Rubén Szuchmacher. revista Noticias

PERSONAJES

Rubén Szuchmacher (64)

Lo incapturable” es el título del último libro del actor y director teatral Rubén Szuchmacher, maestro del arte de puro presente que no se lleva a casa, no se luce en la biblioteca ni acepta repetirse por múltiples pantallas. Intensa fugacidad del aquí y ahora, lo inasible es también Szuchmacher, eterno perseguidor de sí mismo en el psicoanálisis. Encontrado y perdido, acaso la definición que mejor le calce sea la del nombre del libro publicado por Random House Mondadori. Porque no es fácil capturar a los yumájeres en un solo manotazo periodístico. Tampoco recordar la manera exacta en que se escribe su apellido, casi una metáfora de algo que siempre, invariablemente, se escapa.

Tengo una colección de formas en que me han escrito el apellido y cada una más ridícula, hasta hoy. Y tuve otra desgracia: mi nombre es Rubén Rolando y me ponian Ruben Orlando como el peluquero. Hasta documentos y cheques. Todo el tiempo tuve que estar peleando por mi identidad. Es notable”, dice el coordinador artístico de las salas ElKafka y el Payró.

Noticias: ¿El nombre elegido fue por su padre?

Rubén Szuchmacher: Mi padre se llamaba Jaime Rubén. Y hace algo muy interesante conmigo. Se casa con una no judía y le pone a su hijo varón su segundo nombre, algo que está prohibido en la ley judía: no se pone el nombre de una persona viva. Mi papá venía de una familia ortodoxa y comete esta especie de doble transgresión. Cuando a los 13 años le pido hacer mi Bar Mitsvá -porque todos mis compañeros lo hacían- me dijo que no: “Nosotros somos comunistas”, dijo. Lo gracioso es que cuando vino de Polonia, entre las pocas cosas que trajo, estaba su tefilin que es esa bolsita con las cosas para el Bar Mitsvá. Ese es el único objeto que tengo de mi padre. Y mi conexión con el judaísmo es política y cultural, mi manera de leer un texto tiene que ver mi tradición. Soy ateo pero ¿quién se salva de tener algun pensamiento religioso?

Noticias: ¿En su casa se respetaban las fiestas religiosas?

Szuchmacher: El único día que mi papá no trabajaba era el Día del Perdón, que dedicaba al recuerdo de su familia muerta por el nazismo. Para mis hermanas y yo era bárbaro faltar al colegio los días de festividades judías. Pero también festejábamos Navidad y Año nuevo.

Desde Polonia, a los 17 años, llegó Jaime, en 1937. A la joven Olga, argentina, de origen catalán-francés y español, la conoció en algún acto político del Partido Comunista. El amor, las ideas y las ganas de salir adelante los unieron a pesar de la diferentes tradiciones. Tuvieron tres hijos: Victoria, Perla y Rubén: “Mi viejo era obrero y llegó a tener una pequeña fábrica de tejido de punto, camisetas y anatómicos, como se les decía. Hubo un momento breve de esplendor y luego en la época de Frondizi, quebró. No éramos de dinero pero si muy ligados a la cultura, se compraban libros y discos, había que hacer cosas. Una familia progresista, no religiosa pero con una fuerte impronta idishista”.

A los 6 años ya estaba estudiando música y teatro en la Escuela de Iniciación Artística del Teatro IFT . “Había un espíritu de época. A los 13 años, con un par de compañeros de quienes no recuerdo el nombre (ojalá leyeran esta nota) fundamos un cineclub en el IFT. Le pusimos ‘Shunko’ como la película de Lautaro Murúa, y la primera película que pasamos fue ‘Crónica de un niño solo’, de Leonardo Favio que todavía no se había estrenado. Me recuerdo hablando con él. Ahora todo se maneja diferente, es más cholulo, más ‘Vanity Fair’, antes estábamos más cerca. Habremos hecho algunas funciones y pronto, se dispersó”, dice el ganador del Ace de Oro en 2004.

Noticias: ¿Quería ser actor?

Szuchmacher: No lo sabía bien. Quería ser músico y ser arquitecto y maestro también. Eran años de la gran confusión que dieron por resultado lo que soy ahora. Por eso entré en el Normal Mariano Acosta porque siempre quise ser maestro, eso lo quise toda mi vida. Estuve dos años, me echaron por política, para que “la Argentina no tenga un maestro como usted”, y nunca dejé de enseñar. Terminé en un colegio rasca. Bah, no terminé. La escuela era una tortura para mí. A los 16, yo ya trabajaba de titiritero en el teatro Colonial, era un culo inquieto.

Noticias: ¿Qué pasó en su casa cuando dejó el colegio?

Szuchmacher: No fue visto con demasiada alegría. Mi hermana mayor ya se había tomado su tiempo para terminarlo. Tenía como 20. Es médica y la profesional de la familia. A Perla, que hacía teatro, también le quedó una materia que nunca dio. Y yo terminé de dar las materias y me recibí de bachiller a los 49 años. Lo llamé a mi papá y le dije: “Papá, ¡me recibi!”. Y me dijo: “Bueno, ¿estás contento?”. A los dos días de recibirme, empecé a ensayar “Galileo Galilei” en el San Martín, era director atístico del Centro Cultural Ricardo Rojas de la UBA, ya había vivido en Alemania, tenía una vida hecha y sin embargo, eso había quedado pendiente.

Noticias: ¿Cómo fue la experiencia en Alemania?

Szuchmacher: Cuando fui a vivir a Alemania a mi padre le sorprendió mucho, cómo me iba al pais de los asesinos de la familia. También podia responderle que era la tierra de Marx o de Brecht. Para mí fue muy bueno, estuve en la época de la caída del Muro, presente en ese momento histórico. Antes de llegar a Alemania, había estado en Moscú, al tiempo que caía Ceaucescu en Rumania. Recuerdo estar en la Plaza Roja, solo con mis amigos. Era un desastre la situación política. Me sentía John Reed, el de “Diez días que estremecieron al mundo”. Me gusta cuando me pasa eso, estar en el momento justo de la historia.

Noticias: Volvamos atrás: ¿Cómo la pasaba en el colegio?

Szuchmacher: Lo padecí mucho el colegio. Porque me pasó una “desgracia”: mis hermanas mayores me enseñaron a leer y escribir a los cuatro años. No era un superdotado sino hiperestimulado por mis hermanas para quienes era su juguete, me enseñaban de todo y entré a primero inferior sabiendo muchas cosas. Recuerdo haber escrito mal un dictado para que me dieran bola. Estaba siempre con gente más grande. No me gustaba el fútbol ni los deportes, ir al gimnasio es la peor tortura que me puede pasar, no me voy a hacer ahora el canchero ni el nac&pop.

Noticias: ¿Cómo recuerda a sus padres?

Szuchmacher: Papá era muy exigente. Fue un muy buen padre pero nos dimos cuenta después. En la adolescencia lo sufrimos, me legó esa superexigencia de estar siempre haciendo algo. Pero no quiero ser injusto con la vieja. Asi como de mi viejo recibi el bagaje de construcción intelectual, de mi vieja recibí lo artístico. En su familia se cantaba, se tocaban instrumentos, por ella yo sé canciones españolas, coplas, zarzuelas, tangos, era la conexión con lo popular. Hizo solo escuela primaria, trabajaba con mi papá pero tenía una sabiduría de la vida enorme. Además de ser una gran cocinera y hacer mejor cocina judía que mi tía Dora, que era judía pero no le salía tan bien como a mamá.

Noticias: ¿Cuál de los dos murió primero?

Szuchmacher: Ella decía que iba a morir después que papá que era un roble y se creía Astroboy. Pero él murió antes. Eso la vieja no lo esperaba pero lo pudo procesar. Lo que la mató fue la muerte de mi hermana Perla. No pudo. El médico me contó que ella le dijo: “No puedo superar la muerte de mi hija”. Y ese día murió. Yo la había visto el día anterior. Me pidió que le leyera unos versos de Machado, “Cuando me vaya”. Me abrazó, se estaba despidiendo.

Entre 2008 y 2010, Szuchmacher perdió sin tregua y en muy poco tiempo a su pareja Daniel Brarda, a su hermana, su madre, una tía. Se quedó solo. La hermana mayor vive en Uruguay y los sobrinos, por el mundo. Esa devastación, la sensación de no existir, lo empujó a poner el cuerpo, a sentirlo arriba de un escenario. Y volvió en 2012, después de diez años de no actuar, a hacerlo con “Escandinavia”, la obra de Lautaro Vilo donde un hombre despide en un velorio a su marido y con la que continúa cada tanto, funciones sueltas cuando tiene tiempo y ganas.

Noticias: Está rejuvenecido

Szuchmacher: Estoy empezando a tener una dimensión histórica de mi vida. Ya me falta poco para los 65 y puedo hablar de lo que pasó hace medio siglo. Me relajé y estoy aceptando de que no soy un pendejo, que no tengo descendencia… y fue placentero aceptar esa historia. No es que viva de recuerdos sino que me liberó y me dejó proyectar al futuro, sin miedo hacia delante. Esto me pasó cuando terminé de hacer el duelo hace dos años.

Noticias: Con esa dimensión histórica, ¿cómo fue trabajar con Raffaella Carrà en la película “Bárbara” (1980)?

Szuchmacher: Gracias a esa pelicula todavia cobro por SAGAI (Sociedad argentina de gestión de actores intérpretes). Tenia 29 años y en ese momento estaba ensayando “Boda blanca”, con Laura Yusem. Algún amigo me recomendó, necesitaban alguien como yo y necesitaba la plata. Estaba en una especie de crisis, no quería actuar, habia entrado a la carrera de Psicología social, no me gustaba lo que me pasaba, estaba así de esa manera que cada tanto me pasa hasta que logro encontrar un motivo para elegir, para volver a enamorarme del teatro. Fue una experiencia buena. Ah, en los créditos ¡está mal escrito mi apellido!

Noticias: ¿Pero cómo se llevó con la italiana?

Szuchmacher: Ella era muy diva, casi no teniamos trato. Pero justo una vez que tuvimos que esperar y no estaba el trailer, nos sentamos a tomar un café en la misma mesa. La verdad es que me tenía un poquito harto. Y le digo: “Tengo un muy buen recuerdo de vos como actriz”. Y ella, que venia muy famosa por el trabajo con Sinatra en “El expreso de Von Ryan”, me dice si era por esa pelicula. “No -le digo-. Por “I compagni”, de Mario Monicelli.” Se levantó, se fue y no me habló nunca más. Me miraba solo en las tomas. Era una pelicula de 1963 financiada por el partido comunista italiano, con Marcello Mastroianni, ella estaba morocha, muy jovencita. Eran épocas sin Internet en que cada uno contaba la historia como quería.

Noticias: Szuchmacher, es verdad que dijo que “había que dejar de hacer teatro por dos años”?

Szuchmacher: Sí, fue algo que puse en Twitter. Por la compulsión a hacer cosas sin ninguna reflexión. Hay una cantidad excesiva de espectáculos en Buenos Aires que agota al público. Esta legalizado el amateurismo en el sistema teatral y se le da subsidios y voz. Una parte de eso estuvo bien porque movió cosas pero creo que se pasó, es elefantiásico que haya 3.500 obras en el off en un año, porque no es por eso que tengamos un mejor teatro.

 

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Martín Slipak: “Nunca se termina de conocer a nadie”

De permanente actividad en el cine, el teatro y la televisión, esta semana estrenó el film Cómo ganar enemigos, como protagonista

PARA LA NACION

SÁBADO 17 DE OCTUBRE DE 2015
Foto:Soledad Aznarez
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No importa cuántas veces se la fatigue. Para definir a Martín Slipak vale la pena usar esa palabra de nuevo. Sí, es “intenso”. Quizá lo simule, ya que en esta nota dirá que “nunca terminamos de conocer a nadie” pero eso es lo que parece, por su manera concentrada de mirar, como si subrayara lo que dice acerca de lo que hace, que es mucho y desde los ocho años, cuando encontró que su carrera era la actuación. Dos décadas después, sigue eligiéndola en cine, teatro y televisión. Es el protagonista de Cómo ganar enemigos, la segunda película de Gabriel Lichtmann (Judíos en el espacio, 2005), acompañado por Javier Drolas, Inés Palombo, Fabián Arenillas, Ezequiel Rodríguez, Sebastián Kirzner, Gabriela Izcovich y Carla Quevedo. Su personaje es un abogado más bueno que el pan a quien una chica, en apariencia muy recomendable, le roba todos los ahorros en la primera cita y de-saparece. Entonces, decide ponerse a investigar por su cuenta.

-Es muy diferente a su hermano mayor (Drolas), que también es abogado…

-¿Podría hablarse de un cine argentino judío representado por directores como Lichtmann, Daniel Burman, Ariel Winograd, Martín Rejtman, quizá Damián Szifron?

-En la miniserie Historia de un clan (Telefé), interpretás al segundo de los secuestrados, Eduardo Aulet. ¿Cómo te acercaste al tema?

-No vi la película ni quise leer el libro ni nada de la historia de este pobre pibe. La historia está basada en hechos que todos conocen pero lo interesante es la propia versión, sin faltar el respeto a nadie. Luis (Ortega, el director) les habla mucho a los actores y en esas situaciones podés dejar que eso te entre en la cabeza o no. Te entregás, confías o no. Y en Luis confías. No se queda en la anécdota sino que se mete en un lugar riesgoso, en detalles, y ahí busca la belleza.

-Fue muy comentada la escena con Tristán, en el lugar del secuestro, con el globo y los sanguchitos de cumpleaños.

-No tenía recuerdo de esa escena, no me acordaba de que tenía que hacerla. Creo que Luis lo pensó para que saliera así, tan estremecedor. Es muy onírica. Las cadenas, por ejemplo, no quise que me las ataran flojitas, quería sentir ese sofocamiento, creo que esa situación te potencia. Luis no especula con nada, se corre un poco de todo porque busca, prueba. A veces pasa en la televisión, como fue con Los simuladores o Tratame bien, en 2009, donde hice de hijo de Julio Chávez. Underground me hace acordar a la Pol-ka de los comienzos.

-Hablando de Pol-ka, ¿cómo fue la experiencia en Noche&Día, como el hijo del personaje de Oscar Martínez?

-No lo pasé nada bien. Se desvirtuó. Sabía que Oscar se iba antes pero no tan pronto. Entendí lo que estaba pasando y traté de acomodarme pero no son procesos cómodos. Creo que se tiene que mantener la circularidad entre actor y director, el ida y vuelta, que te escuchen. Lo impredecible es la reacción del público y, por eso, prefiero los unitarios o las series que no dependen del rating.

Tres son las series en las que participó y esperan su estreno: La última hora, de Gastón Portal; Encerrados, de Benjamín Ávila (Infancia clandestina), y Viajes, también de Lichtmann. Y tres son las películas que también lo tienen en el elenco: Resurrección, con Patricio Contreras, de Gonzalo Calzada, sobre la epidemia de fiebre amarilla a fines de siglo XIX; Upa 2!, donde hace de sí mismo; y Toda la noche, de Tamae Garateguy y Jimena Monteoliva.

En cuanto al teatro, después del éxito de El principio de Arquímedes -dirigida por Corina Fiorillo-, donde interpretó a un profesor de natación que elige tomar distancia de un colega sospechoso de abuso infantil, trabajó en Gigoló, pero poco tiempo debido a que la obra se suspendió por el accidente de Andrea Bonelli. Si bien la obra va a reponerse cuando mejore la salud de la protagonista, no va a volver porque está comprometido en otro proyecto para el verano: ¡Jettatore!, de Gregorio de Laferrère, con dirección de Mariana Chaud, en el teatro Caminito. Y está escribiendo Pis, pequeña historia amor animalesco, su segunda obra después de Relato íntimo de un hombre nuevo, que presentó en la Bienal de Arte Joven 2014 y donde dirigió a Lisandro Rodríguez. “Sí, quiero dirigir”, dice.

La serie de mi vida

Los guionistas consagrados eligen cuál de sus ficciones favoritas les gustaría adaptar, mientras que los que ya tuvieron la oportunidad de hacerlo explican las virtudes y contrariedades de esta tarea bastante difícil

PARA LA NACION

DOMINGO 11 DE OCTUBRE DE 2015
Si Campanella tuviera que elegir una serie para hacer, haría CSI: Buenos Aires
Si Campanella tuviera que elegir una serie para hacer, haría CSI: Buenos Aires.Foto:Archivo
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¿Quién es el dueño de una idea? El que la patentó primero. Después vendrán las quejas de los lentos y soñadores; las envidias de los narcisistas que no entienden por qué no se les ocurrió a ellos, y los que aceptan que la creatividad a veces es un don de los otros. A este último grupo pertenecen los guionistas que se entusiasman con tomar la obra ajena y convertirla en algo propio, sin violar el derecho del autor. Mejor no lo podía definir Esther Feldman, responsable de la versión local de En terapia: “Adaptar es adoptar. Si no sos capaz de enamorarte del hijo de otro y cuidarlo como si fuera tuyo, mejor no lo hagas”. Porque no es una operación fácil. No basta con traducir y poner “coche” donde dice “carro”. Hay que meterse en el barro de la idiosincrasia, la oportunidad de la coyuntura y rezar, porque el éxito de un formato en el centro no garantiza idéntico resultado en la periferia.

Juan José Campanella

CSI: Buenos Aires

“Con sinceridad, no adaptaría ninguna serie extranjera a la Argentina. Prefiero recorrer el camino inverso y hacer cosas originales que se puedan meter como formatos en el exterior. Eso cimenta nuestra industria, y le da un plus de material original. De hacer una serie argentina basada en material extranjero, sería más como un spin-off, algo que surja de una idea original extranjera, pero cuya versión argentina sea original. Supongamos un CSI: Buenos Aires, con la medicina forense pero con casos y personajes nuevos, originales, y argentinos; en ese caso, podría ser posible. Creo que funciona para la audiencia porque ve un material extranjero, pero en su propio idioma, de más fácil acceso.”

Marcos Carnevale

Carnevale. 52 años, cineasta y autor de muchos éxitos televisivos como 099 Central, Soy gitano, Padre Coraje(Martín Fierro de Oro), Valientes y Malparida. En 2006, hizo para Pol-ka la adaptación de la primera temporada deAmas de casa desesperadas, la serie de Marc Cherry.

“Me quedo con un megaéxito como fue Lost porque la trama y los personajes no nos resultarían ajenos. Por supuesto, debería ser un grupo que represente muy bien a cada estereotipo nacional, mostrar nuestra sociedad perdida en el medio del océano buscando organizarse mientras se defiende de esos otros. Es una idea muy universal que puede funcionar en casi cualquier lado. Fui muy feliz haciendo Amas de casa…, y mi balance es positivo. Lo más difícil fue tratar de traer ese barrio y la problemática de esas mujeres a una versión argentina porque traducir costumbres no es tarea fácil. Por momentos lo logramos y, en otros, creo que no tanto. Tampoco podíamos apartarnos de la trama, ni cambiar rumbos, ni desvirtuar la naturaleza de los personajes sin sacar de eje la serie.”

Jorge Maestro

Two and a Half Men

Maestro. 63 años, autor y docente que conformó con Sergio Vainman una de las duplas más exitosas de la televisión con productos como Nosotros y los miedos, Zona de riesgo, Montaña rusa, Clave de sol, La banda del Golden Rocket, Los machos y, este año, Milagros en campaña, entre otros programas. Además fue guionista de Son amores y El sodero de mi vida.

“Elijo Herederos, serie española creada por David Paniagua y Pablo Tébar, por la intriga: una familia donde una mujer hace lo que sea para mantenerlos unidos a pesar de traiciones y crímenes. Es una historia que bien podría ocurrir en nuestra cultura donde ciertos valores con tufillo feudal mandan. También me gusta Two and a Half Men porque hombres solos y perdidos, intentando sobrevivir ante la mirada juiciosa de un niño, hay en todo el mundo. Sería acercarnos a un género que la TV argentina ha olvidado, la comedia, donde se puede reflexionar de manera amable de las barbaridades más grandes que cometen los seres humanos.”

Diego Alarcón

Everybody Loves Raymond

Alarcón. 48 años, guionista y docente, fue el adaptador junto a Axel Kuschevatzky, de las comedias La niñera y Casados con hijos.

“Me encantaría trabajar sobre tres series: Everybody Loves Raymond, Arrested Development y 30 Rock. La primera sería por lejos la que aquí mejor funcionaría. El macromundo erigido alrededor del cuestionado Raymond, en esa familia tan endogámica y disfuncional, es un conflicto que nunca dejará de ser universal y ofrece un sinnúmero de desavenencias francamente encantadoras. Las ventajas de realizar una adaptación es que aún sobre un perímetro predeterminado se puede recrear y reescribir gran cantidad de material sin afectar la estructura original, enriqueciéndolo con nuestra propia matriz humorística. El riesgo es que el resultado concluya en algo muy ajeno a nuestra idiosincrasia. Por suerte no nos sucedió con La niñera ni Casados con hijos: la primera fue el «vuelo de bautismo» para la sitcom en nuestra tevé y la otra, se volvió un gran clásico de nuestra pantalla.”

Javier van de Couter

Bloodline

Van de Couter. 40 años, actor, autor de las miniseries La celebración, Historias clínicas y, junto a Martín Méndez, Historia de un clan, la versión de Underground sobre los Puccio. En cine fue el director y guionista de las películas Mía y Perro amarillo.

“Elijo Bloodline, la serie de Netflix, una historia sobre una familia que tiene un hotel, donde el hermano «descarriado» vuelve para saldar cuentas pendientes y desentierra secretos familiares. Me parece que resultaría atractiva porque es un thriller vincular, con personajes empáticos y donde el suspenso convive con lo doméstico. Sería fiel a la esencia, no cometería el error de dosificar la oscuridad que tiene, ni subestimaría al espectador. Es un verdadero desafío porque es complejo trasladar una historia que quizá tiene muchos guiños, humor e ironía. Deben encontrarse las metáforas exactas para que surtan efecto.”

Marcelo Camaño

The Wire

Camaño. 49 años, autor de las telenovelas Montecristo y Vidas robadas(ambas ganadoras del Martín Fierro de Oro), del unitario Televisión por la identidad (ganadora del Emmy a Mejor Miniserie) y La dueña e Historias de diván, entre otros trabajos.

“Las policiales The Wire, The Bridge o Wallander (sueca y ya con adaptación inglesa), y quizá también la italiana Gomorra se pueden adaptar con temáticas de nuestra realidad. Para que funcione hay que adaptar los contenidos de la serie a las reglas del país que la tome. No sirve respetarlo tal cual porque el público se siente expulsado al no reflejarse, como pasó con el horror que hicieron con Amas de casa desesperadas. La ventaja de una adaptación reside en tomar la obra como obra de arte y hacerla estallar de nuevo. La desventaja es aceptar las condiciones del estricto negocio, sabiendo que eso lleva a un fracaso.”

Lily Ann Martin

Friends

Martin. 49 años, guionista de la sitcom Amor mío, producida por Cris Morena con Romina Yan y Damián De Santo, y las tiras Valientes, Malparida, Lobo, Solamente vos. Además, junto a Marta Betoldi, escribe la exitosa comedia Esperanza mía. También tiene su carrera como guionista cinematográfica: escribió Erreway: 4 caminos y Tocar el cielo, entre otras.

“Haría Friends, Mad about You y Will & Grace porque son sitcoms que me gustaron mucho. Fui fanática, me vi todas las temporadas y las disfruté cuando todavía no sabía que me iba a dedicar a escribir para televisión. Estoy segura de que funcionarían perfectamente porque las historias que cuentan y el humor que tienen son universales. Están probadas y les fue bien. El error que no hay que cometer es el de subestimar al público, el famoso «esto no lo van a entender»”.

Esther Feldman

The Big Bang Theory

Feldman. 50 años, escritora y guionista en televisión, cine y teatro. En dupla con Alejandro Maci, son los autores de Lalola, ganadora de Martin Fierro de Oro, y Los exitosos Pells y de la adaptación de las tres temporadas de la serie israelí En terapia.

“Elijo The Big Bang Theory porque soy fan desde el primer capítulo, por su humor inteligente y porque revaloriza la mirada del nerd y le encuentra otra vuelta, además de tener la precisión de un reloj. Como me gustan mucho los policiales, me quedaría con True Detective y Homeland, series que plantean un debate ético a los personajes.

Hay que comprender la idiosincrasia para que el público no sienta el trasvasamiento. En terapia fue un hijo más, igual que Okupas o Los exitosos Pells y el mejor elogio fue decirme que no podían creer que no fuera argentina.”

Tres galanes a escena

Luciano Cáceres, Luciano Castro y Marco Antonio Caponi estrenaron Pequeño circo casero de los hermanos Suárez, de Gonzalo Demaría

PARA LA NACION

DOMINGO 08 DE NOVIEMBRE DE 2015
Quizá gran parte del público no lo sepa, pero este es un triángulo de múltiples conexiones. Encontrarlos juntos haciendo teatro en el Cultural San Martín no es sorpresa y menos casualidad, sino, todo lo contrario, la realización de un proyecto armado por ellos mismos: Luciano Cáceres, en la dirección, y Luciano Castro y Marco Antonio Caponi, los protagonistas. Son los tres amigos que acaban de estrenar Pequeño circo casero de los hermanos Suárez, de Gonzalo Demaría, a quien en este grupo le toca un rol estilo “quinto Beatle”.
Porque los tres trabajaron con el autor. El primero fue Castro en Lo que habló el pescado (2004); Caponi actuó en La Anticrista y las langostas contra los vírgenes encratitas (2010/11) y, este año y el anterior, en El acto gratuito, obra que dirigió Cáceres, también el director de El cordero de ojos azules (2011-12). Para los que no los vieron en teatro, ellos dos, Cáceres y Caponi, eran hermanos en la tiraGraduados (Telefé, 2012), donde practicaban el otrora famoso “Baile de la Pichila”. Por su parte, Castro y Cáceres ejemplificaron la paternidad moderna en Señores papis (Telefé, 2014) y en enero volverán a juntarse para Los ricos no piden permiso, el telenovelón que prepara El Trece. Por último, Castro y Caponi compartieron largas horas de grabación en Herederos de una venganza (El Trece, 2011). Y justamente fue ahí donde empezó esta historia.

“Dos hermanos, el retardado (Castro) y el resentido (Caponi); a uno le faltan dos dedos y al otro, una oreja; el retardado vuelve después de haberse ido con un circo; pero el circo cerró y lo único que logra rescatar es al castrato, el hombre pájaro (Gonzalo Suárez), al que se lleva a la casa donde está el resentido que es policía; hay una maestra de primer grado (Marita Ballesteros) que mantiene una relación con el resentido pero a quien el retardado siempre amó, una mujer que sufre maltrato. Bueno, toda esa mezcolanza es el Pequeño circo”, explica el director Cáceres.

-Una mezcolanza trágica…

Cáceres: -Es una tragicomedia con reminiscencias del circo criollo; hay referencias a los personajes fundacionales de la historia del circo pero ubicado en esta época en algún pueblo de la provincia de Buenos Aires. El verosímil es posible, tiene un sustento real por más poético y metafórico que parezca.

-¿Qué recuerdos tenés del circo?

Caponi: -Los mejores recuerdos, allá, en Mendoza. Mi papá me llevaba todos los años cuando llegaba. Tengo impregnado el olor a aserrín, a praliné, era una fantasía pero también era pobreza itinerante, los animales medio moribundos, esa mezcla me fascinaba.

Cáceres: – Son seres muy pequeños, chiquitos, que lo que tienen lo van a llevar a la última instancia, la convicción mínima, muy cabeza de maní, cerrados en su obsesión hasta el extremo. Y muy solitarios. Lo emocional, lo expresivo, lo físico va al límite y cada escena se presenta como un número circense sin la destreza circense. La tensión se mantiene como si estuvieras caminando por la cuerda floja. Pero hay un mensaje esperanzador al final.

-¿Cómo te sentís dirigiendo a amigos con quienes además compartiste trabajos como actor?

Cáceres: -Con mucha confianza porque los admiro y los quiero. Nos une el placer, las ganas de hacer, vamos a un atajo porque nos conocemos. Con Marco ya no tenemos ni que hablar, me entiende en jeringoso. Son dos actores que pueden estar cómodos en su lugar de trabajo y vienen acá, a arriesgar al teatro independiente. Como también pasa con Marita, con una trayectoria terrible y con Gonzalo, Fernando, con todos los que se sumaron a este proyecto a pulmón. Esto es una cooperativa, vamos a porcentaje de las entradas.

Castro: -Venimos a pasarla bien, acá nadie gana plata ni para la cochera. Y no es un reclamo, no nos importa tampoco. Queríamos un proyecto nuestro, con amigos.

Caponi: -El fin es experimentar, la libertad de poder crear, probar y jugar, lo que no podríamos hacer en un proyecto comercial.

Recibirse de actor

Martes y miércoles son los días en que se presenta Pequeño circo? y hasta el 2 de diciembre. Otros compromisos, otros tiempos impiden, por ahora, más funciones. Cáceres terminó con Signos -la serie donde participó en cinco capítulos y dice haberlo pasado muy bien- y se tiñó de platinado para comenzar con Los ricos no piden permiso. Le toca lo mejor: divertirse y tomarse todos los permisos para componer a un villano interesado en la alquimia y los misterios.

Para fin de año, Caponi termina de grabar La leona, una producción de El árbol para Telefé, con Pablo Echarri, Nancy Dupláa y Miguel Ángel Solá, donde interpreta a un obrero que estudia abogacía para defender a los trabajadores. Y Castro, también en Los ricos?, volverá a salpicar con testosterona la pantalla.

-¿O no?

Castro: -Seee. Pero estoy tranquilo porque es muy grande el elenco, con muchas figuras, muchas historias paralelas, no pasa todo por los protagonistas. Y no soy el galán. Estoy en el grupo de los pobres.

-En Señores papis le tomabas el pelo al galán forzudo, con mucho humor.

Castro: -Me mataron ahí. Porque era una comedia. Pero en la tele si no funciona algo, lo cambian radicalmente y entonces, dejó de ser una comedia para ser una historia de amor de papis. Y mi personaje no tenía retorno, mi historia de amor con Marcela Kloosterboer iba a ser ridícula por más que la escribiera Tennessee Williams porque lo mío era ridículo. Acepté hacerlo justamente porque era una comedia. Siempre intento algo distinto en la tele porque estoy muy limitado. Por eso me gusta hacer esto en teatro, acá no hay forma de hacer de galán, me divierto y tengo la oportunidad de probar.

Cáceres: -Somos actores y te toca de malo, de bueno, de galán, lo que te toca, son roles. Nosotros no dejamos de hacer teatro, no es que volvemos, nunca lo abandonamos. El público de teatro lo sabe. Para mucha gente parece que te recibís de actor porque estás en la televisión, cuando esto no es una carrera, no se llega a ningún lado, es un recorrido.

Caponi: -Hago teatro porque me siento pleno, es un entrenamiento, me da herramientas. En la tele, es dar todos los días, se genera un agotamiento y llega un momento donde estás automatizado y entrás en una zona más de producción, sin buscar el hecho artístico todo el tiempo. Hay que hacerlo por uno, no por lo que piensa el otro, no me interesa que me pongan en el lugar del galán ni en el que hace teatro. Quiero vivir este proceso y crecer con eso, más allá de que nos vaya bien o mal.

Castro: -Tengo más premios en teatro que en tele. Un Florencio Sánchez (2002) y un María Guerrero (2005). Pero nadie lo sabe. Cuando pasó nadie se enteró. Si los ganara hoy, sería un actor prestigioso. Antes me preocupaba eso, ahora no. ¿Qué tendría que explicar? ¿Por qué no se sabe? Me gusta que vengan a ver lo que hago. Si no gusta y me lo dicen sin falta de respeto, no me enojo, te lo juro. Ojo que este discurso me costó aprenderlo.

Joaquín Furriel, asesor en temas legales y civiles

Junto al conjunto del gremio, los tres coinciden en la importancia de la ley del actor, recientemente aprobada. Para Cáceres, “está buenísimo que exista porque somos trabajadores, no proveedores. Era necesario porque no tenemos ni aportes, ni vacaciones, ni aguinaldo y todo depende de cuándo laburamos. Veremos cómo se implementa”. También para Caponi es una forma de lograr identidad y dejar de ser un híbrido: “Está bueno trabajar en la tele, pero hay un inconveniente muy grande porque tenemos retenciones enormes por ser empleados bajo dependencia, pero no tenemos los beneficios de esos empleados porque no lo somos”. En general, Castro apoya el nuevo logro que los ampara: “Acá valés cuando trabajás y te va bien porque si no, lo que hacés es un bluf y una mierda”. Pero tiene una salvedad que no le da pudor reconocer: “Hay muchos puntos que no entiendo bien. Ya le preguntaré al pobre (Joaquín) Furriel que es uno de los que llamaron para consultarle qué hago. Y él me explica todo”.

Diego Toni. revista Noticias.

6 de octubre de 2015

Diego Toni: “No hay una línea política en el canal”

Gerente de Contenidos de Canal 9 desde 2013, habla de latas televisivas, el mito del “fantasma” González y su relación con Sofovich.

Esto es lo más winner que puedo ser”, dice Diego Toni al fotógrafo, que le sugiere mayor entusiasmo ante el flash. Pero no. Con un aire dolinesco, el gerente de Contenidos de Canal 9 se parece más a un pensador melancólico que a un empresario. “Cuando era joven, con los rulos, me encontraban parecido a Ricardo Darín”, arrima sin obtener respuesta. En cualquier caso, queda claro que lo suyo está detrás de cámara. Por herencia o por ósmosis, algo de esa inclinación tenía que llegarle.
Hijo de Luis Pedro Toni, conocido periodista de Espectáculos, a su casa la visitaban el megaconductor Pipo Mancera y el inventor de Crónica, director de canales y empresario Héctor Ricardo García quien, además, es su padrino. “Me pasaba a buscar y nos íbamos a pasear”, dice el responsable de la programación de Canal 9 desde abril de 2013.
Noticias: ¿En esa casa se hablaba todo el día de chimentos?
Diego Toni: No. Mi mamá era ama de casa, papá estaba afuera todo el día y cuando llegaba no se hablaba de trabajo. Salíamos los fines de semana, mucho al cine, toda la familia.
Aquella familia del barrio de Villa Devoto y Belgrano estaba formada por los padres y tres hijos varones: además de Diego, Luis –en la actualidad trabaja en el canal– y “Tochi”, que tiene síndrome de Down y vive en el hogar paterno. La bioquímica Marcela Cambas (53), Agustina (20), estudiante de Arquitectura, y los mellizos Franco y Tomás (18), estudiantes de Ciencias Exactas, uno, y de Ciencias de la Comunicación, el otro, son la familia que fundó en los ´90. Tal vez por conocer a los periodistas, Toni habla poco de su historia doméstica. Sin dejar de ser amable, es muy parco y hay que andar robándole las palabras.
Noticias: ¿Qué hacía de chico?
Toni: Miraba mucha pero mucha televisión, tanto que hasta hoy te puedo repetir los horarios y la programación de los canales.
Noticias: ¿Y no jugaba al fútbol? ¿De qué club es hincha?
Toni: Sí, jugaba. De Estudiantes de la Plata.
Noticias: ¿Qué? ¿Pero usted es de La Plata o tiene algún tío por ahí?
Toni: No. De chico, a fines de los ´60, seguí la campaña de Estudiantes. Mi papá era comentarista deportivo y acompañaba a Enzo Ardigó. Iba con ellos y me hice hincha. Pasó el tiempo y ahora llevo a mis hijos a la cancha.
Noticias: ¿Dónde estudió?
Toni: La secundaria la empecé en el Colegio Episcopal, en Devoto, pero me cambié al Saint Jean, en Urquiza, donde tuve de compañero a Jorge Rial.
Noticias: ¿Cómo era?
Toni: Igual que ahora, un gallego calentón.
Noticias: ¿Siguió estudiando?
Toni: Fui a Derecho pero no seguí, quería trabajar. A mi papá no le gustó pero me dejó hacer, no se metió.
Noticias: ¿Consiguió trabajo?
Toni: Le pedí trabajo a mi padrino, en Crónica. “¿Querés trabajar? –me dijo– Bueno, te espero mañana a las 9 en el diario”. Ahí estuve. Él no había ido. Lo esperé. Llegó a las cuatro de la tarde. Nunca llegaba antes. Lo hizo para probarme, para ver cuántas ganas tenía de trabajar.
Noticias: ¿Y trabajó?
Toni: Sí. Creía que iba a ser su mano derecha o algo así. Me mandó de cadete a la sección Publicidad. Me quedé un tiempo hasta que me salió una oportunidad en la revista “Semana”, de Editorial Perfil, y un trabajito en el programa “La casa de Patricia”, con Patricia Lage por ATC, donde empecé a producir y me di cuenta de que quería eso. Después estuve en Teledos con Lucho Avilés y con Gerardo Sofovich; comencé como asistente de producción en “La noche del domingo”.
Noticias: ¿Cómo se llevaban?
Toni: Mi pasión por este negocio la aprendí de él, durante veinte años trabajé con él. Aprendí mucho y también discutíamos mucho. Era muy celoso, no quería que lo dejaras ni trabajaras para otro. Era un tipo que veía más allá, igual que García o Tinelli que ven notas donde la mayoría sigue de largo. Una vez, en los clasificados encontró a un tipo que vendía un oso hormiguero y lo llevó a “La noche del domingo” y fue un éxito. Esa clase de cosas que los comunes no haríamos.
Noticias: ¿Lo extraña?
Toni: Por suerte nos amigamos. Durante cinco años estuvimos sin hablarnos. Se enojó porque no me fui a América con él, me quedé en el 9 adonde había ido por Hadad, a quien conocí como productor y como gerente del canal. Estaba bien ahí, no quise cambiar, pero Gerardo no lo entendió. Cuando volvió al 9 nos amigamos.
Noticias: ¿Canal 9 es el “canal de las latas”?
Toni: Siempre la televisión argentina usó latas, mucho antes de que las legitimara El Trece con la novela turca “Las mil y una noches”. Claro que son más baratas que una producción nacional propia, eso no se niega pero, por otro lado, ¿por qué te vas a privar de ver esas ficciones extranjeras? De la misma manera que está perfecto que nuestras producciones se vean afuera, como las latas de Natalia Oreiro o antes de Andrea Del Boca que fueron furor en Europa del Este e Israel. Además, acá hay cosas que ya no se pueden hacer. Es un camino que se abandonó. Lo inició Alejandro Romay pero se apostó a producir para el mercado interno y no al internacional.
Noticias: ¿Lo siente como una revancha que Telefe y El Trece programen “latas” brasileñas y turcas?
Toni: No es una revancha. Alguien creó esa campaña maliciosamente cuando el canal buscaba afinar sus cuentas y tenía más latas. La realidad es que todos los canales las tienen. Crecí con “Brigada A”, “El santo”, “Los tres chiflados”, “Ladrón sin destino”, “Los dukes de Hazzard” y eran latas, pero no las llamaban así, eran series. Le dicen latas las mismas personas que las fabrican: Pol-ka o Underground hacen buenas latas que venden al exterior. Decirle “latas” despectivamente no me gusta, es parte de la industria y de la globalización.
Noticias: Su padre es periodista de Espectáculos y habla de cine y teatro en lugar de chimentos. Sin embargo, hoy periodista de espectáculos se convirtió en sinónimo de chimentero. ¿Por qué pasó?
Toni: Porque la gente va mucho menos al cine y al teatro. Antes se llenaban y había varias funciones. Ahora no. El que quiere leer una crítica, la busca en Internet. En el cable puede haber algo así pero no en el aire que es popular, donde la mayoría de la gente, repito, no va a ver espectáculos.
Noticias: ¿Cómo ve el futuro de la televisión?
Toni: La televisión no va a desaparecer. Cambia el formato. Hay pocos recursos para sostenerla porque la torta publicitaria se reparte entre muchas más cosas. Nosotros trabajamos para expandir las multipantallas.
Noticias: ¿Cuánto le preocupa la carrera por el rating?
Toni: Banco mis programas, los espero a que crezcan y no doy manotazos desesperados de último momento. Además cambiar la programación es carísimo. Hay que darles tiempo a los productos. Por ejemplo, “Combate”, se fue consolidando de a poco. Había que construir ese televidente joven conectado a las redes sociales que no teníamos. También nos va bien con los unitarios. No quiero ficciones diarias. Me gusta un canal familiar, blanco, como lo que hizo Gustavo Yankelevich en Telefe, pero sin grandes figuras y con mucho entretenimiento. Me encantaría traer a Diego Capusotto, Guido Kaczka, Mariano Peluffo, Iván De Pineda. Pero no estoy en carrera contra lo que hacen otros; quiero acercarme a la gente, ese es mi desafío.
Noticias: Otro misterio: ¿cómo está formado Canal 9?
Toni: Había un mito que decía que Kiss pisaba pollitos en el escenario. Con el 9 también se construyó un mito, una campaña de prensa que el canal no contestó. En el canal trabajan 600 personas, nadie perdió el trabajo y hay ocho estudios de los que se usan seis con HD. El 9 tiene una alianza estratégica con el grupo Albavisión, donde Remigio Ángel González es un socio más, con socios de capitales argentinos: no hay ningún misterio, es imposible vivir fuera de la ley.
Noticias: ¿Diego Gvirtz, productor de “TVR” y “Duro de domar”, va a continuar en el 9?
Toni: Es mi amigo. Lo conozco desde hace 25 años. Su contrato se termina a fin de año y seguramente continuará. Me gusta “TVR” aunque quisiera que saliera los lunes. Si te referís a cuestiones políticas, no hay una línea política en el canal, ni yo la tengo; es cuestión de cada producción.
Noticias: ¿“678” podría mudarse al 9 si hay un cambio político?
Toni: No, no creo.
Noticias: ¿Le llega algún rebote todavía del affaire Viviana Canosa?
Toni: No, ya fue. No tuve nada que ver. Tantos años haciéndose la mala, después se lo tiraron todo encima. Pero nosotros quedamos en paz. Ojalá la vaya bien.
Noticias: En 2014, con “El patrón del mal”, el gran año de “Bendita” y la consolidación de “Qué mañana!” muchas meses se ubicaron en el tercer lugar ganándole a su competidor, América. Pero este año otra vez pasaron al cuarto.
Toni: Ellos hacen muy bien los programas de chimentos, los de discusión con panelistas, tienen esa especialidad, y con “Gran Hermano” les ha ido bien. Acá, las narconovelas funcionaron muy bien, abrieron un espacio a la audiencia masculina. Pero ahora tenemos que reacomodarnos. Las mañanas las ganamos con Ariel Rodríguez Palacios pero no entra en el promedio del Ibope. Y el noticiero, con el refuerzo de Marisa Andino, también creció. Con las telenovelas de la tarde vamos a seguir porque son una alternativa a los chimentos. Para los fines de semana tenemos los formatos de Ideas del Sur, “Tu mejor sábado” y “Tu mejor domingo”, y sumamos el talent show familiar “Está cantado”. En este país se discute todo y de la tevé hablan todos y opinan igual que con el fútbol.

NIK. revista Noticias.

19 de octubre de 2015

Cristian “Nik” Dzwonik: “Las críticas me hicieron grande”

Lanzó el libro de humor político “Para todos y todas”. El marketing imparable de Gaturro, trabajar con Lanata y afinidad con Tinelli.

Cristian Dzwonik es Nik como bien saben, por lo menos, quienes así lo llaman desde chico. Pero lo que, sin dudas, todo el gatumundo sabe es que es el gatuinventor de un gatupersonaje llamado Gaturro, que le ganó la batalla a las siete vidas, goza de excelente salud y continúa reproduciéndose desde su aparición en el diario La Nación hace 20 años: libros y libros (es largo, está en Wikipedia), traducciones a diez idiomas, revista, sitio web, teatro, comedia musical, cine, muñequitos, útiles escolares, calzoncillos y, por qué no algún día, su propio Lego y hasta un parque temático. No hay límites en el universo Nik.
“Estoy seguro de tener raíces judías y lo estoy investigando. Con el apellido, la cara y los anteojitos que tengo, por mi forma de ser y de pensar, me llaman desde siempre a dar charlas en la universidad de Tel Aviv, tengo muchos amigos de esa colectividad y me llevo muy bien con esa cultura”, dice Nik, hijo de padres ingenieros, dos hermanos menores (Laura, médica; Hernán, diseñador de imagen y sonido) y criado en Parque Avellaneda, al sur de Capital Federal. Los abuelos paternos vinieron de Ucrania con lo puesto y, para socializar, concurrían a una iglesia metodista de barrio: ahí el papá conoció a la mamá y ahí el pequeño Nik iba a jugar al fútbol pero no a la misa porque se aburría. “Nunca fui religioso”, dice.
Los tres hermanos son egresados del Colegio Nacional Buenos Aires, del cual el mayor guarda un buen recuerdo con algo de reserva: “Me ayudó mucho en mi carrera, a pensar, a conceptualizar, a participar. Pero no me gusta ese halo de elite, de Illuminati”, dice.
Noticias: ¿Era popular en el colegio?
Nik: No. Era, como ahora, tímido, siempre estaba dibujando. En Dibujo siempre tuve diez. Me iba bien en Arte, Matemática, Historia y Geografía. Me costaba Educación Física, Lengua, Química y Física. Pero no me llevé materias.
Noticias: ¿Tuvo como compañeros a Martín Lousteau y Axel Kicillof?
Nik: Lousteau es un año más chico y Kicillof, dos, pero los conocí, eran populares e inteligentes. También Aníbal Ibarra es del Colegio, pero más grande, fue preceptor y nos cruzamos en algún partido de futbol.
Noticias: ¿Fue uno de los primeros en tener una Mac?
Nik: Sí. Desde chico me gusta la tecnología y la computación, y tuve la suerte de tener amigos con computadoras. Mis abuelos eran muy pobres y mis viejos fueron de a poco hacia una clase media de profesionales. Tuve una infancia linda pero jugaba con cajones de manzana y arena que usaba mi abuelo, nada que ver con mis hijas que tienen iPhone y tablet. En la Facultad de Diseño Gráfico, tenía un amigo con la Mac con la que trabajábamos juntos. Tener una era revolucionario en esa época. Cuando empecé a hacer mis primeros trabajos, me pude comprar la mía.
A los once años empezó en la escuela de Carlos Garaycochea y a los 14 publicó su primer dibujo en la revista Patoruzú. Dos años después trabajaba en Muy interesante, de García Ferré, medio al que le siguió el diario El Cronista, donde tenía de jefe a Orlando Barone: “Sí, el que hoy me critica por “6,7,8”, mirá lo que son las vueltas de la vida. Es el mismo que me decía que era un genio y que me iba a ir bárbaro”.
Noticias: ¿Quiénes son sus amigos?
Nik: Tengo de todas las épocas: de la primaria, secundaria y la facultad. Del diario La Nación, donde estoy desde hace 25 años. Y de la vida, todos distintos. Soy amigo de Milo Lockett y del “Pelado” Almeyda. Claro, soy muy hincha de River. Colaboro con la fundación River, la de Boca…
Noticias: ¿Con la de Boca también?
Nik: Sí, me gusta ayudar.
Noticias: ¿Cómo llega a La Nación?
Nik: Se interesaron por las carpetas que llevaba. Siempre pienso en lo que necesita cada empresa. El error es ir con una carpeta con las necesidades de uno y no con lo que otro necesita. A La Nación le faltaba humor con más fuerza. Empecé haciendo algo una vez por semana y en seguida fueron dos veces, tres y así.
Noticias: ¿Qué hacía?
Nik: Chistes de actualidad donde ya aparecía un gatito dando vueltas. Era como mi sello, así como Landrú dibujaba uno, flaquito, yo también tenía uno, sin nombre. Creo en los íconos que tenés que crear, son tu firma y lo que te hace reconocible.
Noticias: ¿Tuvo y tiene gatos?
Nik: Me crié con gatas y gatos, perros y perras. Tuvimos una gata muchísimos años, bastante parecida a Gaturro. Ahora no tengo porque vivo en un departamento. Si volviera a vivir en casa tendría muchos.
Noticias: ¿En qué piensa primero cuando hace una tira?
Nik: A veces podés empezar garabateando algo y eso te dispara. Pero, en general, lo primero es la idea y el remate, de atrás para adelante.
Noticias: ¿Por qué explotó Gaturro?
Nik: Siempre me gustó mucho trabajar para chicos. Aunque empecé haciendo humor de actualidad, en paralelo trabajaba para editoriales infantiles como Kapelusz. Pero no me gusta el infantilismo. Les hablo a los chicos pero puede leerlo alguien grande también. Hay un fenómeno de transmisión de padres a chicos. Es una tira muy gráfica, muy visual, distinta de lo que había en Latinoamérica, donde cada palabra acompaña a cada dibujo, juego con las palabras como si fueran formas y trato de tirar hacia arriba. Empecé despacio, subiendo de a poco y sostenido. No es que explotó de un día para otro como “Violetta”. Es un personaje con futuro, puedo pensarlo de aquí a diez años, como fue Mafalda. Mis objetivos son cortitos y van sumándose.
Noticias: ¿No está aburrido de Gaturro?
Nik: No, no me aburre. Voy a seguir porque todavía tiene mucho para dar, me sigue divirtiendo, la tira está en constante evolución. En paralelo estoy diseñando otro pero no puedo contar porque lo estoy haciendo con una compañía muy grande. Los personajes no se piensan desde lo formal, desde el dibujo. Tenés que tener el concepto. No importa que sea una esponja, una banana o una botella con patitas. Importa lo que vas a decir y después aparece la forma.
Noticias: ¿Cómo llegó al programa “Periodismo para todos” (El Trece)?
Nik: Jorge Lanata me convocó porque quería renovar algunas cosas del programa, quería un “refresh”. La verdad es que yo quería ir retirándome del humor político. Gaturro va a quedar y es el futuro, todo el humor de actualidad se muere. Pero a la vez, la coyuntura tiene una fuerza en el día impresionante y ni que hablar en un programa como el de Lanata, que es un Tato Bores de la actualidad. Acabo de sacar el libro “Para todos y todas”, con prólogo de Lanata, con cosas que hice desde Menem, De la Rúa y los Kirchner, es un mix. Siento afinidad con Lanata y Tinelli porque en lo suyo, y yo modestamente en el humor gráfico, somos personas que nos gusta lo que hacemos. Si te gusta y le ponés mucha fuerza, en el largo plazo hay frutos.
Noticias: ¿Qué pasó con la imagen que subió a las redes sociales por la marcha #NiUnaMenos? Fue muy criticada.
Nik: Estaba de viaje y entré tarde a la campaña. Entonces alguien tomó una Ágatha original (la gatita amiga de Gaturro), con su vestidito, carterita, moño enorme y me lo mandó con el #NiUnaMenos y lo retuiteé. Después se armó una polémica con que Ágatha estaba maquillada y con tacos. Bueno, la verdad es que es así el personaje, aunque entiendo que los que no conocen a Ágatha pudieron pensar que era una burla.
Noticias: ¿Por qué hay tanta gente que no lo quiere?
Nik: ¿Por qué hay gente que no quiere a Lanata, por ejemplo? Cuando tenés éxito te critican. A Lanata lo critican porque tiene 20 puntos de rating, pero si hiciera uno, no sé si lo criticarían tanto. Si yo hiciera exactamente lo mismo, pero Gaturro no vendiera ni tuviera 15 millones de usuarios en Mundogaturro.com, supongo que nadie diría nada.
Noticias: ¿Pero no salió a contestar las acusaciones de plagio?
Nik: Sí, lo hice un par de veces con un blog hecho por estudiantes universitarios donde se ve que todos los humoristas gráficos, personas del cine, la televisión, la literatura, cuando producen mucho siempre terminan con algunas cosas parecidas entre sí. Esto pasa todo el tiempo. Me hace gracia ver a otros humoristas que, si hacen el mismo chiste, se abrazan y se dicen “genio”; pero si le pasa a uno que por lo que sea en estos últimos años quedó del otro lado de la grieta, te apuntan con todos los dardos. Ya entendí que es un sistema. Lanata, Tinelli, Lockett tienen exactamente el mismo problema. Milo se metió con el establishment del arte y entonces no lo quieren. ¿Pero es malo? No, es genial, me encanta lo que hace. Si hay un par de galeristas que creen que les rompe el negocio del arte porque abarata la obra, eso no amerita que se lo critique.
Noticias: ¿Está en pareja?
Nik: Sí, desde hace tres años, con Pilar. Tengo dos hijas, de mi matrimonio de doce años con Laura: Mia, de 8, y Ema, de 5. Desde los 18, siempre en pareja largas, no tuve períodos de soledad. Me gustan las personas inteligentes, con ganas de hacer cosas nuevas, inquietas y me gusta que participen conmigo. Creo que se terminan enganchando porque las contagio; es muy divertido, mi oficina es Gaturrolandia, llena de legos, juguetes, libros, colores, no me aburro. No me doy cuenta si trabajo mucho. Confucio decía algo así, no es exacto: tengo el mejor trabajo del mundo, hago lo que quiero. No tenés estrés, no te envejece.
Noticias: Hay gente que hace lo que le gusta pero no le va tan bien como a usted, que maneja muy bien los negocios.
Nik: Sí. Yo no era una persona con mirada comercial ni marketinera. Eso me lo dieron los años, estar en contacto con el que lee, entender qué necesita el otro, la empatía. Y si te gusta a vos, seguramente les va a gustar a los demás. No hace falta ser una mente comercial para que tu producto sea comercial. Tenés que tener un producto bueno y así vas a encontrar gente que te ayude. Las críticas me hicieron crecer, más que los elogios, pero las fundadas. A las infundadas las reconozco inmediatamente. Pero hasta esas críticas me ayudaron a crecer, a entender que el mundo es así. Y esas críticas te dan publicidad gratis, te ayudan a difundir, me hicieron grande.
Noticias: Cuando se encuentra con sus compañeros del colegio, ¿qué le dicen? ¿Auguraban su crecimiento profesional?
Nik: Como me veían todo el tiempo dibujando, decían: “No nos hagamos amigos de Nik que después, de grande, nos va a venir a pedir plata”.

Familia ensamblada. Habla Nora, la donante de Lanata

La mamá de Nora Hernández es cocinera y durante muchos años cuidó y preparó la comida de Mariano Cohn; el mismo que, cuando creció, además de director de cine, se enamoró y tuvo un hijo con la escritora Margarita García Robayo, muy amiga de Sara Stewart Brown; que está casada con Jorge Lanata y ambos son padres de Lola, alumna primaria del St George’s College de Quilmes al que llega, desde su casa en Retiro, con la combi escolar. El chofer se llama Adrián y es el marido de Myriam, hermana de la vida de Nora Hernández que dice, muy serena, que las coincidencias son causalidades.

A lo mejor el destino lo quiso. Esta vez el rompecabezas se armó a tiempo. Hoy no se hizo tarde. Hoy se presentó cuando más lo esperaban. Nora dice que “esto lo organizó Dios” y Lanata, el que duda de todo, creyó. Algo hay para que de golpe se alinearan los rezos con las bendiciones.

Cuatro personas quedaron conectadas para siempre. Dos mujeres que donaron sus riñones, Sara y Nora; dos hombres que los recibieron, Ignacio y Jorge. Noticias estuvo con ellas en la casa de un familiar de Nora, en San Miguel. También estaba Ignacio pero no quiso hablar. Ellas sí, querían contar que se puede ser mejor persona, sentirse feliz por eso y llorar de gratitud.

Nora Isabel Hernández tiene 52 años y vive en Ituzaingó con sus tres hijos -Ignacio (24), Marina (20) y Rocío (17)- y una nieta, Bianca, de un año y medio, hija de Marina. Es administrativa en un centro de estimulación temprana del municipio, desde hace 14 años, cuando se divorció del padre de sus hijos, un hombre ausente que nunca se ocupó de la familia que había formado. Ignacio no lo quiso ver ni cuando empezó con la diálisis tres veces por semana, cuatro horas por vez, hace dos años, ni ahora, cuando recibió la donación que le cambió la vida.

Cuando te diagnostican disfunción renal crónica y entrás a diálisis, con mayor o menor grado de emergencia, vas a trasplante”, dice Sara, a esta altura una experta. En octubre de 2011, su marido inició el tratamiento de terapia renal sustitutiva. Como mejoró, los médicos le permitieron dejarlo a condición de extrema dieta y cuidado (nada de fósforo, potasio ni proteínas) pero debió retomarlo en octubre de 2013. “De todos modos, esto iba a suceder porque el riñón no se cura”, dice la esposa. “Tampoco se cuidaba Ignacio, es muy joven y le costaba un montón”, dice la madre.

Noticias: ¿Cómo se conocieron?

Nora: ¡Fue muy loco!

Sara: ¡Raro! Nosotros ya habíamos empezado a averiguar afuera. Hasta que Pablo Raffaele, el jefe de Nefrología de la Fundación Favaloro nos habló de la posibilidad del intercambio de donantes. Y empezaron a buscar compatibilidades en la base de datos.

Nora: La compatibilidad de Sara con Ignacio es increíble. Ni conmigo. Yo iba a darle el mío pero era mejor el de ella.

Sara: Hay seis factores de histocompatibiidad que se evalúan y con Ignacio coincidíamos en cinco. Es un montón.

Noticias: Porque usted no podía donarle a Jorge

Sara: En realidad, sí, pero era riesgoso porque no se daba ese nivel de compatibilidad.

Nora: Además de eso, por edades estábamos más parejos Jorge y yo. Y era mejor para Ignacio, un órgano más joven.

Los cuatro se conocieron en la audiencia judicial donde se certifica que se trata de un arreglo consensuado. Estaban presentes médicos, peritos, psiquiatra forense, representantes del Incucai, el Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante donde los dos, Ignacio y Jorge, estaban en lista de espera. En diciembre, todos los papeles estaban en regla pero tenían que esperar el permiso de la Justicia para llevar a cabo las dos donaciones y sendos trasplantes. En enero fue la feria; en febrero, la audiencia; después, más análisis para evitar que las donantes incubaran la más mínima infección o desarreglo; y el 28 de marzo se hizo la operación. Tenía que hacerse un sábado porque se necesitaban cuatro quirófanos libres.

Noticias: ¿Cómo se sienten?

Nora: Ahora bien. Camino más, me muevo. Estuve mal los primeros días, muy dolorida, con quemazón. Pero nos habían dicho que para las donantes era más doloroso e incómodo.

Sara: Es como una cesárea. Estoy toda fajada. Tengo una cicatriz de 21 puntos pero el marido de una amiga que es cirujano plástico me hizo la terminación.

Nora: A mí no me importa. Igual no es nada, una rayita fina.

Sara: Es que el riñon (es el izquierdo) está muy oculto, tienen que apartar muchos tejidos. Hasta me dijeron que iban a sacarme la última costilla pero después no pasó.

Nora: A mí no me dijeron eso. ¡Nos iba a quedar la cintura más chiquita!

Desde que se operó, Ignacio reside en la casa de una prima de Nora, en el partido de San Miguel, al oeste el Gran Buenos Aires, no porque esté más cerca de los traslados a la Favaloro sino porque la casa de su familia en Ituzaingó está con arreglos y no era el ámbito ideal para su recuperación. La casita de San Miguel es cómoda, tiene patio y algo de terreno para colgar la ropa y tomar mate entre las plantas. Hay calles asfaltadas y otras de tierra, no hay cloacas pero sí gas natural. Es un barrio de casas de material, con jardín, malvones y portón de rejas que corresponderían, haciendo estúpido honor al estereotipo, a la franja “clase media baja”. Por la esquina, pasan líneas de colectivos que llevan hasta la estación de San Miguel o la de Morón y desde allí el tren u otro colectivo hasta “el centro”, como los del conurbano llamamos a la Ciudad de Buenos Aires. En total, de dos a dos horas y media de viaje; por autopista, si tenés auto o con remise, una hora menos.

Noticias: Nora, ¿qué pensó cuando le contaron que el trasplante cruzado iba a ser con una pareja de famosos?

Nora: Al principio, Raffaele lo mantenía en secreto. Después nos lo dijo para que no nos sorprendiéramos al vernos en la audiencia. “¿Qué hace el Trece acá?”, iba a pensar (risas). Y me lo dijo. Yo me reí porque creí que era un chiste. Raffaele tiene esas cosas. “Es verdad, es Jorge Lanata y la señora. Pero si no querés, no se hace y le donás vos a tu hijo”, me dijo. Pero acepté porque es ampliar vida, no pensar con egoísmo. Para mí, la parte humana es lo más importante de la vida. No me importaba que fuera famoso o Juan Pérez, igual lo necesita. Qué más le podés pedir a la vida.

Sara: Es multiplicador. Sentís que pudiste ayudar a otro. Toda la vida doné sangre, mis padres iban al Hospital Británico a donar, me crié con ese concepto. Aunque entiendo a quién tenga reparos. La idea nuestra es contar que se puede hacer, que estamos bien, no te limita, podés seguir con tu vida normalmente. Y te nutre mucho. Lo que recibís es enorme.

Nora: Y le estás dando vida a otra persona. Ya con eso, está. No importa que te duela. Estás ampliando vida. Hay mucha gente esperando.

Noticias: Sara, ¿qué le dijo Jorge cuando le propuso donarle el riñón?

Sara: Al principio tenía reparos. A él no le gusta ni que lo pinchen. Entonces le dije “averigüemos, no perdemos nada”. Me informé un montón. Y él se fue quedando tranquilo en la medida en que me veía segura a mí.

Noticias: ¿La donación los unió más, surge una ligazón todavía más fuerte?

Nora: Para mí, sí. Yo siento que no quisiera más perder ningún vínculo con ellos. Sentí eso de entrada. Me emociona porque cuando lo vi a Jorge sentí, no sé, como que le di la vida. Y lo mismo cuando vi a Sara que le dio vida a mi hijo. ¿Qué tengo que hacer? No me va a alcanzar la vida para pagárselo. Yo sé que a un marido se lo puede querer mucho pero un hijo es tu vida. Yo venía sufriendo mucho porque me banqué sola todo lo de Ignacio, fue terrible. Tuve gente alrededor, tuve contención, mi mamá, mis hijas, mi prima, mi tía y muy buenos amigos, pero la mamá lo pasa sola igual.

Noticias: ¿Qué le dijo a Lanata cuando se encontraron después de la operación y se sacaron esa foto, muy emocionados?

Nora: Que se cuide mucho, lo reté, otro riñón no hay, le dije. Es una parte mía, una parte de mí es Jorge. Y nunca lo vi ni lo seguí en los programas ni nada, yo lo tengo como un ser humano no como Lanata.

Sara: Él sintió lo mismo, una familiaridad como si me abrazara a mí.

Noticias: Se lo ve tan feliz. ¿Cambió en lo íntimo?

Sara: Si y no. Está más místico, más espiritual. Pasa esto (la mira a Nora que se seca los ojos grandes, verdes, enrojecidos, siempre húmedos): se conmueve mucho, está sensibilizado. Por otro lado, empezó a trabajar, es muy de ir adelante.

Noticias: ¿Es creyente?

Sara: Sí. Es algo muy íntimo de él pero sí.

Nora: Yo sí, súper. Creo que esto lo organizo Dios. Si nos hubiéramos puesto de acuerdo, esto no sale. Es una bendición. De golpe salió todo esto y nunca tuve miedo, tenía confianza de que iba a salir bien.

Noticias: Sara, ¿cómo se siente con este papel de abnegada a ultranza con que la muestran en los medios? ¿Santa Sara?

Sara: Es lo que había que hacer, lo que está bien. Cuando das algo, es muy satisfactorio para uno. Lo altruista es egoísta, te hace sentir bien. Lo hice por mi marido porque lo amo y tengo una historia de vida con él pero también lo hubiera hecho por otra persona cercana, por amigos o sus hijos. Soy una buena persona y punto.

Nora: Emana humanidad. Me di cuenta de entrada. Con el mito de que es la mujer de un famoso, crees que debe ser pedante, juzgás sin conocer, y nada que ver.

Noticias: Sara ¿estaba dispuesta a lo mismo aun si estaban separados?

Sara: Somos una pareja que tiene malos y buenos ratos. Estuvimos separados un tiempo y cada uno vive sus crisis de la manera que puede y hay cosas que decidimos atravesar separados. Lo que me une a él, el afecto y que sea el padre de mi hija, eso no cambia esté o no con él, mi vínculo está más allá de eso. Claro que esto que pasó nos une más. Pero Nora no es más mamá que antes, el vínculo con Ignacio estaba. Nuestra relación no cambia. Y nunca jamás en la vida, me voy a concentrar para que eso nunca pase, voy a echar en cara lo que hice, eso no puede pasar.

Noticias: ¿Cómo lo tomaron Lola y Barby (Bárbara, la hija mayor de Lanata que tuvo con la periodista y productora Andrea Rodríguez)

Sara: Lola estaba un poco asustada porque los dos padres iban a estar en una situación de fragilidad. Al papá lo había visto así pero a mí, nunca. “Te podés lastimar”, me dijo. Siempre lo hablamos con mucha naturalidad. Y Barby se puso la familia al hombro, era el adulto a cargo y que espera que le digan que está todo bien. Antes ocupaba yo ese lugar pero esta vez no podía.

Noticias: Nora, ¿cómo ves el futuro?

Nora: Muy bien. Sigo rezando por el bien de ellos dos. Una vez por semana se hacen los controles. A Ignacio lo encontraron muy bien, el riñón está perfecto, los análisis están bien, no se le infectó la herida. A Jorge le pasó porque está gordo pero también está bien, está dentro de lo esperable y controlable.

Para los donantes, la vida sigue comiendo sano y con mucha hidratación. Tal vez a mediados de mayo, Nora vuelva al empleo en el municipio sintiéndose menos sola que nunca. Sara tratará de regresar al taller de plástica, quizá retome el trabajo en producción de espectáculos, correrá la maratón de Nueva York y resistirá hasta encontrar lo que busca.

Para los trasplantados, el alta es un proceso en etapas: los primeros cuatro días, los primeros cien días, el primer año. Sentirse sano promete ser una nueva costumbre. Tener una familia más grande, también.

Recuadro

Ignacio

Hincha fanático de Racing, Ignacio Ezequiel Castriota trabaja en una fábrica de zapatillas. La obra social Ospit, de los trabajadores del plástico, le cubrió toda la operación. De chico le gustaba jugar al tenis, ahora a la pelota y nadie, ni su mamá, sabe si tiene novia. Es muy alto, cuerpo atlético, la cara de Nora. “Buena onda pero chúcaro” lo define el fotógrafo; “introvertido”, la madre. Cuando intento el manotazo de alguna pregunta, responde “otro día” y se va, sin abandonar ni por un segundo el celular que lleva pegado a la mano como un salvavidas.

A los 9 o 10 años, Ignacio empezó a orinar con espuma y mucha presión. Nora, nuevita empleada en un centro de salud, le preguntó a un médico qué pasaba con su hijo. “Es la edad”, le dijo, “el desarrollo”. Y Nora le creyó y se fue a la casa a buscar algo de paz. Acababa de separarse y había conseguido trabajo. Hasta que dos años atrás, en mayo de 2013, lo que apenas se había insinuado, explotó. Aquella espuma resultó proteína que los riñones estaban eliminando. Ignacio estaba enfermo desde hacía tiempo aunque nunca los médicos tuvieron la certeza de qué lo había provocado. Dolores urgentes, fue a diálisis de inmediato. Tarde o temprano, la única solución sería el trasplante de riñón.

De lejos, observa y escucha atento. “¿Te animás a sacarte una foto entre estas mujeres?”, le digo y viene, largo como es, acomodándose sin decir palabra, en el medio. Duerme en una habitación amplia, para él solo, con la tele. Dice que está cómodo y que se siente bien. Nadie diría, ni él mismo, que está recién operado y que acaba de renacer.

Nadia Muzyca. revista Noticias: “Me casé con mi marido gracias a Facebook”

PERSONAJES / 4 de mayo de 2015

Nadia Muzyca: “Me casé con mi marido gracias a Facebook”

Primera bailarina del Colón, en mayo estrena “El lago de los cisnes”. Vocación temprana, destino y la posibilidad del “Bailando”. Por Leni González.

Las historias de las bailarinas clásicas comparten las mismas primeras páginas. Siempre hablan de esfuerzo, madrugones, dedicación, dieta y ampollas. De lo que nada dicen es acerca del secreto para que no se note, para que ningún rictus delate el sacrificio, ni las zapatillas rotas regresen después de las doce campanadas.
Para Nadia Muzyca la respuesta es fácil. No tiene que golpearse el pecho repitiendo que la pasión es todo. Porque su expresión relajada resume la alegría del baile, lo que no tiene sudor ni precio. Apenas hay que saber llevarlo puesto, como lo hacía desde los nueve años; nenita flaca con rodete y con su mamá, cruzando el Riachuelo en el 148, de Quilmes a Constitución, y de ahí, vía el 100, hasta el palacio de los sueños donde hoy trabaja.
Primera bailarina del Colón, para Muzyca ese teatro es su vida. Ensaya para estrenar en mayo “El lago de los cisnes”, junto a Federico Fernández, y se prepara para representar a su país y su teatro en el Festival Internacional de Calí, Colombia, en junio.
“Desde 2012, todos los años me renuevan el contrato. Igualmente, si una es primera bailarina de alma, trabajás para eso; lo vivo con mucha responsabilidad, intento dar lo mejor de mí”, dice una de las mujeres destacadas de la provincia de Buenos Aires; distinción que le otorgó la Sociedad de Escritores bonaerense. Al Colón llegó después de integrar el Ballet del Teatro Argentino de La Plata y el Ballet Argentino de Julio Bocca, con el que recorrió el mundo.
Noticias: ¿Muzyca es su apellido real?
Nadia Muzyca: (Risas) Sí, apellido y nombre. Es ucraniano. En mi familia, lo más cercano a lo clásico fue mi abuela, que era profesora de piano, y todos los nietos pasamos por sus clases. Mi profesora de Quilmes fue quien cambió el rumbo de mi vida porque vio en mí todas las condiciones y recomendó que me llevaran al Colón.
Noticias: ¿Siempre enfocó su carrera en la Argentina?
Muzyca: En un momento tuve ese bichito de probar e irme al exterior. Pero cuando llegó la oportunidad, a mis veinte años, para trabajar en Madrid, me di cuenta de que no era lo que quería. Pensé: “Si me voy no vuelvo más”. Mi sueño fue siempre ser primera bailarina del Colón. Amo ese teatro. Trabajé mucho, pero me llegó.
Noticias: ¿No le interesa el camino que hizo, por ejemplo, Paloma Herrera?
Muzyca: Paloma enfocó su carrera internacionalmente desde muy chiquitita y está perfecto. No todos están preparados para irse a vivir afuera de tan chicos. Yo soy muy arraigada, necesito tener a mi familia cerca. Me encanta viajar, pero sabiendo que vuelvo a mi hogar acá.
Su hogar estuvo y sigue estando en Quilmes. Cerca de la casa de sus padres vive con Mauro, técnico del teatro de La Plata, (“nos conocimos ahí pero empezamos a salir cuando estaba en el Colón: me casé gracias a Facebook”) y Valentino, su hijo de tres años y medio que cada vez que se encuentra con una catedral, un palacete, un edificio enorme, dice: “¡Colón!”, asociación no difícil de explicar. “Paré un año durante todo el embarazo y me dediqué a dormir y comer polenta, mi antojo. Y a los seis meses de tener a Valentino estaba bailando ‘Carmen’ en el Colón”.
Noticias: ¿Cómo se sabe desde tan joven lo que se quiere?
Muzyca: Creo que les pasa a unos poquitos nada más. Entré al teatro sin saber de qué se trataba, solo que me gustaba bailar. Ahí descubrí un mundo nuevo con mucha constancia, pero que me encantaba. En el colegio era “la bailarina del Colón”, un bicho raro, siempre con el rodetito para ganar tiempo. Mientras las nenas jugaban con sus muñecas, yo tomaba clases, pero lo viví normalmente.
Noticias: ¿Nunca se cansa y se toma una cerveza?
Muzyca: Es que me la tomo. No tengo problemas con la comida, al contrario; tengo que comer bien para resistir todo el entrenamiento. Es verdad que a veces uno no tiene ganas de entrenar tanto, pero es tu responsabilidad y yo, al menos, lo vivo naturalmente.
Noticias: ¿Toma algún tipo de complemento?
Muzyca: No. Trato de tener una alimentación sana y variada, con frutas y cereales. A los ensayos me llevo frutas secas que te dan fuerza porque tampoco podés comerte un almuerzo tremendo y seguir ensayando porque te aprietan la panza y te querés morir.
Noticias: ¿Le gustó la película “El cisne negro”? (Darren Aronofsky, 2010)
Muzyca: La competencia entre bailarinas existe y es fuerte, pero no como en la película que nos deja a todas como locas. Tengo muy buenas compañeras con las que me llevo bien y las quiero, realmente.
Noticias: ¿Pero es muy fuerte la frustración si no se llega a primera bailarina?
Muzyca: No todas quieren ser primeras bailarinas. Cuando se abre el telón, tenés el peso de ser la figura principal y te tiene que gustar; si no, te comen los nervios. Hay gente que no lo resiste, que es feliz formando parte del elenco. También hay muchos que se sienten frustrados al quedar en el camino, porque no los acompañó el físico o esa cuota pequeña de suerte. Se tienen que dar muchas cosas: se trata de estar en el momento justo, en el lugar indicado y que alguien te vea. Igual, creo mucho en el destino y las cosas cuando tienen que ser, pasan.
Noticias: ¿Qué opina de que el Colón se abra a representantes de todos los géneros musicales como la cumbia, por ejemplo?
Muzyca: Está bueno que al Colón lo conozca todo el mundo, que no sea elitista.
Noticias: ¿Cómo encuentra la situación del Colón?
Muzyca: Yo lo veo bien. Es un año de cambios, con un nuevo director general (Darío Lopérfido), pero hay buena predisposición. Y Maximiliano (Guerra, el nuevo director del ballet) es una persona que contiene, pregunta, se preocupa por cómo estás. Es importante y necesario cuidar la parte humana.
Noticias: ¿Iría al ‘Bailando’?
Muzyca: Está bueno para que te conozcan, para tener popularidad. El año pasado estuve nominada en los premios Benois de la Danse como Mejor bailarina a nivel mundial y no se enteró nadie, salvo la gente de la danza. Ese programa es una manera de darte a conocer y poder hacer otras cosas.
Noticias: ¿No le importaría que la criticaran por esa decisión?
Muzyca: No soy de pensar en lo que piensan los demás porque enloquecería. Soy muy trabajadora y no le hago mal a nadie. Es mi vida, si cumplo en el teatro, afuera puedo hacer lo que quiera. Por ejemplo, con mi marido estamos armando una escuela de danza en Quilmes.
Noticias: ¿Su marido se anima a bailar con usted en una fiesta?
Muzyca: Mi marido baila atrás mío, pobre, y lo vuelvo loco. En una fiesta no le queda otra, le pone onda, se defiende (risas). En las fiestas nadie quiere bailar conmigo: ¡Uy, con Nadia, no!
Noticias: ¿Qué consejo guarda?
Muzyca: Mi abuela me decía: “Nunca olvides que sos mujer”.

Mario Massaccesi. revista Noticias.

PERSONAJES / 25 de abril de 2015

Mario Massaccesi: “Nunca me enamoré, no sé qué es el amor”

Conduce “En síntesis” en las medianoches de El Trece. Vencer la timidez, militancia de la no grieta y deseo de entrevistar a Cristina. Galería de imágenes

Si Mario Massaccesi se entrevistara a sí mismo, lo haría en su casa. Dice que le obsesionan “los detalles de las cosas”, que ahí está todo, que en esa pequeñez reside lo observable. En su templo de detalles, un primer piso cercano al Alto Palermo, guarda las pistas del camino desde Río Cuarto, Córdoba, hasta la ciudad de los sueños cumplidos llamada Buenos Aires.

El departamento es amplio, claro, sorprendentemente silencioso y exquisito. Diseño de autor hasta la última puntada. Ni juguetes ni ladridos ni sillones arañados, por ningún lado asoman signos de convivencia perruna o felina, aunque al lugar le caería perfecto la combinación con un sagrado de Birmania, el gato de ojos zafiro y patitas blancas que encierra una leyenda mística anterior a Buda. Le digo que esa historia le gustará y dice que es posible, que lo googleará pero que, por ahora, elige vivir solo.
“Me tomé revancha. Me compré todas las revistas y diarios y música que no pude tener”, dice el periodista y conductor de “En síntesis” –el noticiero de final del día de El Trece–, señalando los estantes de la biblioteca donde se apilan las colecciones de Gente y Siete Días, entre otras publicaciones de los setenta y ochenta.
“También tengo mucha ropa, es cierto. En Río Cuarto usaba la que nos daban los vecinos y mi mamá arreglaba. Era una gran artesana por la necesidad, sabía hacer de todo. Creo que de ella heredé mi gusto por reciclar muebles. Voy a las grandes baratas y ferias de pulgas, busco y le indico a mi carpintero lo que quiero. Toda mi casa está decorada así, con lo que encuentro y me traigo de cada lugar adonde voy”, dice “Marito”, el menor de cuatro hermanos, hijos de un mecánico y una ama de casa.
Noticias: ¿Por qué quiso ser periodista?
Mario Massaccesi: A los 8 años ya sabía que quería ser periodista y hacer televisión. Cuando empezó “Mónica presenta” en el 76’ no me lo perdía nunca y le decía a mi mamá que iba a trabajar ahí. Desde muy chico, miraba los diarios, las fotos, leía los epígrafes, las firmas, hacía una lectura muy detallada. En casa me decían “dejate de hablar pavadas”.
Noticias: ¿Qué lo fascinaba tanto?
Massaccesi: La vida de los otros. Pero no con actitud voyeurista ni chusma sino porque me sorprendía; me sigue sorprendiendo la vida de la gente.
Egresado de la carrera de Comunicación en la Universidad Nacional de Río Cuarto, en su ciudad Massaccesi sumó experiencias en diarios, radio y tevé pero ninguna era estable. Entonces, en 1990, le ofrecen empleo seguro en una oficina estatal, la antigua Anses, y aceptó para venir a Buenos Aires: “Duré dos años ahí hasta que me fui ubicando. Viví en un departamento prestado, después alquilé y en el 98’ me compré el primero”, cuenta el hombre que hace quince años es parte de los noticieros de El Trece, a donde llegó por recomendación de Santo Biasatti –con quien había trabajado en radio Rivadavia– después de pasar por América, un canal de zona norte y colaboraciones a medios de Córdoba: “Nunca presenté un currículum, lo mío siempre fue de boca en boca, siempre me buscaron o me recomendaron. La pasión se contagia, inspira y hay que inspirar a los otros”.
Noticias: La televisión es exposición constante y de entrada a usted le gustaba. ¿Estaba muy seguro de su imagen?
Massaccesi: Para nada, me costó mucho y el canal me ayudó en ese sentido. Estás hablando con un gran tímido que tenía todas en contra: familia humilde, que veía mis sueños como llegar a Marte; más tragedias personales que no conoce casi nadie, salvo mi psicóloga y unos pocos íntimos; hechos que algún día contaré en un libro para ayudar a otros. Cargo con una cruz desde muy chico pero gracias a terapia y autoayuda ya está resuelto en mí. Doy cursos de conducción en televisión (en el Centro Cultural San Martín) que me han demostrado que hasta que no estás bien plantado en la vida no podés estar bien plantado ante una cámara. Los que vienen al curso son, en general, mayores de 30 años, gente que no ha podido elegir lo que quería hacer en la vida.
Noticias: Puso bien alta la vara desde el principio. Tímido, pero no encerrado escribiendo un diario íntimo, sino en la tevé.
Massaccesi: Nunca me bajé de ese lugar. El periodismo me eligió a mí. A las desgracias no las elegí, pero tampoco elegí la luz que supo alumbrarme.
Noticias: ¿Es creyente?
Massaccesi: Sí, soy católico. Pero nada fanático. Estoy mucho en silencio, así como está la casa ahora. Prendo la tele, escucho música pero más estoy en silencio. Lo aprendí en los “insights” que hice, me enseñaron a estar en silencio conmigo. O cuando salgo a correr, que lo hago todos los días, lo hago sin música.
Noticias: ¿Y cuando está con usted, qué escucha?
Massaccesi: (Pausa). Hago un chequeo sobre dónde estoy parado, lo que no volvería a hacer y, todo el tiempo, imagino cosas, pienso todo en imágenes y confío mucho.
Noticias: ¿Qué es lo que más le elogian?
Massaccesi: El tono de voz y la manera de contar. A mí no me gusta mi voz. Me parece muy gritona, pero reconozco que es muy distintiva, que se diferencia del resto. No soy locutor pero leo en voz alta desde chico, cuando jugaba al periodista. Como dice Fontanarrosa, aprendí el arte copiando. Como te dije, fui un gran tímido pero salí de mi zona de comodidad.
Noticias: Venció todas las inhibiciones.
Massaccesi: Todo el tiempo siento que hablo mal, me tiemblan las manos, se me seca la boca, se me traba la lengua. Pero cuando ponés lo mejor de vos, es lo más perfecto que te sale. Ya no me persigo tanto. Y el tímido creo que persiste en no poder contar mi historia. Por eso hago terapia. Es una historia de mucho dolor y en su momento ya saldrá, pero de la manera más amorosa posible, sin resentimiento, ni bronca.
Noticias: ¿De qué se trata esa historia?
Massaccesi: Todavía no estoy preparado para contarla. Tal vez más adelante.
Noticias: ¿Cómo se llevaba con sus compañeros del colegio?
Massaccesi: Escucho que todo el mundo quiere volver a ese tiempo. Yo no. Pero sería más fácil no ir. Ya me encontré cuatro veces con mis compañeros del secundario. Hacemos una cena cada cinco años. Es la vara con la que miro mi evolución, donde está mi fortaleza, donde quedaron mis miedos; para ver cómo fue cambiando mi vida. Es muy raro: llevan a los hijos a las reuniones para que me conozcan porque no les creen que ese de la tele fue su compañero en la escuela.
Noticias: ¿Por qué está soltero?
Massaccesi: ¡Todo el mundo me lo dice! En parte se dio así y en parte, lo elegí. Estuve en pareja pero no creo haber estado enamorado. No sé qué es el amor. Cuando salís de algunos infiernos, necesitás un tiempo de libertad. Desde hace unos cinco años, tengo la vida que quiero. Estoy a punto caramelo, saboreando la miel de la vida y no me la quiero perder. Fueron muchos años hasta llegar a esa puerta donde estaba el oxígeno y, por ahora, quiero vivirlo solo. Además, estoy rodeado de gente todo el tiempo. Abro mi casa a amigos, acá se hacen cumpleaños, reuniones, todo.
Noticias: ¿Cuál es el peor error que puede cometer un periodista?
Massaccesi: No ser fiel a sí mismo. Y perder el sentido común que está en la calle, entre la gente.
Noticias: ¿Le gusta esta televisión?
Massaccesi: No me gusta el acelere que tiene y cierta superficialidad, que un tuit sea una noticia. Me gustan mucho Mónica Gutiérrez, Magdalena Ruiz Guiñazú, Mónica y César –que son el molde– y Nelson Castro, que está en su mejor momento y es una voz necesaria. De los nuevos, Santiago del Moro hace un muy buen papel más allá del programa. Tiene un modelo personal, ha hecho un buen trabajo consigo mismo. Una gran desilusión para mí es Sandra Russo. Y no por lo que piensa sino por la estrechez, el modo en que sesgó una mirada general, crítica. A mí me encantaba y en gráfica es una de las que mejor escribe. Pero priorizó el árbol y se perdió el bosque.
Noticias: ¿Cómo se ubica en la polarización política e informativa?
Massaccesi: Soy un militante de la no grieta. Ni Víctor Hugo ni Lanata. Creo en la tercera vía porque los extremos no son recomendables. A TN lo pusieron por conveniencia política en un extremo. Antes no era así. Yo hice toda la gira con Cristina (Fernández de Kirchner) en 2003. Yo le sugerí la única foto con Néstor (Kirchner) en el Calafate con el glaciar de fondo, mientras tomábamos el té en su casa. Y me hizo caso porque escuchaba a los periodistas. Ahora es una periodista-dependiente, le encantan los medios pero le gustan que hablen bien de ella. Como a la mayoría de los políticos. Y me gustaría mucho entrevistarla ahora.
Noticias: Sus deseos se cumplen, Mario.
Massaccesi: No hay que ser obsesivo sino sentirlo, tenerlo presente y eso en algún momento baja. A muchas personas a las que admiraba terminé conociéndolas, pero no porque las busqué sino porque se dio. La vida vuelve, hay que estar alerta, hay que tener memoria. El año pasado Mónica (Cahen D’Anvers), la persona que veía desde chiquito, que no me perdía ni un programa y con quien trabajé después en el canal, cumplió 80 años y me invitó. Invitó a cinco personas del canal y entre ellas estaba yo. Nunca le había contado nada pero la energía se siente. Todo llega. Eso les digo a mis alumnos.

Marina Calabró. revista Noticias.

Marina Calabró: “No me imaginaba en los medios”

La panelista de TV habla sobre prejuicios, el peso del apellido, el horror de la desmentida y sus ganas de incursionar en programas políticos.

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“Estoy muy feliz con la decisión de Santiago de centrarse en “Intratables” y, por mi parte, de estar en el mejor lugar para mi especialidad porque “Intrusos” es como el Barça del periodismo de espectáculos”, dice Calabró, morena, menudamente curvosa, discurso sin balbuceos y sexy como de contrabando.
Noticias: ¿Hay acomodos en la tele?
Marina Calabró: A todos alguien nos puso alguna vez. Siempre puede haber una oportunidad. Creo que a la larga o a la corta el talento se impone, en todos los rubros. No creo en los estándares de lo mejor versus lo peor.
Noticias: ¿El apellido famoso ayuda a conseguir trabajo?
Calabró: Sí. Me abrió la puerta a las primeras incursiones porque te genera visibilidad de entrada. Por ejemplo, estar en el programa de (Bernardo) Neustadt en una mesa de hijos de famosos hablando de actualidad. Fue así, porque me escuchó opinar en algún lado y le gustó, que me llamó Daniel Hadad a fines de los ´90 para la radio, como columnista de actualidad. Estaba recién recibida y pensé que lo mío iba a ser la asesoría política, no me imaginaba en los medios, al menos no de manera consciente.
Noticias: ¿Cuándo da el volantazo de la actualidad política a la del espectáculo?
Calabró: En “Yo amo a la TV”, con Guillermo Blanc. Se hace una vacante porque Jorge Lafauci se iba y Guillermo, que es amigo de la familia de toda la vida, me llama. A mi papá le gustaba mucho el programa, era un tipo de abordaje al espectáculo que ya no se hace. No tenía ningún prejuicio con el programa, al contrario, el prejuicio era conmigo misma, el poder estar a la altura porque yo no era ni periodista, era una politóloga y no conocía del tema, apenas era una espectadora de tevé.
Noticias: ¿Su papá la criticó por hacer ese camino diferente al de sus estudios?
Calabró: Sí, le hacía ruido pero no desde el prejuicio o de creer que era algo menor, sino que temía que no tuviera la solvencia necesaria, me veía como una arribista en el mundo de los espectáculos.
Noticias: ¿Por qué supone que no fue convocada para la especialidad en que se había formado?
Calabró: No sé. No apareció esa posibilidad y me dejé llevar por lo que surgió y me sentí cómoda. Hice seis temporadas en “Yo amo a la TV” y la pasé genial, ganando poco. Le fui tomando el gusto. Seguí en “Contalo, contalo”, con Carlos Monti; en “Hechiceras”, en el Trece; en Canal 26 y Crónica TV; hasta que me llama Santiago para “Infama”.
Noticias: ¿Le generó alguna contradicción?
Calabró: No. Soy cero prejuicio. No hay dilema. Santiago me ayudó mucho en ese aspecto. Es un hombre liberado de prejuicios y me marcó a fuego para tener la convicción de que uno solo es quien es y anda siempre con lo puesto, más allá del tema circunstancial del que te toque hablar o del género en que incursiones. Mi ingreso a “Infama” me terminó de liberar del prejuicio externo. Cuando aparecí con la mini, el escote, las extensiones, Evelyn von Brocke preguntó si yo era periodista o vedette, y jugué con esa contradicción porque entiendo que siempre necesitamos encasillar al que habla.
Noticias: ¿Con su hermana Iliana desde chicas tenían divididos los roles: una, los escenarios, la otra, el estudio?
Calabró: Un poco sí. Fue mi manera de diferenciarme en la familia, creo.
Noticias: Pero después afloró el deseo de mostrar el cuerpo.
Calabró: Porque empecé a preguntarme sobre el lugar donde estaba parada, si era el lugar elegido o el que me había quedado. Y tuvo que ver, como decía, con romper prejuicios. ¿Por qué tenía que ser uno o lo otro? Y con cuestiones de la edad, de acercarse a los cuarenta y pensar que son los últimos cartuchos. Esas cosas quedan latentes, y cuando aparece el resquicio, salen, como pasó en “Infama”. Santiago discutía con la vestuarista, decía que mi look no tenía identidad, que era de medias tintas. Quiso jugar al contraste entre el look sexy y el discurso estructurado, de convicción en la batalla, y eso reflejó algo que estaba en mí. Hasta hice la tapa de la revista Hombre, que hoy veo y digo “qué caradura”.
Noticias: ¿Cómo vivió Iliana ese cambio suyo?
Calabró: Fue una de las primeras sorprendidas. A ella también le hacía ruido, no lo esperaba de mí, decía “está buscando su camino, tiene que definirse”. Después las cosas se acomodaron.
Noticias: ¿Son amigas?
Calabró: Somos hermanas, no sé si somos amigas. La amo profundamente, tenemos una relación muy armoniosa, de respeto a las diferencias y a los tiempos, y de bancarnos cuando las papas queman aunque tengamos miradas distintas.
Noticias: ¿Volvió a hablar con ella sobre la investigación de Jorge Lanata que involucró a su entonces cuñado, Fabián Rossi?
Calabró: Alguna vez lo hablamos y creo que entendió que jamás quise hacerle daño, que a ella le había pasado un tsunami por arriba y que eso que yo pude hacer era poco o no lo suficiente que ella esperaba de mí. Estaba en un lugar incomodísimo, en un canal donde el tema era central, donde hablo de los demás y no hablar de mí era casi un mamarracho. Santiago me llamó la noche del informe de Lanata y me dijo: “De acá no salís ilesa porque si no hablás, sos cómplice; si te vas, sos cobarde; si hablás, Figuretti; si apoyás a tu hermana, parcial; y si no la defendés, no querés a tu familia. Un costo vas a pagar y tenés que elegir en función de tu honestidad y conveniencia”. Traté de ser imparcial y no hablar de la cuestión de fondo porque me excedía y me excede hasta hoy. Mi hermana quería que me guardara y yo tenía requerimientos de la empresa para la que trabajo, es difícil no responder a tus jefes. Sin embargo, Santiago me dio libertad para hacer lo que quería. Y Rial me llamó otro día y me dijo: “Te estamos carneando, guardate”.
Noticias: ¿Valora la actitud de ambos?
Calabró: En esta selva, sí. Lo valoro y lo agradezco porque fueron los únicos que tuvieron ese gesto: Jorge, con quien casi no tenía contacto, y Santiago, mi hermano, lo adoro, es un fuera de serie. Me hace acordar mucho a mi papá en su forma de encarar el laburo, proteger su intimidad y su familia, es metódico como era “Cala”.
A los cinco años, Mía, rubia de pelo largo, no se parece a la mamá. “Saldrá a la familia del padre”, responde Calabró, refiriéndose a su ex, el consultor psicológico Martín Virasoro. Antes estuvo casada con el chef Maximiliano Ambrosio y ahora, desde hace casi dos años, está en pareja con Martín Albrecht, director comercial de América. “Somos muy novios, no convivimos y estoy enamorada como nunca en la vida. Estamos bien así, tal vez cuando los chicos sean más grandes pensemos en la convivencia. Ya sabemos que más hijos no, él tiene tres y yo una. Es totalmente revolucionario lo que me pasa con él, nos entendemos sin hablar, ¡estamos enamorados!”, repite Calabró que convive con Mía y el gato Dolce, “el auténtico malcriado de la casa”.
Noticias: ¿Cómo ve este año político?
Calabró: Hay un olor a fin de ciclo que ya venía por otros indicadores y desde la muerte de (Alberto) Nisman se agravó. Es una oportunidad para todo lo que no huela a continuidad. Es desolador lo que pasó. Lloré mucho. Tenés la sensación de vivir casi en un estado mafioso. Cuando no hay república, hay una sensación de anomia, de impunidad; es devastador, ojalá se sepa la verdad. La Presidenta no estuvo a la altura de las circunstancias con esa carta payasesca que publicó en Facebook hablando de ella. Debió dar un gesto de grandeza y defraudó una vez más. No importa la verdad sino salvar la ropa. Da vergüenza y no hace más que abrir la grieta.
Noticias: ¿Le gustaría que la llamaran de un programa netamente político?
Calabró: Bueno, sí, tengo a la politóloga contenida. Pero soy funcional al conductor con el que trabajo. Si decide que tal tema garpa, allá vamos.
Noticias: ¿Qué extraña de su papá?
Calabró: Todo. Extraño sus llamados después del programa para felicitar o criticar. Era un solucionador, podías ir con cualquier problema y, si podía, te ayudaba. No quería que criticara a Mirtha Legrand, era su obsesión, siempre llamaba para defenderla. Extraño eso.
Noticias: Trabajó con Ricardo Fort en “Fort Night show”, en 2012. ¿Cómo lo recuerda?
Calabró: Lo extraño. Era omnipresente, extraño sus mensajes de texto. No compartí tanto, no era parte de su séquito ni de sus viajes a Miami, no quería ser parte de ese circo que lo rodeaba porque mi cariño era genuino hacia él. Me despertaba ternura, era muy intuitivo. Teníamos en común la relación con nuestros viejos, tenía actitudes que eran para matarlo pero creo que le habría perdonado todo. Ha tenido gestos increíbles: cuando papá estaba mal, me llamó desde Miami para decirme que querría estar en su lugar para aliviar nuestro dolor y su propio dolor. Él sabía que yo era de las pocas que no quería nada de él. Me regaló un Rolex de oro macizo con brillantes y cuadrante madreperla que rechacé. Me veía como el bicho raro y a la vez le divertía, eso lo enganchaba conmigo.
Noticias: Marina, como periodista especializada en primicias y chimentos, ¿se mandó algún moco?
Calabró: Sí. Soy de chequear varias veces pero si una fuente cercanísima en la que confiás te dice que Karina “la Princesita” está embarazada, le creés. Después resulta que esta fuente había malinterpretado una charla que tuvo con ella. Y detesto la desmentida, para mí no es parte del chimento, como dicen otros periodistas, no me gusta que me pase. Aunque esa información no implique el destino del país, hago como que sí.