Femicidios. Palabras que matan. en web Noticias.

SOCIEDAD / 17 de mayo de 2015

Femicidios: Palabras que matan

La forma en que se habla sobre los crímenes de mujeres a manos de sus parejas marca cómo se piensa. Cuidado con las palabras.

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No a la violencia contra la mujer

Ahora que los asesinatos de mujeres por el hecho de ser mujeres ocupan el centro en los medios masivos de información y no un espacio sobrante sin publicidad, es el momento para machacar otra vez sobre el uso de las palabras, uno de los tantos hinchapelotismos de las feministas mala onda. Porque entre “los comunicadores” nunca falta el distraído, el guardián de la costumbre o, simplemente, el misógino canchero que mete la pata hasta el cuello. No se trata de una pulcritud polite sino de razones ideológicas profundas: quien dice mal es porque piensa mal y por lo tanto, comunica, difunde, reproduce lo que debe ser desterrado de ese deseado mundo en que las relaciones igualitarias nos amparen a todos.

Los integrantes de PAR, es decir, Periodistas de Argentina en Red “por una comunicación no sexista” elaboraron en el 2008 un decálogo para el tratamiento periodístico de la violencia contra la mujer que fue acercado a periodistas y editores. Y que habrá que seguir acercando. Breve y clarísimo. De lectura obligatoria, aquí resumimos tres de las reglas que marcan la cancha a los “errores” más reiterados:

-No hay violencia en general sino que estamos hablando de violencia contra las mujeres, violencia de género o violencia machista, los tres términos correctos para referirse a este delito y problema social.

–Basta de “crimen pasional” para referirse a femicidios: no se mata por un exceso de amor romántico.

–No hay motivos ni justificaciones para la violencia de género: la única es el control y la dominación que determinados hombres ejercen contra las mujeres.

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Duro de domar. revista Noticias.

TELEVISIÓN

Blandííísimo

Duro de domar. Programa de actualidad humorístico. Lu. a vie. a las 23, por Canal 9. Cond.: Roberto Pettinato. Panelistas: G. Pardini, G. Marziotta, M. Hamilton, E. Claudeville, M. Catañeda e I. Schargrodsky. Producción general: PPT.

POR

★★ Roberto Pettinato volvió a “Duro de domar” de donde partió una noche en 2009 dando un portazo en la nariz del productor Diego Gvirtz (“6,7,8” y “TVR”). Y después de su paso por “CQC” retoma el aire televisivo con otro visible problema de timing: tanto el último “CQC” como este “DDD” lucen extenuados.

Los bodoques de archivo, insufribles repeticiones de lo que ya vimos y que encima, cuando el tema lo permite, bajan línea son la vedette. A Pettinato se lo ve incómodo en esas aguas.
Lo más interesante de aquel “DDD” era el juego entre el panel y el conductor. De eso apenas quedan ruinas. El panel ha sido reducido a brevísimas intervenciones de las cuales solo las de Marziotta intentan un atisbo de argumentación, mientras Hamilton amenaza con quedarse dormido, Pardini compone el clown misógino, Castañeda sigue intentando decirnos algo, Claudeville se sube al caballo y de a ratos, se lo presta a Schargrodsky para que haga un resumen político en 10 segundos. El gran faltante es el humor, el que se fue en 2009 y no quiso esta vez tragarse un sapo.

Carta abierta al machismo. revista Noticias.

Me parece indispensable decir quién soy yo” escribía Friedrich Nietzsche en su autobiografía, “Ecce homo”. Tal euforia por el ego no resultaba muy elegante a fines del siglo XIX pero por estos días pasaría inadvertida, según cita y analiza la antropóloga Paula Sibilia en “La intimidad como espectáculo” (2008) al referirse al actualísimo “show del yo” online que permite, gracias a Internet y las redes sociales, exponer confesiones privadas para la platea global.

Todo el tiempo personas desconocidas y famosas por igual cuentan “quiénes son”, utilizando ese espacio de libre acceso para impactar, llamar la atención, posicionarse, dejar en claro que -como el filósofo alemán- son “alguien”. Así lo hizo la periodista Nancy Pazos hace pocos días cuando publicó en Facebook una carta abierta al conductor y empresario Marcelo Tinelli, titulada “Marce no olvides tu esencia”.

En resumen, el texto se refiere en extenso al conocimiento mutuo que los une desde los noventa aunque ya no se vieran como entonces. Que siempre lo valoró y respetó. Que nunca olvidará que fue su mecenas pero que sabe que lo defraudó por insistir con los temas políticos. Que participó en las cámaras ocultas y que eso le generó variadas consecuencias. Que él la llamó para ser parte del “Bailando” (“soy militante de género y entenderás que el cuerpo femenino mostrado como objeto de compra venta me provoca náuseas amén que encima con mis kilos de más aparecería en ese contexto como patética, jaja”) y que, a cambio, se propuso como jurado para calificar “el comportamiento humano de los participantes durante la semana”. Después de estos párrafos curriculares, la autora deja para el final el mensaje central, aquello que quería advertirle cuando llegó a sus oídos que la producción de “Showmatch” habría convocado a la modelo que salió con el fiscal Nisman. “Con la mayor humildad y sin ser nadie salvo alguien que quiere el corazón que conoció detrás de tu fachada frívola, te pido Marcelo que no lo hagas. Porque todo tiene un límite. Y del VALE TODO del infierno NO SE VUELVE”, finaliza Pazos que este lunes empieza en la primera mañana de Radio Uno (FM 103.1).

Como era de esperar, las repercusiones se multiplicaron. A favor y en contra. Pero no es el contenido de la carta el tema de esta nota. Dejemos a Nisman y a Tinelli por un rato, salgamos del texto y sus banalidades autorreferenciales. La carta es nada más que la oportunidad para comprobar, una vez más, la resistencia de un contexto que no afloja aunque esté gatopardeado entre la atmósfera políticamente correcta.

Cada vez que una mujer cruza la frontera de la intimidad, el machismo aflora y muestra su peso tal cual era en el siglo XIX. Hay una ilusión de igualdad pero rascando un poquito queda al descubierto que falta mucho”, dice la psicóloga y periodista de género Liliana Hendel ante los “gorda”, “vieja”, “despechada”, “puta”, “loca”, “bruja” (por mencionar los más comunes) que desbordan el pozo negro de los comentarios en redes y medios online: “Si con los femicidios encontramos que se pone la lupa en la víctima y se la castiga con el ‘por algo será’, imaginate con cualquier opinión íntima, estemos de acuerdo o no. Aníbal Fernández, un genio en el manejo de la comunicación mediática, puede decir lo que quiera y te puede gustar u horrorizar pero nadie le va a criticar la panza o el bigote. A una mujer, sí”.

A Pazos la castigaron de esa manera. Cuando el Día de los Enamorados publicó un poema -“A mi hombre” le puso- con la foto junto a su novio en la cama, también. ¿Provocación? ¿Búsqueda de espacio? ¿Promoción? ¿Bobada? ¿Y?

En las sociedades patriarcales, donde el discurso masculino es hegemónico, cuando las mujeres (y los cuerpos feminizados) se expresan en contra de los mandatos lo que sigue es el disciplinamiento, acallar su voz para que vuelvan a su lugar. Y una de las maneras soterradas de hacerlo es la violencia simbólica, la agresión verbal, la descalificacion, la crueldad, el estereotipo. Los varones heterosexuales no tenemos a una ‘Tinella’ que nos haga bailar en bolas y nos ponga la cámara si se nos escapó un testículo o nos salió una verruga. Eso es violencia simbólica aunque aparezca naturalizado”, dice Enrique Stola, médico psiquiatra feminista, como le gusta definirse.

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Cuando una mujer no se calla, causa molestias. Quizá sea torpe, quizá equivocada, quizá maliciosa. Quizá. Pero la acusarán de otra cosa. La ONU espera que para 2030 la paridad 50 y 50 sea un logro de la humanidad. Veremos. Mientras tanto, lo personal seguirá siendo político.

Todo lo que necesitás saber sobre Cine. Conexión Brando.

Crítica para ser feliz

Con su libro Todo lo que necesitás saber sobre cine, Leonardo D’Espósito, colaborador de la casa, consigue lo mejor que puede generar un crítico: ganas de ver más y más películas

Con su libro Todo lo que necesitás saber sobre cine, Leonardo D'Espósito, colaborador de la casa, consigue lo mejor que puede generar un crítico: ganas de ver más y más películas

Quiero aclarar de entrada que este libro es muy “poco modesto”. No porque cumpla con creces la consigna megalómana de la colección de Paidós (Todo lo que necesitás saber sobre…), sino porque es el mismo autor, crítico, periodista y docente Leonardo D’Espósito quien previene en el prólogo acerca de su enorme deseo de “generar curiosidad”. Soberbio propósito que logra al responder con laboriosa humildad un montón de preguntas que conducen a más preguntas y, en especial, invitan a ver películas, las ya vistas y las que no, para meternos en el reino que nos pertenece desde que tenemos memoria. Sin mentir, en Todo lo que necesitás saber sobre cine no está todo sobre el cine, pero sí lo principal: las ganas de vivirlo.

“El cine es el universo que pudimos crear sin ser entes divinos”, arriesga el autor, al que el lector seguramente conocerá por las críticas cinematográficas en esta revista y, por lo tanto, estará acostumbrado a su pasión hiperbólica y desmesura erudita. En este primer libro (al que pronto seguirán otros, según la editorial), empezó por apropiarse de la excusa de un manual de divulgación para escribir acerca de su propia teoría del cine, es decir, aquellos puntos básicos sobre los que se apoya cada vez que se sienta a ver un film y entender por qué es de esa manera y no de otra. Si bien la multitud de datos podría perderse en un volumen enciclopédico de curiosidades, en este caso la información está sostenida por una estructura y un orden que para D’Espósito es axial. Su objetivo es romper con los lugares comunes y, para hacerlo, es fulminantemente asertivo, a sabiendas de que con afirmaciones claras y distintas es que se abre el espacio a la discusión. Algunas muestras para arrojar el guante:

– A olvidarse de la locomotora saliendo de la pantalla como mito fundador del cine. No fueron los Lumière los auténticos pioneros, ni tampoco Thomas Edison ni Georges Méliès. Hubo otro padre desconocido, Émile Reynaud, el primero en montar un espectáculo masivo con imágenes en movimiento aún antes de la invención de la cámara: simplemente, las dibujaba, las narraba con imágenes aunque no fueran “reales”.

El cine es un arte y una industria, en tanto requiere de los avances de la Revolución industrial para existir. Y fue en los Estados Unidos donde las condiciones de la producción en serie se establecieron por primera vez.

Hollywood representa la cristalización del lenguaje cinematográfico. Fue en ese pueblito de California donde se consolidó en las primeras décadas del siglo XX el estilo llamado “clásico”, considerado el abecedario básico del cine.

– Es un error hablar del genérico “cine yanqui” porque los que forjaron Hollywood fueron en su mayoría inmigrantes europeos, críticos del modelo liberal, protestante e industrialista de la costa este.

John Ford es el más influyente (y el mejor) director de la historia del cine clásico. Y Walt Disney el más famoso por haber innovado la técnica de manipulación de imágenes y haber creado un estilo reconocible en todo el mundo.

– El guión es un “malentendido absoluto”. Lo propiamente cinematográfico es el montaje, la herramienta fundamental para componer un film.

– El crítico no es un cineasta frustrado, diatriba con la que a veces se atragantan los creadores susceptibles. La crítica es un ensayo que invita al espectador a comparar su mirada, pero no legisla sobre el gusto y mucho menos funciona como control de calidad.

Hay más. Como alienta la contratapa, pasen y lean: el itinerario continúa por las escuelas y teorías cinematográficas, los aspectos técnicos, los géneros, premios y festivales. Entre tanto,subrayo dos capítulos, uno dedicado al cine de animación y el otro, al porno, ambas especialidades del integrante de la revista El Amante/Cine desde 1995. En el primero, una enunciación radical: animación no es igual a cine infantil y, volviendo a Reynaud, constituye la base técnica de todo el cine. En el segundo, un recorrido condensado del porno desde el momento en que pudo explotar como arte hasta su actual reducción a gueto.

En todos los capítulos, algo usual en esta colección, rebosan los recuadros con cronologías, destacados y minihistorias de color, como la crítica del escritor Horacio Quiroga (1928) al film El nacimiento de una nación, de D. W. Griffith, o la de Jorge Luis Borges (1941) a El ciudadano, de Orson Welles. También se brinda una interesante bibliografía, toda la filmografía citada y un apéndice con preguntas para formularse y entender por qué las películas son como son. Por último, una síntesis final en la que el autor pregunta si el futuro del cine seguirá el modelo Matrixo el Avatar, si será refugio o herramienta. A propósito del suspenso, la respuesta la tendrá el lector cuando lea este libro.

Revista Luna > Esposa

ESPOSA

Urgente: Necesito una esposa. Mi convocatoria está dirigida a toda persona de cualquier sexo, edad, raza y religión que quiera honrar la condición humana entregándose, en cuerpo y alma, a la sagrada tarea de que mi paso, por este valle de lágrimas, no deje huellas en la alfombra, polvo en los muebles ni deditos en los vidrios.

Soy consciente que mi pedido es un grito en el vacío, es la pesquisa del tesoro pirata, es el milagro en el desván de la abuela, es una oración ante el altar de la Virgen.  Por lo tanto, debo aclarar que me refiero -por si alguien se distrajo-  al tipo esposa hacendosa, perteneciente al subgénero ama de casa, ésas que mantienen recesivos los genes resistentes a ollas o lavandina.

Quien lea estas líneas no aliente falsas expectativas. No estoy ofreciendo trabajo porque en ese caso solicitaría una mucama o mayordomo, lujo asiático que no puedo darme. Cualquier persona que haga de su misión un acto mercenario será rechazado de inmediato. Mi olfato de supervivencia es sensible al perfume de las esencias: una buena esposa jamás cobra sino que, simplemente, es.

Tampoco (oh, Dios! Hace falta decirlo?) estoy ofreciendo matrimonio. Lamento haber ilusionado a esas mitades sueltas por el mundo pero deberán buscar a su gemelo a través de otros recursos y artimañas. Craso error que es pagado con sangre, el de confundir esposa con matrimonio.

Porque toda mujer que trabaja fuera del hogar entre 8 y 12 horas diarias,  que tiene algo así como una vida con casa, hijos, mascotas y hasta marido, además de un cuerpo y una cabeza propios, se merece una esposa abnegada y servicial. Mi pedido más que solicitud es un reclamo a la humanidad: Todo el mundo tiene derecho a tener esposa.

-Ejem, perdón, señorita Leni, Ud. se cree una viva bárbara, no? Un cúmulo de ingenio y originalidad, no?

Son mis características innatas. Pero adivino cierta ironía en su comentario.

-Bravo, señorita Leni. Temo advertirle que su propuesta ya fue inventada hace rato. Y fracasó.

No es posible…era mi última esperanza. Al menos, pensaba vivir de los derechos de autor o abrir un sitio en Internet que luego iba a ser disputado por multinacionales y….

-Lo siento. Acepte su destino, juegue al Loto o búsquese un esposo: es más fácil.

Ya sé. Pero para eso ya estoy yo.

-Bueno, bueno, cálmese. Le presto el hombro. Por ahora, es gratis.

Leni González.