Variaciones Walsh. revista Noticias.

TELEVISION

Por Leni Gonzalez

Pareja de detectives

Variaciones Walsh. Unitario. Jueves a las 22.30 por Canal 7. Elenco: Nicolás Cabré, Luis Luque, Darío Grandinetti y otros. Guión: Esther Feldman y Alejandro Maci, basado en los cuentos de Rodolfo Walsh. Producción: TV Pública y Tranquilo Producciones. Dirección: Alejandro Maci.

*** (tres)

“Creo que nunca se ha intentado el elogio del corrector de imprenta y quizá no sea necesario. Pero seguramente todas las facultades que han servido a Daniel Hernández en la investigación de los casos criminales, eran facultades desarrolladas al máximo en el ejercicio diario de su trabajo”, escribió Rodolfo Walsh en el prólogo de “Variaciones en rojo”, premio municipal de Literatura de 1953 que publicó Hachette, editorial donde años antes el periodista y escritor había trabajado como corrector de pruebas y traductor de cuentos policiales.

Es justamente detrás de Daniel Hernández donde encontramos la voz de Walsh y su minuciosa capacidad para descifrar enigmas. Y es este personaje, interpretado por Nicolás Cabré, quien enlaza las historias de “Variaciones Walsh”, los trece capítulos de media hora del unitario de la TV Pública dedicados a homenajear la memoria del intelectual y militante asesinado hace casi cuatro décadas por la dictadura militar. Los relatos -”La aventura de las pruebas de imprenta”, “La sombra de un pájaro”, “La trampa” y “Cosa juzgada”, entre otros- fueron adaptados por la dupla de “Lalola” y “Los exitosos Pells”, Esther Feldman y Alejandro Maci, quien además está al frente de la dirección.

“Variaciones Walsh” tiene muchos elementos de calidad destacable. En principio, el desafío de la ambientación entre los 40 y 50, años de tangos y varones de traje y sombrero, cuando reinaba la radio, la máquina de escribir y el humo del cigarrillo entre las palabras, época dorada para las tramas habitadas por inalcanzables mujeres con secretos. Ese clima de policial está logrado y es lo mejor que tiene esta ficción junto con el elenco: Luis Luque, como Jiménez, y Dario Grandinetti, como Laurenzi, los dos comisarios a los que sigue el inquieto Hernández en búsqueda de historias sangrientas capaces de entretener a los lectores; y los distintos actores y actrices que participan en cada relato como Soledad Villamil, Valeria Lois, Gonzalo Heredia o Sofía Castiglione.

Pero lo que no termina de funcionar es la narración. Porque la acción sólo está para ilustrar el texto. Los protagonistas cuentan lo que hicieron a los detectives (tal como sucede en una confesión policial) y este relato es acompañado por las imágenes que refuerzan lo dicho. Por eso, los excelentes bocetos que aparecen cumplen la misma función ilustrativa que la actuación, porque lo que el espectador sigue es el razonamiento hablado del detective que desata el nudo del misterio y no lo que hacen los personajes. “Variaciones Walsh” no emociona ni intriga porque todo el peso está en la revelación del investigador, un escalón por encima del resto de los esquemáticos personajes. El interés no reside en desentrañar la táctica del culpable sino en observar la puesta en escena, como en los dibujos de los libros de cuentos que le ponen caras y ropajes a lo que ya leímos.

The Knick. revista Noticias.

16 de noviembre de 2015

Sin anestesia

The Knick. Serie. Viernes a las 23.59 por Max. A las 23 el capítulo anterior. Y repeticiones sábados a las 01 y 22. Guión: J. Amiel, M. Begler y S. Katz. Dir.: S. Soderbergh.

Por

Television

★★★★★ Las series sobre médicos, hospitales y emergencias son un clásico exitoso de la televisión. Quizá porque las tragedias y los milagros de la curación conforman una tierra de fe que el avance científico nunca terminará de desacralizar: el sanador siempre tendrá algo de dios y el sanado, de redimido. Sin embargo, no es en esa profunda piedad en la que se sustenta “The Knick”. Y por eso, es única y se despega de parientes del subgénero.
En su segunda temporada por canal Max, del paquete premium HBO (puede verse completa en On demand), “The Knick” logra desde el principio tener esa marca propia que permite reconocerla del montón, un estilo sostenido que es obra del director (y también productor) Steven Soderbergh. Decidido hace un tiempo a alejarse del cine para dedicarse a la era de oro de las series, el realizador de “Sexo, mentiras y video”, “Erin Brockovich” y “La gran estafa” puso en el centro de la escena a la época: el protagonista principal es el año 1900 en la ciudad de Nueva York, en un hospital, el Knick (que existió, el Knickerbocker, ubicado en zona norte de Manhattan y abierto hasta 1979) donde la esperanza de vida era una discusión diaria y la discriminación ordenaba el lugar de ricos y pobres, blancos y negros, mujeres y varones. Ese clima tiene un compás electrónico, el de la música de sintetizadores de Cliff Martínez (compositor que acompañó muchas veces a Soderbergh), que provoca una síntesis indisoluble: ese teclado es acción en “The Knick”.
Para cualquier espectador es un viaje de ciencia ficción observar cómo se trataba la salud hace un siglo, sin anestesia ni antibióticos pero con una enorme convicción en el progreso de la ciencia y el triunfo de los mejores. En ese contexto a tientas entre lo aprendido y todo lo que queda por investigar, se mueve el jefe de cirugía del hospital, John W. Thackery, un doctor genial y adicto a la cocaína que encontró en Clive Owen la medida perfecta de pasión y oscuridad. Con él trabajan Algernon Edwards (André Holland), un brillante médico negro limitado por los prejuicios; la enfermera Lucy Elkins (Eve Hewson, hija del cantante Bono), enamorada de Thackery; la hermana Harriet (Cara Seymour), una monja que hace abortos; Cornelia Robertson (Juliet Rylance) una aristócrata progresista que transgrede las normas de su clase y su género.
Todo el elenco encarna el dramatismo de una sociedad desigual e injusta donde la alegría es una pincelada momentánea. A los afortunados los persigue la hipocresía y al resto, la crueldad de reglas que no manejan. Pero para todos, la enfermedad es el peor fantasma. Contra él lucha Thackery, como un semidiós de hallazgos caprichosos, capaz de bendecir con el alivio o de errar fatalmente el camino. En “The Knick” sentimos cerca el aliento que nos recuerda que estar vivo puede ser una hazaña mucho más prioritaria que ser feliz.

Morfi. revista Noticias.

TELEVISION

A cocinar que se acaba el mundoMostrando IMG_3047.JPG
Morfi
, todos a la mesa. Magazine culinario. Lunes a viernes a las 10.30 por Telefe. Conducción: Carina Zampini y Gerardo Rozín. Columnistas: María Belén Aramburu y Ariel Rodríguez. Cocineros: Santiago Giorgini, Chantal Abad y Rodrigo Cascón. Produccion: Telefe y Corner. Director: Grendel Resquin.

*** (tres)

La previa del almuerzo se puso linda en la tele. Y lo de linda vale por competitiva palo y palo porque por lo demás, el canon mañanero es uno solo, colorido, altisonante y hambriento. Hasta “La mesa está lista” que en su inicio había elegido recortarse de las ollas y sartenes (como lo marcamos en este espacio) cayó ante la máxima de tener lo que tienen todos: cocinar es el norte y a puro redoble de tambores y alegría brasileña.

Morfi”, el programa de Telefe producido y conducido por Gerardo “bremer en V” Rozín junto a la actriz Carina “jeans & stilettos” Zampini, lo declaró de entrada: hay mesa de desayuno, de almuerzo y picoteos alrededor de las hornallas mientras los chefs vociferan sus trucos esenciales. Insólita mezcla de ingredientes, la pareja de conductores resulta extraña pero efectiva, con dos sabores bien complementados: corrección y dulzura, por un lado; agudeza y vintage, por otro, todo salpimentado por los periodistas María Belén Aramburu y Ariel Rodríguez que aportan pastillas de actualidad y deportes. El mejor clima se logra durante la charla y morfi con los invitados, cuando se prueban los platos mientras Rozín aprovecha para ejercer su muy buen papel de entrevistador serial y regalar nada menos que libros, un broche ideal para la sobremesa y el sello propio del programa. Lo demás es coreografía y batucada inoculadas a la fuerza: para despertador, es tarde, y como divertimento, demasiado temprano para distenderse con saltitos.

Gran hermano. revista Noticias

TELEVISION

¿Qué mirás?

Gran Hermano. Reality. Lunes a viernes (menos los miércoles) a las 20.15; miércoles a las 21; sábado a las 23.30 y domingo a las 16 por América. Conducción: Jorge Rial (gala) y Pamela David (debate), más Rodrigo Lussich y Jimena Cyrunik (la casa en vivo). Producción: Endemol para América.

** y 1/2 (dos y medio)

No vamos a explicar Gran Hermano (GH). Es el formato más famoso del mundo, repetido en decenas de países y madre de todos los realities que volvió en su octava edición después de cuatro años de ausencia y, por primera vez, transmitido por América y no por Telefe, el canal que había lanzado la novedad en 2001.

¿Por qué otra vez y qué atractivos ofrece en 2015? Atractivos pocos porque el juego carece de gracia. Una cosa era observar (“todos somos voyeurs” es la frase fetiche) a un grupo de personas encerradas en una casa sin comunicación con el exterior a principios de este milenio, todavía sin la explosión de las redes sociales, que ahora cuando además, ya hemos visto brotar bajo las baldosas a todo tipo de realities y concursos. Si bien continúa repitiéndose en varios países donde el efecto se mantiene –como en España, por ejemplo-, el boom ha quedado en el pasado.

Pero supongamos que este proceso era lógico y que lo destacable sea, a la inversa, la continuidad de la misma fórmula ya que siempre habrá un público cautivo a los pormenores de hasta dónde puede llevarnos el tedio compulsivo. Los espectadores eligen, por supuesto, cuál es el interés en mirar a gente de entre 19 a 35 años tejiendo algo que tendrá premio y sobre todo, que otorgará fama. Porque GH está ahí no tanto como entretenimiento en sí mismo (repito, desactivado) sino para volver a decirnos qué lugar tiene la fama en la tevé no importa de dónde venga. Otra vez la galería de potenciales “algo” rascándose la nariz en un sillón en pos de un fin superior: que los conozcan.

Bienvenidos, es la televisión y mientras el show funcione, adelante mis valientes. Pero que la hipocresía se note menos sería esperable. Cuando todos los medios hacen “gala” de la campaña #NiUnaMenos por los femicidios que no cesan, al cuarto rojo de la casa (donde pasan cosas inesperadas) fue invitada Vicky Xipolitakis para cumplirle el sueño a Eloy, uno de los participantes. Y allí estuvo, expuesta en baby doll negro, haciendo y dejándose hacer masajes para que desde el piso, el pensador Gabriel Levinas, uno de integrantes del panel del debate, reconociera el asomo de “carpita” en ese pobre pibe sometido a un estímulo perverso. Claro que algo tiene que pasar ahí adentro para no morirnos del embole ahora que Victoria Vanucci y su sillón no están para avivar el fuego.

El combo GH incluye toda la semana y a todas las figuras del canal: la gala con Rial, el debate con David (que ha crecido como conductora), el resumen de fin de semana con Lussich y Cyrulnik, y los rebotes en el resto de los programas de chimentos. Una apuesta grande que hay que amortizar y que por ahora ha dado sus frutos porque devolvió a América el tercer lugar del que lo había desplazado Canal 9. El volantazo dio resultado así que sigamos mirando: alguien está por hacerse unos mates.

Escuela para maridos. revista Noticias.

TELEVISIÓN / 10 de mayo de 2015

Llegando los monos

Escuela para maridos. Reality. Jueves a las 22 por Fox Life. Conducción: Alejandro Fantino y Alessandra Rampolla, junto a Julieta “Cayetina” Cajg. Producción: Fox international channels y Endemol shine Argentina.

Por

A CLASE. Ocho parejas entregan a los maridos desaplicados para mejorar la resquebrajada convivencia.

A CLASE. Ocho parejas entregan a los maridos desaplicados para mejorar la resquebrajada convivencia.

★★★1/2 “Ya no hay más monos, no existen. Si nos estamos extinguiendo nosotros y nuestro planeta, de los monos ni hablar. Pero, si es que llegan, llegan con todo y yo los voy a ayudar”. A la declaración de Luca Prodan (el líder de Sumo cuyo segundo disco recordamos en el título), podría suscribir Alejandro Fantino, un especialista en apoyos al mono dolido. Pero hasta la “ayuda” tribal necesita complejizarse porque los viejos argumentos vienen perdiendo por goleada y hace falta aggiornarse, mirar un poco para adentro y decirle al equipo que llegó la hora del mea culpa. Un poco, tampoco la pavada. La intención está, que es lo importante.

Nadie mejor que el conductor de “Animales sueltos” para poner la cara en “Escuela para maridos”, un reality muy bien pensado porque recoge el guante de un malestar social que ya no se tapa con la mano y se lo apropia para devolverlo deglutido en sustancia asimilable para acompañar el asado. Será por eso que este ciclo –donde ocho parejas entregan a los maridos desaplicados para un coucheo que eventualmente mejorará la resquebrajada convivencia– despierta opiniones encontradas, según el punto de vista: es innovador porque abre un filón más que interesante y es entretenido al poner en escena una maniobra muy atractiva; es decir, cumple reglas televisivas a la perfección. Pero también hace cosmética a un sapo gordo y feo como la disparidad de poder en la relación de pareja y en la cotidianidad doméstica, un mundo que de a poco ha comenzado a mostrar sus monstruos.

Muy hábil en el uso de su imagen y los estereotipos ajenos, la sexóloga Alessandra Rampolla (se hizo famosa montándose en la gordita pícara y ahora, flaca, en la maestra estricta) acompaña a Fantino en el rol de experta que pone las cosas en su lugar. El trío se completa con la asistente “Cayetina” cuya presencia es un concentrado del tono del programa: no podía faltar la chica pulposa que habla poco pero, queridos monos, contengan sus instintos irrefrenables que acá estamos para aprender.

Como los pecados capitales, cada uno de los maridos observados asume un rasgo a limar: el malhumorado, el hippie (sic, por desordenado y sucio), el soberbio, el mujeriego, el nene de mamá, el optimista (se ríe todo el tiempo), el eterno adolescente y el machista (atrasa 50 años). Detrás de estos muchachos en el fondo buenos que se portan mal, hay una conducta marcada por micromachismos, algunos más sutiles y otros de franca violencia simbólica y psicológica. Sin embargo, casi más anticuado es el rol de sus mujeres que aparecen solo como esposas y madres, sin otra preocupación que revolotear con hinchapelotismo ancestral alrededor de su hombre. “Escuela para maridos” es un muy bien logrado entretenimiento con un claro sentido de la oportunidad. Para las mujeres, una galería de buenas razones para no casarse.

Los siete locos y los lanzallamas. revista Noticias.

TELEVISIÓN / 4 de mayo de 2015
 

El iniciador de la novela moderna

Los siete locos y los lanzallamas. Miniserie. Mar. a vie. a las 22.30 por Canal 7. Elenco: D. Velázquez, C. Belloso, P. Cedrón, D. Hendler, B. Blanco, D. Fanego y J. Zylberberg, entre otros. Guión: L. D’Agostino y M. Blasco. Producción: TV Pública, Biblioteca Nacional y Nombre Productora. Dirección: Fernando Spiner y Ana Piterbarg.

Por

Las condiciones estaban dadas. Por un lado, un clásico de la literatura nacional del siglo XX, adaptada por Ricardo Piglia –que define a Arlt como el iniciador de la novela moderna argentina– y un equipo de guionistas encargado de que el texto consiga la forma televisiva sin perder el espíritu original de su autor. Por otro, un enorme cuidado en la ambientación histórica de la crítica década del treinta. Vestuario, transportes, decorados, publicaciones de aquellos años y las imágenes del Archivo General de la Nación ubican al espectador en la atmósfera de la época. Vemos a los personajes caminar con el fondo blanco y negro de esa Buenos Aires o como parte de una película de cine mudo o viajando en tren hacia la casona de Temperley (adonde el protagonista Remo Erdosain se reúne con el Astrólogo). También es clave la iluminación tenue, casi opaca: no solo construye la atmósfera del policial negro sino que transmite la sensación de ahogo existencial de los personajes, es una luz que sofoca no por su potencia sino por las sombras que deja intactas.

Excelente decisión fue confiar el rol principal a Diego Velázquez que demuestra que su trayectoria teatral (“El luto le sienta a Electra”, “Estado de ira”, “Cock”) pesó a la hora de encontrarle el tono al complicado Erdosain de Arlt, personaje que Alfredo Alcón interpretara en la película de Leopoldo Torre Nilsson. Todo el elenco se destaca y solo nombraré a tres por razones bien diferentes: Moro Anghileri (Aurora), porque es incomprensible que esa cara no se aproveche más en la pantalla; Daniel Hendler (El comentador), porque nos olvidamos de que alguna vez fue Andy en “Graduados”; y Daniel Fanego (Haffner, el rufián melancólico), porque, simplemente, nos rendimos ante su presencia.

Los directores Fernando Spiner (ya había trabajado junto a Piglia para el film “La sonámbula”) y Ana Piterbarg lograron amasar todos estos elementos –los literarios, técnicos y actorales– en un resultado dignísimo para la tevé. Otra estética y otra “pretensión” (me hago cargo de las comillas) que no hace agua sino que está a mano del espectador: capítulos de media hora sin cortes, muy atractivos visualmente y con un cuento que dan ganas de seguir y revisitar. No es misión de la tele estimular la lectura sino entretener. Pero si de yapa la impulsa (como pasa con la retroalimentación entre sagas y series exitosas del cable) es que la receta funcionó en todos los niveles.

Esperanza mía. revista Noticias.

TELEVISION

 El hábito no cambia

Esperanza mía. Telenovela. Lunes a viernes a las 21 por El Trece. Elenco: Mariano Martínez, Lali Espósito, Gabriela Toscano, Ana María Picchio, Rita Cortese, Carola Reyna y Tomás Fonzi, entre otros. Guión: Lily Ann Martin y Claudio Lacelli. Producción: Pol-ka. Dirección: Sebastián Pivotto y Lucas Gil.

** (dos)

No hace falta llamar al semiólogo. En la peluquería ya descifraron, desde el primer capítulo, que “Esperanza mía” se parece a “Cambio de hábito”, la película (después, también, musical) de 1992 con Whoopi Goldberg donde una chica rebelde se refugiaba de la mafia en un convento. “¿Y ‘Extraña dama’?”, agregó una clienta memoriosa mientras la manicura murmuraba  “Hannah Montana”, por la serie de Disney en que la protagonista (la cantante Miley Cyrus) intentaba combinar en secreto la vida de una chica común y corriente con la de una pop-star.

¡Cuántos recuerdos! Que además cobran mayor relevancia si ser Papa está de moda y Lali Espósito apunta a convertirse en figura musical adolescente. Pero ninguno de estos elementos por sí mismos tiene la culpa ni el mérito de nada. “Inspirarse” en la producción cultural a mano y aprovechar la ocasión son parte del negocio desde siempre, pero eso no cambia la responsabilidad sobre el resultado final. Importa mucho menos reconocer los parentescos de “Esperanza mía” que comprobar que funcione. Y por ahora viene flojo de papeles.

Es una comedia más para la tardecita teenager que para el prime time nocturno. La pareja central es la de Julia/Sor Esperanza (Espósito) con el padre Tomás (Mariano Martínez), un romance que no molesta a nadie (la época de Camila ya pasó) y es tan previsible que no genera ningún tipo de expectativa. Solo resta esperar. Y como el tiempo es precioso, la hermanita no quiere desaprovecharlo en sacarse el maquillaje: siempre los labios y las pestañas listas para el show.

Pero ni siquiera lo previsible es grave. Siempre sabremos lo que va a pasar con Hamlet. La cuestión es la puerilidad con que en esta tira están planteados los conflictos, con personajes estereotipados: los hermanos opuestos (gran Tomás Fonzi, sacándole siempre agua a las piedras), la rubia mala (Natalie Pérez en ascenso); el matón (otra vez Alejandro Fiore), la madre superiora omnisciente y cómplice (calidad de Ana María Picchio); la monja madre soltera engañada por su novio (Gabriela Toscano y Federico D’Elía) quienes son, claro, los padres biológicos de la protagonista y que volverán a encontrarse. El mundo es un pañuelo en las telenovelas. Pero aquí está empequeñecido a la obviedad simplona.

Lali Espósito no puede quejarse. Por primera vez, actriz principal con un rol hecho a medida donde puede cantar y desparramar su fuerte actoral, sustentado básicamente en el carisma canchero. Más o menos como lo hizo la actriz y cantante Natalia Oreiro en sus comienzos, antes de refrendar en el cine que era una gran intérprete. El riesgo con esta Julia/Esperanza es que está tan apoyada en ese eje que empalaga con los gestitos y el rimmel. Menos puede ser más como enseña Mónica Cabrera con Juana, otra de las mucamas en las que la encasilla la tele: un minuto basta para demostrar lo que sabe.

Duro de domar. revista Noticias.

TELEVISIÓN

Blandííísimo

Duro de domar. Programa de actualidad humorístico. Lu. a vie. a las 23, por Canal 9. Cond.: Roberto Pettinato. Panelistas: G. Pardini, G. Marziotta, M. Hamilton, E. Claudeville, M. Catañeda e I. Schargrodsky. Producción general: PPT.

POR

★★ Roberto Pettinato volvió a “Duro de domar” de donde partió una noche en 2009 dando un portazo en la nariz del productor Diego Gvirtz (“6,7,8” y “TVR”). Y después de su paso por “CQC” retoma el aire televisivo con otro visible problema de timing: tanto el último “CQC” como este “DDD” lucen extenuados.

Los bodoques de archivo, insufribles repeticiones de lo que ya vimos y que encima, cuando el tema lo permite, bajan línea son la vedette. A Pettinato se lo ve incómodo en esas aguas.
Lo más interesante de aquel “DDD” era el juego entre el panel y el conductor. De eso apenas quedan ruinas. El panel ha sido reducido a brevísimas intervenciones de las cuales solo las de Marziotta intentan un atisbo de argumentación, mientras Hamilton amenaza con quedarse dormido, Pardini compone el clown misógino, Castañeda sigue intentando decirnos algo, Claudeville se sube al caballo y de a ratos, se lo presta a Schargrodsky para que haga un resumen político en 10 segundos. El gran faltante es el humor, el que se fue en 2009 y no quiso esta vez tragarse un sapo.

Intratables. revista Noticias.

TELEVISIÓN

La gran comilona

Intratables. Magazine político. Lu. a sáb. a las 21.30, por América. Conductor: S. del Moro. Panelistas: S. Fernández Barrio, P. Vilouta, M. J. Oliván, D. Brancatelli y J. Viale. Prod.: GP para América.

POR

★★★ Vamos de nuevo. Hace un año hablábamos del otro “Intratables”, el de más de lo mismo, el que masticaba un poco de todo, rápido y con la boca abierta salpicando migajas, a veces crocantes como las de Franco Torchia, la mayoría reblandecidas como las de Diego Brancatelli, pero siempre servidas por ese gran maître de panel que es Santiago del Moro.

Pero en este 2015 (sí, ya sé, elecciones), desde las entrañas del anterior nació uno nuevo. Definamos “nuevo”, diría un sociólogo. Ok: diferente del anterior, un hermano con otras ínfulas pero criado bajo el mismo techo. En un gesto de coherencia vital, el conductor abandonó “Infama” por la tarde y se zambulló al prime time con una temática acotada a la actualidad política. ¿Oportunismo? Sí, por supuesto, y del legítimo. Porque se trata de periodismo en televisión, un reino donde manda el rating y en el que se da por hecho que los especialistas son relleno y lo que garpa(ría) es el show de la información, como muy bien lo entendió Jorge Lanata en El Trece.
Antes y ahora, el rasgo que caracteriza a “Intratables” es su apuesta fuerte al desprejuicio. En la mezcolanza de Torchia (que ya no está) con Brancatelli (que continúa cruzado ante la adversidad) o de la modelo Vitto Saravia con la periodista María Julia Olivan, estaba el juego. Total, diez segundos bastan para embarrarse o parecer genial y, de todos modos, campanazos, risas, alaridos y/o cualesquiera separador sonoro vendrían a dar vuelta la página y a otra cosa. Y si bien en 2015, la cuestión política requirió limar la impaciencia y dar un poco más de aire a las explicaciones, la provocación se mantiene intacta en la decisión de sentar junto al panel estable a figuras invitadas o suplentes, probándose en el banco de “opineitors”.
Puede ser una provocación inofensiva como el escote de la indefinible Úrsula Vargues; o polémica, como el lugar otorgado a Agustina Kämpfer, la ex pareja del vicepresidente procesado Amado Boudou, de “movilera a dueña de una revista con un montón de pauta oficial” como le dijo Oliván en una discusión, una silla muy incómoda para quien la ocupa (bah, creemos) pero muy interesante para el espectador que quiera verla en aprietos: una jugada casi tan perversa como atractiva. En el otro extremo de las caras nuevas, una suma importante es la incorporación de la periodista Débora Plager, desplazada de C5N, que aprovecha sus intervenciones con agudeza y un profesionalismo que la distingue por su precisión.
En cuanto de Del Moro, él mismo es una provocación en su flamante status de conductor de programa político. Una molestia perfecta, puesta ahí para que pueda sobrevolarla con creces. Dije una vez que tenía un estilo “mefistofélico” y lo reitero. Porque manejar la palabra, los egos y las imágenes de tanta gente cada noche no debe ser fácil. Sin sudor, se pone por encima sin que se note. Es un gran director aunque la película no nos guste.

Mujeres. Ciclo de documentales en canal Encuentro. revista Noticias.

TELEVISION

Contra la corriente

Mujeres. Ciclo de documentales. Domingos a las 22, por Canal Encuentro. Presentación: Elena Roger. Producción: Encuentro. Dirección: Mariano Sapetti.

***** (cinco)

Es el segundo año que el canal Encuentro realiza “Mujeres”, el ciclo de cinco filmes biográficos dedicados a personalidades femeninas que hicieron historia. Así como en 2014 le tocó a Carolina Peleritti ser la presentadora de los documentales, esta vez es la cantante y actriz Elena Roger quien abre cada domingo el recorrido por la vida de estas mujeres inconformistas del siglo XX: Frida Kahlo, Blackie, Marlene Dietrich, María Bethania y Miriam Makeba.

En lo de Frida Kahlo” (se vio el pasado domingo 1° pero se repetirá en abril) es la película del francés Xavier Villetard, director también de los documentales “Beat generation” y “Forever Lénine”. Hecha para televisión, se centra en “la casa azul”, el lugar en México en el que nació y murió la artista (1907-1954), donde vivió su amor con el pintor Diego Rivera y por el cual pasaron el líder comunista León Trostksy y el surrealista francés André Breton, entre otros grandes de los años treinta.

El Día internacional de la Mujer, el domingo 8, será el turno para “Blackie, una vida en blanco y negro”, del documentalista Alberto Ponce que quiso homenajear a la multifacética Paloma Efron (1912-1977), cantante de jazz, actriz, periodista, productora y conductora de televisión. La actriz Dora Baret cuenta en off, imitando la voz de Blackie en una “falsa” entrevista, los hechos de la vida de esta pionera (productora, entre otros, de “Titanes en el ring” y “Odol pregunta”), relato apoyado en archivos y opiniones de quienes la conocieron.

El siguiente domingo le toca a Marlene Dietrich (1901-1992), iluminada por la cámara de David Riva, nada menos que el nieto de la actriz y cantante alemana comprometida con la lucha contra el nazismo. El film apunta en especial a mostrar cómo abandonó Hollywood para estar cerca de los soldados en el frente europeo de la Segunda Guerra Mundial. Entre los testimonios, el más importante es el de la actriz María Riva, la madre de David y única hija del “ángel rubio” y Rudolf Sieber.

María Bethania, música y perfume” será la cuarta emisión del ciclo de marzo. En esta película de 2006, el director francés Georges Gachot (también autor del documental sobre la pianista Martha Argerich) nos presenta a la cantante brasileña y además reúne a otros artistas de su país como Gilberto Gil, Chico Buarque y su hermano Caetano Veloso. Narrado por Bethania (1946, la única viva de las cinco), el film nos acerca a su intimidad creativa y a la historia de la música brasileña. Por último, “Mamá África”, del cineasta finlandés Mika Kaurismaki, está dedicado a otra cantante, la sudafricana Miriam Makeba (1932-2008), famosa por el hit “Pata Pata”, luchadora contra el apartheid por el que vivió 31 años en el exilio, muy cercana al chileno Salvador Allende, esposa de un Black Panther (el trinitense Stokely Carmichael) y embajadora de la paz.