. Hice por primera vez algo en el secundario, “Nuestros hijos” de Florencio Sánchez, con la que participamos en un festival intercolegial de la provincia de Corrientes. Ese encuentro para mí fue maravilloso, fue descubrir el mundo”.
Noticias: Fue su revancha porque en la primaria las maestras no lo elegían.
Portaluppi: No me tocaba y siempre uno deseaba ser un Sarmiento o un San Martín (risas). Hasta que me toca esto, no sé cómo se inspiró mi profesora de Francés o que vio en mí, para ofrecerme trabajar.
Noticias: ¿Y en La Plata? ¿Terminó Arquitectura?
Portaluppi: No, llegué a cursar materias de cuarto año. Pero paralelamente, conecto con unas chicas que me invitan a reuniones con un profesor de Buenos Aires y juntábamos plata para pagarle el viaje en el “rápido”. Ese hombre del que, lamentablemente, no puedo recordar su nombre, se venía todos los lunes solo para estar con nosotros y crear un momento. Luego me metí en el Conservatorio de La Plata, que no lo terminé, hasta que decidí venir a Buenos Aires, a estudiar con Lito Cruz, Martín Adjemián, Augusto Fernández, Pablo Ponce y Guillermo Ghio que es mi maestro, mi guía desde que lo conozco –con él formamos el grupo Humoris Dramatis, junto a Marcos Montes y Marcelo Serré–, y el que me animó al unipersonal en “La historia del señor Sommers”, de Patrick Süskind que hicimos en el Picadero.
Noticias: ¿Cuándo empezó a vivir del oficio?
Portaluppi: Desde que empecé tuve la suerte de tener continuidad. Al estudio de Lito iban mucho los productores. Lo primero que hice en televisión fue “Atreverse” pero como extra. Después tuve la suerte de participar con cositas muy menores en “Facundo, la sombra del tigre” (Nicolás Sarquis, 1994), protagonizada por Lito Cruz, que estaba con su barba y su pelo y era maravilloso verlo porque de golpe teníamos a Lito Cruz, pero estaba Facundo Quiroga sentado en nuestras clases.
Noticias: Trabajó mucho con Javier Daulte (“Nunca estuviste tan adorable”, “La felicidad”) y Veronese (“El desarrollo de la civilización venidera”, “Los hijos se han dormido”), dos directores que han sido criticados por involucrarse en el circuito comercial. ¿Qué opina?
Portaluppi: No critico eso. Es una posibilidad que tienen algunos de poder dirigir y está muy bien, el poder llegar con otras formas y contenidos a más gente, a otro público que no va a las salas alternativas. Respeto la opinión de quienes critican pero respeto mucho más a quienes lo hacen, a quienes dirigen. Es tan saludable como aquel actor que es de teatro y tiene que hacer televisión. Antes era tabú.
Noticias: No es su caso: desde el Dominici de “Vulnerables” que lo hizo famoso, el premio Martín Fierro por “Vidas robadas” hasta lo último, el odontólogo de “Vecinos en guerra”.
Portaluppi: Por ahora, no tengo previsto hacer tele. Estoy con “Bajo terapia”, una obra de un autor nacional y no una fórmula probada afuera. En cine, el año pasado filmé una opera prima, “Cinco”, de Juan Ignacio Fernández Gebauer y Nicolás Suárez, con Ana Katz y la participación de Daniel Hendler, donde interpreto a un taxista y ex futbolista frustrado. Pero con “El 5 de Talleres” (la película de Adrián Biniez que se estrena a fines de marzo) no sé si quedará ese nombre (risas). También hice miniseries para la TDA, una de ellas en mi tierra. Es la primera vez que me conecto con mi aire. “Pueblo que fue” se llama, sobre una nena analfabeta vendida para trabajar en casa de una señora.
Noticias: ¿Intenta hacer dieta?
Portaluppi: Intento, intento. Debería intentar más de lo que intento. Hace un tiempo que estoy estancado pero ya lo hice cuando trabajé en “Whisky Romeo Zulu” (película del ex piloto de LAPA Enrique Piñeyro, 2004). Como tenía que bajar (hacía de piloto de avión), la producción me pagó un tratamiento con el doctor Ravenna y bajé 23 kilos. Pero el catering en Rio de Janeiro y los lugares donde filmamos era muy bueno así que todo el equipo engordó a mi par. Por eso no me sentí tan culpable, fue general (risas). Fue la etapa donde estuve más consciente y la mayor inconsciencia viene en este último período pero ya me está pesando, literalmente.
Noticias: ¿Es un tema en su vida?
Portaluppi: Sí, claro que sí, es un tema que no es fácil, que cuesta llevarlo y que no me imposibilita el hacer. Creo que el deseo que tengo por hacer es más que eso, pero sé que me está empezando a limitar en algunas cosas y no quiero prometer, públicamente, algo que por ahí no voy a cumplir pero sé muy bien lo que tengo que hacer y sé muy bien lo que no estoy haciendo.
Noticias: ¿Lo perjudicó o favoreció para algún papel?
Portaluppi: No, jamás, ni me perjudico ni me favoreció. Algunas veces me han llamado para algún personaje donde en el guión veía claramente que decía “gordo”, pero en la gran mayoría de los casos no me han llamado por gordo sino por actor. No me condiciona. Sé que hay un estigma y es motivo de análisis. Por suerte he tenido amores que no me han condicionado por mi cuestión física, ni mis vínculos, ni mis relaciones me han marginado por tener esta contextura. Convivo con esto hace mucho tiempo. La gente sabe lo que soy y cómo soy.
Noticias: ¿Sufrió bullying en la escuela?
Portaluppi: La verdad que no. Ni en mi infancia ni mucho menos en la secundaria, donde éramos tres divisiones y nos pasó algo realmente hermoso que nos unió con nuestras diferencias: el profesor de Matemáticas, Romero, desde el primer día nos propuso organizarnos para hacer nuestro viaje de estudios. Eso hizo que existiera una unidad que hasta hoy existe. Durante la secundaria, las tres divisiones estuvimos trabajando para podernos pagar nuestro viaje a Bariloche y que ninguno se perdiera esa posibilidad, los que podían y los que no podían. Fue, realmente, un trabajo sublime el de ese docente.
Noticias: Vive solo. Cuando llega a su casa, ¿qué música escucha?
Portaluppi: Soy muy ecléctico, cualquier cosa menos Ricardo Arjona.
Noticias: Tiene un hijo, Julián, de ocho años. ¿Y si quiere ser actor?
Portaluppi: Que mi hijo sea lo que quiera. En un momento, me dijo “yo quiero ser actor como papá” y a uno se le cae la baba. Quedó muy fanatizado con “La historia del señor Sommers”, no para de hablar en su colegio de mí con sus compañeros y hace cosas que me emocionan como cuando vamos en el auto y de golpe, baja el vidrio de atrás en un semáforo y le habla al tachero que está al lado: “Señor, señor, ¿lo conoce?”. Y el tipo mira y asiente. “Es mi papá y es el mejor actor del mundo”.

Liliana Parodi. revista Noticias.

Liliana Parodi: “Me molestó que Mirtha se fuera”

Gerenta de Programación de América, habla de prensa rosa, Rial e influencias, los tenaces Majul y del Moro, el enojo de Fantino y más.

POR

Un productor sufre todas las presiones: no te podés enfermar, no podés tener problemas en tu casa, no se te puede morir ningún pariente, no podés sufrir por amor, no te puede doler una muela , ¡y si te cortás un dedo, te quedan nueve!”. A Liliana Parodi le gustó tanto lo que dijo Christophe Krywonis en NOTICIAS (9/8/14) que no dudó en reemplazar la palabra “chef”, hacer un cuadrito y colgar la declaración de principios en su oficina. Si alguien piensa golpear la puerta de la gerenta de programación de América afectadísimo porque se le despintó la uña del meñique, ya está avisado.

“Me he mirado al espejo varias veces a ver si soy tan fea (se ríe) porque jamás sufrí acoso por ser mujer. Pero sí por el carácter especial, dicen que estás loca. Me llaman `Maléfica´, `el Monstruo´, en “Caras” hace años me pusieron como Cruella de Vil con mis perros”, dice Parodi, hermana mayor, hija de madre separada a cargo de la familia, frente alta y testarudez para estudiar periodismo en el Círculo de la Prensa mientras atendía las mesas en el restaurante de Harrods. “Paradójicamente, los más conservadores de este negocio son más respetuosos que los progre. Ellos todo bien, pero prefieren hablar con el dueño. Trato de convencer desde la fuerza de la razón y la justicia”, concluye
El primer trabajo fue como meritoria en radio Rivadavia en las producciones de Cacho Fontana, Héctor Larrea y Antonio Carrizo. “Un día, Antonio me mandó a copiar la receta del dulce de leche para los oyentes, con buena letra porque si no te retaba. Era muy duro; con el tiempo me di cuenta cómo aprendí”, dice esta mujer alta, que combina elegancia ejecutiva con tilinguería grado cero. “No entiendo a esa gente que me dice que no es feliz en el trabajo, que va a dejar para buscar lo que en realidad le gusta. Trabajo es hacer lo mejor que puedas cuando te toca; si no, se te pasa la vida esperando”, dice Parodi que, como le enseñaron, hace lo que hay que hacer. A la gerencia del canal llegó, por primera vez, en 1995; la puerta se la abrió el ex dueño de Cablevisión y América, Eduardo Eurnekián. En el cargo hasta 2004, volvió a fines de 2012 gracias al apoyo del actual dueño, el empresario Daniel Vila. Pero siempre se mantuvo en el grupo ocupando otros lugares como la gerencia de noticias y A24.
Noticias: ¿Cómo vivió esos cambios?
Parodi: Lo sufrí como cuando sentís que hacés las cosas bien y de pronto viene una decisión y te dicen “Ahora no hacés más esto”. Quedás vacía y sin dormir. Cuando la familia Ávila toma el canal me sentí desplazada pero con Rial tuvimos un hijo, “Intrusos”, y sentí que rendía examen otra vez. Y cuando creías que estaba todo bien, no estaba todo bien. Las cosas no siempre suceden como uno cree que deberían. Me adapté; en las idas y vueltas perdí y gané. No todos tienen esa capacidad de adaptación.
Noticias: ¿Recuerda quién la ayudó y quién le cerró la puerta?
Parodi: Absolutamente. Los que me la abrieron saben porque les agradezco, y saben que cuando me dan una responsabilidad, vivo para eso, no tengo otros negocios ni trabajos ni los necesito. El mundo de la tele da para los negocios paralelos y yo no me pongo mi propia productora, ni hago mi programa y mezclo todo. No. Yo hago esto que me dicen. Y de los otros también me acuerdo. Afortunadamente, no están más.
Noticias: Estudió periodismo, locución en el ISER y algo de Ciencias Políticas. ¿Por qué se quedó del lado de atrás y no delante del micrófono?
Parodi: Estudié para estar delante. Pero tenía vergüenza de mí, de mi cuerpo, de mi presencia, era insegura y eso me hacía muy débil. La producción me apasionó y siempre la elegí. Despues de 25 años, he conseguido tener algo de seguridad sobre mí, sobre lo que digo y sobre cómo me veo.
Noticias: ¿Y no pensó en tener su propio programa?
Parodi: Se me cruza siempre. Cuando trabajás con tantos conductores como yo, y tratás de que te interpreten y lo transmitan, pensás en cómo lo habrías hecho vos. Igual esas inseguridades están, me da pudor no ser lo suficientemente formada, no tener el vocabulario o la información, me pesaría mucho. Quizá cuando deje esto, me podría convertir en panelista –qué palabra horrible–, en columnista. Creo que soy una especialista en la vida, podría servirles a los jóvenes cuando arrancan o a mujeres que tienen gran dificultad para llevar adelante muchas cosas.
Noticias: ¿Por qué hay más conductores varones?
Parodi: Me parece que como televidentes somos machistas, en los programas de noticias les creemos más a los varones, vos imagínate una mujer haciendo el programa de Tinelli. A la hora de elegir conductores, como en la política y otras áreas, se elige más a los varones. Las mujeres no todo el tiempo tienen la misma capacidad de entrega que el varón por la maternidad, y es natural. A mí no me pasa porque no tengo hijos.
Noticias: ¿Decidió focalizar su vida en el trabajo?
Parodi: Tengo una familia con madre, sobrinos y me encanta. Tuve parejas pero nunca se elaboró la idea de tener hijos y cuando llegó Ulises, mi pareja actual, consolidada y hermosa, ya no era tiempo. Y nunca estuve de acuerdo con la maternidad sin padre; ni loca, me enoja mucho eso. La vida se dio así. Respeto a las personas que desean y tienen hijos pero también que se sepa: se puede ser feliz no teniendo hijos.
Noticias: Desde octubre, Canal 9 les gana el tercer puesto que había consolidado el año pasado
Parodi: Todavía estamos terceros, salvo que perdimos por alguna décima el mes que pasó. Pero está más peleado, es verdad. Nos consolidamos como el canal que está en vivo todo el día con comunicadores importantes y la competencia respondió. El Trece, que no hacía espectáculos ni periodismo rosa, ni canal en vivo, tiene desde las once hasta las siete de la tarde el vivo más el noticiero. Entonces, las audiencias se reparten más y los canales de noticias se llevan una porción. Nosotros siempre estamos tratando de transformar, porque la televisión es, básicamente, entretenimiento. En un programa como “Intratables” tirás temas fuertes de la política y debatís, pero para profundizar tenés que ir a los diarios o a otros lugares. La televisión informa pero no le corresponde profundizar en una hora y media.
Noticias: ¿Por qué tanto hincapié en el chimento?
Parodi: Es prensa rosa y El Trece la tiene a la tarde y hasta en los noticieros. Es entretenimiento, pasa acá, en Hollywood, en Europa, la gente disfruta de curiosear la vida de los famosos. La crítica de espectáculos, de cine y teatro, no mueve la aguja del rating: son pildoritas en un noticiero. El cine no llena salas y ya no hay ni musicales en la tele.
Noticias: ¿Mete la cuchara en los programas?
Parodi: Sin parar. Llamo por lo que estoy viendo. Cuando se pisan mientras hablan, si tal cosa no quedó clara, los planos, sonido, gráfica. Edito, periodísticamente hablando, pero por el minuto a minuto, no. Me saca que algo que yo pedí no suceda.
Noticias: ¿La extraña a Mirtha?
Parodi: Sí. Pero me molestó que se fuera. La veo, cómo no la voy a ver. Creo que es un momento increíble de su carrera.
Noticias: ¿Es verdad que Adrián Suar no entra a América como invitado?
Parodi: No, eso fue para aquel primer programa de Mirtha. No lo resistía ninguna lógica, por más que Adrián fuera actor y estuviera haciendo teatro. Es gerente de programación de un canal de la competencia. Después sí, pero no para el primer programa.
Noticias: ¿Cómo se lleva con Pamela David, la mujer de Vila?
Parodi: Fantásticamente, por suerte. Es la más fácil de todos; muy generosa. Hace una sección nueva y te pregunta. Confía en nuestro trabajo.
Noticias: ¿Qué pasa con Viviana Canosa? ¿Por qué Beto Casella le saca tantos puntos?
Parodi: Beto está consolidado hace diez años y le llevó tres consolidarse. A Canosa no le voy a pedir en tan poco tiempo nada con el rating. Que consolide su conducción, su equipo y que el programa tenga un sentido. Después, vamos por el rating.
Noticias: ¿Sigue siendo muy influyente Jorge Rial?
Parodi: Respetamos mucho su opinión porque hace catorce años que está en la pantalla liderando su horario. Pero podrás observar por todo lo que hemos puesto en el aire que, además de respetar su opinión, hacemos todo lo que el canal necesite. Y el canal no soy solo yo, yo represento a otros.
Noticias: Alejandro Fantino se queja de que usted no lo quiere.
Parodi: Se enojó porque quería el horario de las 20.30 y yo consideraba que se había consolidado en la medianoche; por eso tuvimos diferencias. Después creyó que era mejor estar ahí, pero ya se había enojado.
Noticias: ¿Luis Majul?
Parodi: Muy laburante, consigue lo que quiere, ordena, pide. Te da. Es un ida y vuelta.
Noticias: ¿Santiago del Moro?
Parodi: Un malcriado. Dicen que lo malcrié yo; pero pasa que en estos cuatro años llevó adelante cuatro horas diarias de aire, qué querés que le haga. Trabaja muchísimo, es un enfermo del rating y está en el momento de construir su carrera. No quiere perder una décima; entonces lo enloquecen los cortes, lo enloquece el minuto a minuto y tenés que acompañarlo y sostenerlo.
Noticias: ¿Por qué dicen que su preferido es Mauro Viale?
Parodi: Con Mauro y un móvil en vivo hacés un canal. Es un Del Moro ya maduro: nada lo detiene, sea con super presupuesto o sin presupuesto, porque le han tocado todas. Coincidas o no con su línea editorial –porque tenemos, a veces, diferencias enormes– el tipo es constante, genera fuentes de trabajo, está siempre pensando algo nuevo como si tuviera veinte años para compensar eso que vos le pediste.
Noticias: ¿Cómo manejó el problema de Luis Ventura?
Parodi: No lo manejé. Traté, tratamos acá de contenerlo, porque era su propia historia la que se estaba contando. Si alguien que trabaja con vos hace tanto, que siempre respondió como persona y laburante tiene un problema, ¿qué querés, que lo mate? Lo hemos contenido y aconsejado, y no siempre escucha. Pero a la gente de la casa se la ayuda.

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Ismael Cala. Entrevista revista Noticias.

Ismael Cala (45)

 

“Cristina me intriga màs que Nèstor”

A Ismael Cala le gusta rociar con miel líquida el plato de allbran. Lo acompaña con trozos de frutas, un jugo color morado y café con leche. La ajustada chomba Carolina Herrera confirma que el cubano nacionalizado canadiense y estadounidense cuida la línea aunque asegure que ya aumentó unos tres kilos y los pantalones no le cierran desde que está en Buenos Aires cenando “como un chancho” cosas ríquísimas a inusitadas horas de la noche. La comparación suena raro en la reluciente sonrisa de la cara más conocida de la CNN en español pero la subraya con convicción. Después de todo, hasta la perfección puede permitirse algún desatino de vez en cuando.

Soy casi muy parecido a como salgo en televisión, a no ser que esté en un ambiente demasiado festivo (se ríe). Pero claro que tienes que preocuparte por la apariencia. Hay veces que no estoy pensando en mí y viene una persona y te dice: ‘La corbata está virada. Arréglatela’. El otro día, cuando hicimos el primer programa desde aquí, los comentarios que la gente me ponía eran ‘¿Qué te pasó en el pelo?´”, cuenta Cala, el de cabello renegrido, entrevistador de profesión y respondedor a esa medida, amabilidad soñada y ortografía impecable. Vino al país por una semana a hacer su programa en vivo (de lunes a viernes a las 22), “Cala”, y grabar otros que se verán a partir del 10 de noviembre con las notas a Moria Casán y Nacha Guevara; Susana Giménez; Vicentico; Valeria Mazza y Cecilia Milone; Elena Roger y Maria Kodama. Con Nacha pudo compartir, además de varias porciones de pizza cuando salieron a cenar después del “Showmatch”, la charla sobre un ídolo común, el gurú indio Deepak Chopra.

Quiero anunciar que desde el 17 de noviembre y por 21 días, él y yo vamos a hacer meditaciones guiadas online para crear abundancia desde dentro para que se manifieste en tu vida. Porque lo primero que hay que tener es abundancia de pensamiento, positividad y todo eso. Igual a lo que hizo con Oprah Winfrey pero para América Latina”, dice refiriéndose a su admirada modelo, la famosísima y multimillonaria conductora estadounidense.

Noticias: ¿No entrevista a ningún político argentino?

Ismael Cala: Este año no quisimos porque el año que viene vamos a venir dos veces y hay elecciones, no queríamos empezar desde ahora. Cuando vengo a la Argentina vengo a desmitificar tantos titulares negativos que uno escucha y, como digo yo, de todos los países uno se va haciendo, si vives afuera, una imagen tergiversada. Es la imagen de esos dos o tres titulares que están repitiéndose y nunca son buenos, la mayoría son malos. Mi propósito es mostrar los rostros que hacen que este país hacia el mundo tenga mucho que aportar.

Noticias: ¿A Víctor Hugo Morales volvería a entrevistarlo?

Cala: Por supuesto, uno se tiene que sentar a dialogar con el que piensa diferente. Es la única manera en que nuestras sociedades puedan crecer. Hay que tener tolerancia y no tomé, absolutamente, nada personal. Convencí a mi equipo de que quería invitarlo otra vez pero estaba en Mendoza presentando su libro. Nos respondió el representante que cualquier otro día, con mucho gusto. Entonces ya me quedé tranquilo porque asumíamos también que el nunca más iba a venir. Creo que la próxima conversación va a ser en un tono mucho mejor porque nos vamos a conocer y a respetar más, aunque nunca le falté el respeto. Él tomó la pregunta como una ofensa pero leí en la prensa argentina que le llamaban “el relator del Gobierno”.

Noticias: ¿La invitó a Estela de Carlotto?

Cala: Sí, iba a compartir el programa con Susú Pecoraro, que protagoniza su vida en la película “Verdades verdaderas”. Pero unas pocas horas antes dijo que no venía, que tenía un problema de salud. Y elegí creerle, claro.

Noticias: ¿Qué le parece este Papa?

Cala: Siento una gran admiración por él. Su voto de humildad se sustenta en obra hacia los pobres y parte de su ejemplo personal porque yo en los discursos no creo. No creía, realmente, en Benedicto XVI y nunca pensé que fuera una buena imagen después de Juan Pablo II que tenía una energía tan especial que te erizaba la piel. No soy católico fanático pero fui monaguillo en Cuba donde la religión estaba muy mal vista -“el opio de los pueblos”, decía Fidel- y sufrí mucho no seguir practicándola. Creo que Francisco está dando muchos ejemplos de valentía como tratar el tema de los pederastas dentro de la iglesia y la humildad con que se maneja, que diga “no soy quien para juzgar”. Y hay otras cosas que ojalá se atreva y pueda cambiar como el celibato, lo veo tan ridículo.

Noticias: Ya que se mete con esas cuestiones aprovecho para preguntarle qué opina sobre la despenalización del aborto

Cala: Uy, fíjate que no tengo una postura porque creo válida y escucho las posiciones de ambos lados sin ir al extremo. Casos donde corre riesgo de vida de la madre o donde se ha detectado una malformación demasiado grande, creo que amerita eso. Sin embargo el aborto en exceso, abusivo, sin ninguna razón médica puede ser complicado. Entiendo a los provida pero entiendo también a los que dicen para qué traer una vida no deseada al mundo, en especial en contextos de pobreza, desnutrición, sin dignidad.

Noticias: ¿Y acerca del matrimonio igualitario?

Cala: Me parece fantástico. Viví mucho tiempo en Canadá, un país pionero en el tema. Hoy por hoy, es un derecho porque son personas que conviven juntas, el derecho de amarse es un derecho universal para cualquier ciudadano y porque en temas de legalidad, patrimonios y herencias es un gran avance proteger a los que conviven toda una vida.

Noticias: ¿Qué deber hacer la televisión con hechos como las ejecuciones de ISIS? ¿Mostrarlo o no?

Cala: Hay que tener una línea muy fina porque -y es mi opinión, no la de CNN- creo que cuando uno amplifica la violencia, fomenta la violencia, porque ese es el propósito con el que está hecho.

Noticias: ¿Qué opina acerca de la defensa de los intereses argentinos por parte del Gobierno contra los fondos buitre en foros internacionales?

Cala: No soy economista. Pero tratar como país el tema de los fondos buitres me parece la posición de cualquier Presidente, en el sentido que hasta el FMI va a hacer una asamblea sobre el caso argentino, para prever como los países deudores pueden llegar a tener estos litigios legales con los acreedores de estos fondos buitres. Entonces hay personas que dicen “es descabellado” pero yo siento que el referente de un país, en un caso de crisis, tiene que defenderlo.

Noticias: ¿Usted cómo se lleva con el discurso anti-yanqui?

Cala: No es nuevo para mí, nací en Cuba, crecí con ese discurso y me lo creí pero lo escuché tantas veces que ya me saturé, me hizo anticuerpos. Y fíjate, yo vivo en los Estados Unidos y siempre digo cuando suceden muchas cosas por qué tiene que ser el policía del mundo, el gendarme de este planeta, no señor. Entonces todo es cuestión de geopolítica internacional. Aplaudo ese sentimiento antimperialista que no es anti el pueblo estadounidense pero lo que no celebro es que sea un escudo vacío y hueco, tener el mismo discurso para siempre hasta convertirlo en una caricatura ideológica.

Noticias: ¿Le gustaría haber entrevistado a estos personajes? Empiezo por Eva Perón

Cala: Me hubiese encantado conocerla porque más pregunto, más quisiera haber tenido la oportunidad de haber conocido un personaje tan fascinante. Vi “Evita” en Broadway, musical que en la Argentina nunca se puso porque, obviamente, tal como la refleja no fue muy bienvenido, y aquí conversé mucho con Nacha que la interpretó tanto tiempo así que sí, me hubiese fascinado.

Noticias: El Che Guevara

Cala: Tu sí que me metes unos personajes… Mira, con el Che me pasó algo muy interesante. Crecí en Cuba repitiendo una frase todos los días de mi vida: Pioneros por el comunismo seremos como el Che. Todos los días en mi escuela primaria y secundaria. Entonces, amé al Che y lo idealicé de una manera caricaturesca, también. Y cuando salgo de Cuba escucho otras voces luces y sombras, empiezo a preguntarme acerca de quién fue el Che y la verdad decidí algo: Ismael, tienes un tiempo muy limitado en tu vida. O te pones a averiguar acerca del Che o averiguas de tu propio camino por hacer. Llegué a la conclusión de que no sé quién fue el Che y no voy a invertir tiempo en saberlo.

Noticias: Hugo Chávez

Cala: Hubiera querido entrevistarlo porque, sin duda, es un personaje que quedó en la historia de este continente y del mundo. Fue polémico, controvertido. Hizo esta revolución bolivariana que transformó a su país; algunos lo amaron; otros lo detestaron. Pero dejó una gran huella y fue un líder muy carismático. La gente que lo conoció me decía que si estaba en persona frente a ti podía seducirte en diez minutos; y lo mismo se habla de Fidel Castro.

Noticias: Néstor Kirchner

Cala: Nunca intenté pero, te soy honesto, a mí me intriga como personaje más Cristina. Es un personaje fascinante para descubrir como mujer y como heredera del legado de su marido, porque le ha tocado muy duro en lo personal y en lo político y ha tenido la fortaleza para mantenerse firme. Dos veces intentamos la entrevista y dijo que no y ya no volvimos a intentarlo. Pero deberíamos porque uno nunca sabe cuando puede ser un “sí” en lugar de un “no”.