Acerca de lenideescalada

Periodista. Columnista de Espectáculos. Autora de ¿Quién paga? Laburante y Cat lady.

Asociaciones Amigos de los Museos

ACTUALIDAD 

Amigos de los Museos: la pelea por la caja y la curaduría

Aunque sus miembros trabajan “ad honorem”, ellas financian actividades y adquisiciones que el Estado no cubre.

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Cristina inauguró en agosto nuevas salas en el Museo de Bellas Artes, pero no mencionó el aporte de la Asociación de Amigos.

Cristina inauguró en agosto nuevas salas en el Museo de Bellas Artes, pero no mencionó el aporte de la Asociación de Amigos.

Si alguien está interesado en fundar una Asociación de Amigos del museo del barrio, además de mucha energía, bastante tiempo y algún dinero, necesita seguir algunas recomendaciones. En primer lugar, confirmar si ya no existe alguna (es muy probable que sí).
Después, averiguar las condiciones en la Federación Argentina de Asociaciones de Amigos de Museos (Fadam) donde el estatuto marca, básicamente, que se trata de asociaciones civiles sin fines de lucro cuyo objetivo principal es colaborar con cualquier iniciativa “que responda a los fines que presidieron la creación del Museo”. Según ese mismo estatuto, se sustentan gracias a las cuotas de los socios, donaciones, bonos por actividades recreativas o culturales y venta de objetos, catálogos, etc. Además, su actividad es “ad honorem” y la comisión directiva se elige y recambia por voto de la Asamblea.
Por último, pero no menos importante, cualquier preocupado por esta actividad debería saber, según indica la estadística basada en la experiencia, que los roces, las diferencias –en fin, digámoslo–, las peleas con la dirección del museo serán parte del asunto.
Quizá porque, como supone la galerista Marta Álvarez Molindi, actual presidenta de la Asociación de Amigos de Villa Ocampo, “el error reside en los directores de museos que son una especie de chiquitos malcriados que te dicen ‘voy a hacer tal cosa, conseguime tanto y dame cuanto’ sin explicar nada. Por eso se arman los conflictos”.
Quizá las asociaciones opinen más de la cuenta a pesar de que “no tienen que tener ninguna injerencia en las decisiones museográficas”, como afirma el historiador Gabriel Di Meglio, director del Museo Histórico Nacional del Cabildo y de la Revolución de Mayo. Tampoco deberían ser “recaudadores de entradas”, como definió Araceli Bellotta, la directora nacional de Patrimonio y Museos y a cargo ad honorem del Museo Histórico Nacional. Pero el Estado parece haber delegado una gran tarea en ellas. “A partir de los años ’50, el Estado dejó de considerar al museo como parte constitutiva de la Nación, y entonces fue la sociedad civil la que se organizó para mantenerlos –dice Américo Castilla, ex director general de Museos y Patrimonio y ex director del Museo Nacional de Bellas Artes–. Las Asociaciones deben abogar para que los museos tengan un sistema de administración más eficaz para que ellas mismas no sean tan imprescindibles. Muchas asociaciones ven bien que el museo esté limitado para así tener más poder”.
Indomables. Si bien la razón de ser de las Asociaciones es siempre apoyar y difundir el patrimonio y la obra de los museos, hay múltiples diferencias entre ellas. En principio, porque los museos son distintos. Se distinguen por la temática que abordan (arte, historia, ciencia) y por su origen: privados o públicos, dependientes de la Nación, la provincia o el municipio, las universidades u otras entidades oficiales. Pero todas comparten “un Código de Ética internacional, aprobado por la Federación Mundial en Oaxaca. Allí está claramente establecido que quien conduce el museo es el director y la asociación está para apoyarlo. Nuevamente, de las relaciones humanas depende que la asociación tenga un diálogo más o menos fluido con el director”, dice Alfredo Corti, presidente de Fadam.
El ejemplo, casi legendario, es el del enfrentamiento entre quien fuera director del Museo de Bellas Artes, Jorge Glusberg y la presidenta de la Asociación de Amigos, Nelly Arrieta de Blaquier. Las crónicas de esos choques eran seguidos por la prensa pero podrían resumirse en la eterna pregunta de quién tiene el poder.
“Algunos museos somos pobres y no importa lo que se recauda”, dice la directora del Museo Roca, María Inés Rodríguez Aguilar, cuya Asociación de Amigos es presidida por Rosendo Fraga. “Pero es verdad que algunas asociaciones fueron estrellas en los ’90. Es que cuentan con potestades recaudatorias y de esponsoreo en épocas de fondos escasos. Y surgen acuerdos y tensiones sobre la programación y los discursos expositivos, tanto estéticos como historiográficos”, dice.
A la hora de recaudar fondos, la tendencia en nuestro país y el mundo es reemplazar personas por empresas en las comisiones directivas de algunas asociaciones. “Esto obedece a un cambio sociológico de la última mitad del siglo XX. Los particulares ricos van desapareciendo (mueren y sus fortunas se dividen o sus herederos no se interesan en la filantropía) y son paulatinamente reemplazados por importantes empresas o empresarios que, bajo el rubro de Responsabilidad Social, asumen el rol de apoyar al Estado donde este no llega o no alcanza”, aclara el presidente de Fadam.
Entre todas las Asociaciones de Amigos, la más poderosa es la del MNBA (Museo de Bellas Artes). Tiene 2.500 socios. Los socios mecenas son el Banco Nación, el Galicia y Mercedes-Benz. El resto de los ingresos proviene de los cursos y talleres que se ofrecen al público y las entradas a los ciclos de cine. Desde 2011, el presidente es el abogado y coleccionista Julio Crivelli quien recibe a NOTICIAS en la sede de Figueroa Alcorta.
“La Asociación apoya al museo a través de cuatro ejes fundamentales. Uno, el programa de adquisiciones de obras de arte contemporánea –una suma de un millón y medio de pesos–. La compra es consensuada con la dirección del museo. También ayudamos en la adquisición de bienes de uso, con otro millón y medio. Por otro lado, hay unos dos millones destinados a emergencias. También damos ayuda a las exposiciones. Así llegamos a los siete millones de apoyo. Paralelamente, brindamos múltiples actividades de extensión cultural”, dice Crivelli.
Noticias: ¿La partida presupuestaria que recibe el museo no alcanza?
Julio Crivelli: Los museos tienen su propio financiamiento proveniente de los municipios, la provincia o la Nación que suele invertirse en sueldos. Hay que reconocer que desde hace cinco años se compra obra, esporádicamente. La Asociación, en cambio, lo hace de manera regular. La tendencia mundial se encamina hacia el museo híbrido. Un museo que pertenece a la sociedad civil y no al Estado. Es decir, los directorios representan a las Asociaciones de Amigos y otros sectores, más allá de que la última palabra la tenga el director. De hecho, desde 2006 existe un decreto orgánico que modernizó la estructura del museo estableciendo un consejo consultivo elegido por el director que debe contar con un miembro de la asociación, con injerencia en decisiones importantes. Pero no se cumple.
La historia de siempre. Los museos históricos no suelen tener tanto glamour como los de arte. Sin embargo, en ellos se juegan cuestiones como el “relato”, el hallazgo del ADN patriótico y el criterio para colgar y descolgar los cuadros de los ancestros. Es en algunos de los museos históricos nacionales adonde una resolución de agosto pasado, la 4.593, vino a renovar el malestar porque acota las funciones recaudatorias y financieras de las Asociaciones de Amigos y coloca sus atribuciones bajo el arbitrio del director del museo.
El Museo Histórico Sarmiento, del barrio de Belgrano, ha dejado de tener Asociación de amigos desde fines de septiembre. Tendrá otra a la brevedad, dice la directora Silvia Méndez, pero la anterior renunció en disconformidad con la citada resolución. “Lo único que les interesa es la caja –dice una ex integrante de esta disuelta Asociación, que no quiso dar su nombre–. Manejar el dinero. Pero no lo pueden hacer porque la ley no se los permite. Se requiere de una asociación intermedia que haga la entrada del dinero al Museo. Necesitan de la Asociación para todo lo que el Estado no hace: computadoras, cartuchos de tinta, papel, arreglos, extensión cultural”.
Jorge Carman es el presidente de la Asociación amigos del Museo Histórico Nacional, tarea que comenzó durante la gestión del historiador José Antonio Pérez Gollán y siguió cuando asumió Araceli Bellotta: “Pérez Gollán no contaba con el apoyo que tuvo Bellotta ni tampoco terminaba de decidir cuál era el relato del museo. Porque un museo histórico es un museo político, donde la museografía denota las orientaciones políticas de los gobiernos.
Noticias: ¿Y la Asociación qué opina?
Jorge Carman: Ni con tirios ni con troyanos. Tenemos una relación cordial, no nos consultan y tampoco corresponde que nos consulten por el rumbo historiográfico. Lo único que hacemos es supervisar que los bonos de entrada se utilicen en el museo.
Noticias: Es decir, se acomodaron a la nueva Resolución.
Carman: Sí. Antes hubo otra resolución (la 1.499) que no firmé porque no se ajustaba al concepto de buena amistad. Pero esta, la 4.593, es más concreta, blanquea todo, tiene una franqueza femenina. Dice, directamente: ustedes no participan en nada porque las entradas son para el museo, la gente viene por el museo y si quieren recursos, tengan asociados y comercien productos en la tienda. Veremos qué pasa después del 10 de diciembre.

Otra trama. revista Noticias.

Resistiendo

Otra trama. Periodístico cultural. Viernes a la medianoche por Canal 7. Director: Gabriel Fullone. Conducción: Osvaldo Quiroga. Producción: TV Pública.

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00_Televisión

★★★1/2 Cuánto pero cuánto riesgo lleva expresar a los cuatro vientos “¿y qué onda un programa que hable del cine, el teatro, las artes plásticas, la literatura, la música?”. Ufff, cuidado porque te caerá el sayo de aburrido, pacato, antiguo. Peor: elitista que no comprende el gusto de las masas. Todavía más abajo: iluso soñador anclado en un mundo irreal. En fin, pusilánime que no entiende el negocio. Mandarte al cable puede que sea la respuesta más amable. Pero entonces, sí, el desafío será ser divertido, tal vez didáctico, tener muy claro a quién va dirigido. Por supuesto que todas esas exigencias tienen sentido. El problema es que siempre, rigurosamente, esas respuestas deben darlas los infelices que quieren informar acerca de una película, una obra de teatro, un museo al que perderle el miedo.
Guglensenlón, grita la hinchada. Para esos nichos están los blogs, youtube, páginas especializadas: suele escucharse eso y es verdad. Hay de todo para todos los gustos porque la cosecha de opinión nunca se acaba. ¿Y? ¿Por esa razón los programas de chimentos arrasan la tevé abierta sin dejarles lugar a los espectáculos? ¿Acaso las irrefrenables publicidades de antipiojos y de jarabes antitós se negarían a aparecer en un programa donde el tema fuera un libro o un actor no famoso? ¿O la inercia de la repetición es ley? ¿De quién es el prejuicio?
Toda esta perorata inutilísima viene a cuento de una resistencia. La de Osvaldo Quiroga (trinchera que comparte con Cristina Mucci), un periodista y crítico (uy, cuco) que insiste desde hace casi veinte años con hacer un programa (primero en Cablevisión y a partir de 2000 por Canal 7) que primero se llamó “El refugio de la cultura” y hoy “Otra trama”, un título con menos historia pero más interesante que el original, que peca de explícito y un poquitín pedante.
Y aquí me hago cargo de lo que se hace siempre: ponerse los anteojos y exigirle al ciclo “cultural” excelencia en los detalles. Que no sea ampuloso pero tampoco banalice el contenido; que no dé veladas paquetas pero a quién se le ocurre la cumbia en el Colón; que traiga a figuras emergentes pero cómo se olvida de los miembros fundadores; y etcétera. Muchos de esos detalles son criticables en “Otra trama” y bienvenidas esas polémicas. En mi caso, podría preguntarle a Quiroga por qué la televisión queda afuera de su mundo, por qué mantiene a raya algunos géneros y esto y lo otro, pero no importa. En un momento en que la opinión pública está focalizada en “6,7,8” sí o no, es mucho más urgente cuidar otros trapos: el chiquito espacio de medianoche que tiene gente que no es convocada por el resto de la televisión privada. Después discutamos si le sacamos el blazer al conductor, pero mientras tanto, a dejar prendida esa lamparita. No porque se trate de iluminar el rumbo sino porque es casi la única puerta abierta para muchos artistas.

Y finalmente salvarnos

El cuerpo del otro

SÁBADO 12 DE DICIEMBRE DE 2015

Rigurosa, una mujer se para frente al público para contarle una historia real sucedida hace 65 años. Como una conferencista ante el auditorio, nos presenta el caso pero en lugar de señalar en un powerpoint o pasar un video, pone en juego su cuerpo de actriz y deja explícita la convención teatral: cada vez que cruce la línea de tiza marcada a su lado -nos advierte-, ingresará a otro tiempo y lugar para ser otra, Raquel, un ama de casa de pueblo que vive con el marido, la cuñada soltera y una pequeña hija, y a quien han diagnosticado una “enfermedad innombrable”. Cuando vuelva a cruzar la raya, retornará al presente, un aquí y ahora reforzado por la puesta en hora del reloj despertador.

Por un lado, la historia de la discriminación contra una mujer afectada por la más estigmatizada de todas las enfermedades (nunca es nombrada, pero no es difícil entender que se trata de lepra). Y en 1950, en el infierno de un pueblo de provincia, cuando el avance científico todavía no había desactivado el temor al contagio, a Raquel le prohíben tocar a su hija. En estos casos, la culpa es del enfermo, que además es mujer, es joven y trae problemas cuya solución cuesta mucho dinero. La crueldad puede ser un detalle cuando no nos incumbe.

La tevé que viene en 2016

La televisión que se viene

Nuevas ficciones, telenovelas turcas, programas que siguen y otros que se van conforman la nueva grilla de los primeros meses de 2016

MIÉRCOLES 16 DE DICIEMBRE DE 2015
Luciano Castro, Araceli González y Juan Darthés, triángulo de Los ricos no piden permiso
Luciano Castro, Araceli González y Juan Darthés, triángulo de Los ricos no piden permiso.Foto:Archivo
La Leona, la nueva apuesta de Telefe
La Leona, la nueva apuesta de Telefe.

TELEFÉ

La leona: telenovela con guión de Susana Cardozo y Pablo Lago, producida por El Árbol, que marca el regreso de Pablo Echarri y Nancy Duplaá como pareja protagónica. Ellos son Franco Uribe y María Leone, enfrentados y atraídos por intereses contrapuestos en una fábrica recuperada cuyo dueño es el malísimo Klaus Miller (Miguel Ángel Solá). El resto del elenco lo forman Juan Gil Navarro, Esther Goris, Susú Pecoraro, Dolores Fonzi y Peter Lanzani, entre muchos otros. Empieza en enero, en elprime time.

Educando a Nina: Griselda Siciliani vuelve a trabajar con Underground y, esta vez, en un protagónico multiplicado por dos. Será Nina y Mara, gemelas separadas al nacer con vidas muy diferentes (una es bailantera y la otra, la hija del dueño de una editorial) y que terminarán, por diversas razones, enredadas. Quien la acompaña en esta comedia familiar -proyectada para el prime time pero sin fecha de estreno- es Esteban Lamothe, que vuelve a la tele después de un 2015 en el que actuó en las películas La patota, Abzurdah y El 5 de Talleres.

Dos melodramas turcos: el 1° de diciembre comenzó Karadayi, historia ambientada en los setenta, con Bergüzar Korel, la Sherezade de Las mil y una noches, como una fría jueza, y Kenan Imirzalioglu, el protagonista de Ezel, como un zapatero que defiende a su padre acusado de un crimen. Por su parte, Sila, esclava por amor tiene también el ingrediente del choque cultural entre las ciudades cosmopolitas y las zonas tribales que respetan las antiguas tradiciones. Realizada entre 2006 y 2008, es protagonizada por Cansu Dere (Ezel).

Rumores y novedades: y llegó el día en que Gran Hermano tuvo ficción propia. Coproducción de Endemol Shine y Telefé, la serie de 13 capítulos presenta a un joven ingeniero que ingresa a la casa del más famoso de los realities, donde anuncia, en vivo para todo el país, que tiene una bomba que hará estallar si no liberan a su hermana injustamente detenida. Por otro lado, el canal acordó con las productoras Eyeworks Argentina y Warner Bros para desarrollar un big show de cocina en horario central. Otro de los proyectos en danza es la ficción que prepara Cris Morena, esta vez para adultos: Finderland, tierra de buscadores, con la China Suárez, Benjamín Vicuña, Natalia Lobo y Benjamín Amadeo. También está en marcha la adaptación de Mad about you (Loco por vos), la sitcom de Sony. Si bien trascendieron algunos nombres (Julieta Zylberberg y Juan Minujin), desde el canal no hay mayores confirmaciones. Tampoco está dicha la última palabra acerca del lanzamiento en febrero de la primera versión post Gerardo Sofovich de Polémica en el bar, en manos de Gustavo Sofovich, hijo del productor y director, y Martín Kweller, cabeza de Endemol.

Regresos: en cuanto a continuidades, seguirán los ciclos de entretenimientos Boom y Escape perfecto, y el magazine mañanero Morfi, todos a la mesa. También vuelve Susana Giménez, pero todavía no se sabe cuándo. Eso sí, hoy estará en la pantalla con un especial de fin de año.

El Trece

Los ricos no piden permiso:en el prime time de enero (en competencia con La leona), cuando finalice Esperanza mía comienza la nueva tira de Pol-ka escrita por Marcos Carnevale, con amores y enfrentamientos entre familias y clases sociales. Si bien el triángulo central es el de Luciano Castro-Araceli González-Juan Darthés, hay muchas historias paralelas, con Gonzalo Heredia, Sabrina Garciarena, Agustina Cherri, Julieta Cardinali y el villano del cuento, Luciano Cáceres.

Esposa joven: con el resultado que le dio al canal Las mil y una noches, es lógico que intenten seguir la racha con otro culebrón turco donde una chica de trece años es obligada a contraer matrimonio.

MDQ para todo el mundo: los hermanos Eugenio y Sebastián “Culini” Weinbaum regresan con su programa de deportes, viajes y humor, más los estímulos de mamá Herminia.

Silencios de familia: entre abril y mayo, con libro de Javier Daulte (Para vestir santos, Tiempos compulsivos), dirección de Daniel Barone y las actuaciones de Adrián Suar, Julieta Díaz y Florencia Bertotti.

ShowMatch: Marcelo Tinelli prometió continuar al frente del ciclo, entre abril y mayo, aunque fuera elegido presidente de la AFA. Sin Tinelli no hay Showmatch, aunque tenga que grabar dos programas por día y salir cuatro en lugar de cinco veces por semana.

Jorge Lanata: aclaró que no hará Periodismo para todos en 2016 sino otros dos ciclos muy alejados de la información dura: uno, que produce Mandarina y se basa en un formato canadiense, propone encontrar al argentino más inteligente del país; el otro, entrevistas a solas con un personaje, para fin de año.

Los que siguen: durante el verano, continúan El diario de Mariana, Este es el show y Lo que das, a los que se sumarán diferentes formatos de entretenimientos como Canta si puedes y Pasapalabra. Mirtha Legrand seguirá su programa en Mar del Plata. Las mañanas seguirán igual, con Nosotros a la mañana y La mesa está lista. El ciclo de Magazine La jaula de la moda, que conduce Horacio Cabak, no pasará por ahora al aire.

TV Pública

Festivales nacionales: en el verano, los espectadores podrán disfrutar de Cosquín, Villa María, Jesús María, Vendimia, Fiesta del Sol, Fiesta del Chamamé y La Chaya, entre otros.

El marginal: en marzo se estrena esta serie policial, grabada en el penal de Caseros, de 30 capítulos de media hora, coproducida con Underground, escrita por Adrián Caetano y Guillermo Salmerón, dirección de Luis Ortega y protagonizada por Juan Minujín, Martina Gusmán y Gerardo Romano.

Cosa juzgada: la mítica serie del clan Stivel podría tener una nueva versión si avanzan las conversaciones con la productora Andrea Stivel.

Cómo continúa todo: en cuanto al resto de la programación, los contratos terminan en diciembre y la negociación queda abierta, salvo el caso de 6,7,8 que no continuaría, según dijo el propio presidente electo Mauricio Macri. Para el fútbol, sigue firme la transmisión de las Eliminatorias para Rusia 2018.

América

La continuidad de ciclos consolidados -como Intrusos, Infama, Intratables, Animales sueltos- es la regla para 2016. Pero durante el verano el programa de Alejandro Fantino no saldrá porque su conductor está grabando en Colombia para Fox la segunda temporada de Escuela de maridos. Volvería en marzo o abril. En su lugar, el canal no confirma el reemplazo si bien una versión dice que iría Resumen de medios, de la productora de Gastón Portal. Lo confirmado: otra edición de Gran Hermano, desde abril, que este año le dio al canal muy buenos resultados de audiencia. Por ahora, prueban panelistas y conductores. Entre los nombres, suena fuerte el de Maju Lozano.

Nueve

Aún hay poco decidido en el canal que preside Diego Toni. Algunos de los ases de la emisora están confirmados para 2016, con algunos cambios por obligadas vacaciones. Durante enero, de lunes a viernes de 10 a 12, Implacables ocupará el lugar de ¡Qué mañana!, el magazine conducido por el chef Ariel Rodríguez Palacios, que volverá a su espacio en febrero. El programa de entretenimientos Combate seguirá en su horario habitual, de 17 a 19, y lo mismo sucederá con el clásico Bendita, con Beto Casella, de 20.30 a 22. El prime time aún no está definido, aunque hay negociaciones con Endemol para producir un gran gameshow nocturno. También hay en carpeta tres series del catálogo Banco Audiovisual de Contenidos Universales Argentino (BACUA): una, Conflictos modernos, de la productora On Tv de Claudio Villarruel y Bernarda Llorente, empezó anteayer.

Los que siguen, los que se van: a fin de año termina el contrato con Bajada de línea, el programa político conducido por Víctor Hugo Morales. Acerca de TVR y Duro de domar, ambos producidos por PPT, de Diego Gvirtz, el canal quiere mantenerlos al aire. “Esa es mi intención. El contrato incluye 2016. Pero Gvirtz (director de la productora del grupo Indalo) tiene derecho a hablar con Suar si quiere”, dice Toni sobre la propuesta que llegó a la oficina del gerente artístico del Trece. Sin embargo, según suponen los mismos integrantes del panel de DDD, no tendrán canal para la próxima temporada.

Sin lugar aún

No tienen canal ni mucho menos horario pero Ideas del Sur apuesta a dos pilotos: Abogados, con Ana Rosenfeld, Fernando Burlando y Mauricio D’Alessandro, un trío de especialistas en derecho que opinan sobre casos judiciales; y El universo de Lourdes, un infantil conducido por Lourdes Sánchez, la bailarina y participante del “Bailando por un sueño”.

Rubén Szuchmacher. revista Noticias

PERSONAJES

Rubén Szuchmacher (64)

Lo incapturable” es el título del último libro del actor y director teatral Rubén Szuchmacher, maestro del arte de puro presente que no se lleva a casa, no se luce en la biblioteca ni acepta repetirse por múltiples pantallas. Intensa fugacidad del aquí y ahora, lo inasible es también Szuchmacher, eterno perseguidor de sí mismo en el psicoanálisis. Encontrado y perdido, acaso la definición que mejor le calce sea la del nombre del libro publicado por Random House Mondadori. Porque no es fácil capturar a los yumájeres en un solo manotazo periodístico. Tampoco recordar la manera exacta en que se escribe su apellido, casi una metáfora de algo que siempre, invariablemente, se escapa.

Tengo una colección de formas en que me han escrito el apellido y cada una más ridícula, hasta hoy. Y tuve otra desgracia: mi nombre es Rubén Rolando y me ponian Ruben Orlando como el peluquero. Hasta documentos y cheques. Todo el tiempo tuve que estar peleando por mi identidad. Es notable”, dice el coordinador artístico de las salas ElKafka y el Payró.

Noticias: ¿El nombre elegido fue por su padre?

Rubén Szuchmacher: Mi padre se llamaba Jaime Rubén. Y hace algo muy interesante conmigo. Se casa con una no judía y le pone a su hijo varón su segundo nombre, algo que está prohibido en la ley judía: no se pone el nombre de una persona viva. Mi papá venía de una familia ortodoxa y comete esta especie de doble transgresión. Cuando a los 13 años le pido hacer mi Bar Mitsvá -porque todos mis compañeros lo hacían- me dijo que no: “Nosotros somos comunistas”, dijo. Lo gracioso es que cuando vino de Polonia, entre las pocas cosas que trajo, estaba su tefilin que es esa bolsita con las cosas para el Bar Mitsvá. Ese es el único objeto que tengo de mi padre. Y mi conexión con el judaísmo es política y cultural, mi manera de leer un texto tiene que ver mi tradición. Soy ateo pero ¿quién se salva de tener algun pensamiento religioso?

Noticias: ¿En su casa se respetaban las fiestas religiosas?

Szuchmacher: El único día que mi papá no trabajaba era el Día del Perdón, que dedicaba al recuerdo de su familia muerta por el nazismo. Para mis hermanas y yo era bárbaro faltar al colegio los días de festividades judías. Pero también festejábamos Navidad y Año nuevo.

Desde Polonia, a los 17 años, llegó Jaime, en 1937. A la joven Olga, argentina, de origen catalán-francés y español, la conoció en algún acto político del Partido Comunista. El amor, las ideas y las ganas de salir adelante los unieron a pesar de la diferentes tradiciones. Tuvieron tres hijos: Victoria, Perla y Rubén: “Mi viejo era obrero y llegó a tener una pequeña fábrica de tejido de punto, camisetas y anatómicos, como se les decía. Hubo un momento breve de esplendor y luego en la época de Frondizi, quebró. No éramos de dinero pero si muy ligados a la cultura, se compraban libros y discos, había que hacer cosas. Una familia progresista, no religiosa pero con una fuerte impronta idishista”.

A los 6 años ya estaba estudiando música y teatro en la Escuela de Iniciación Artística del Teatro IFT . “Había un espíritu de época. A los 13 años, con un par de compañeros de quienes no recuerdo el nombre (ojalá leyeran esta nota) fundamos un cineclub en el IFT. Le pusimos ‘Shunko’ como la película de Lautaro Murúa, y la primera película que pasamos fue ‘Crónica de un niño solo’, de Leonardo Favio que todavía no se había estrenado. Me recuerdo hablando con él. Ahora todo se maneja diferente, es más cholulo, más ‘Vanity Fair’, antes estábamos más cerca. Habremos hecho algunas funciones y pronto, se dispersó”, dice el ganador del Ace de Oro en 2004.

Noticias: ¿Quería ser actor?

Szuchmacher: No lo sabía bien. Quería ser músico y ser arquitecto y maestro también. Eran años de la gran confusión que dieron por resultado lo que soy ahora. Por eso entré en el Normal Mariano Acosta porque siempre quise ser maestro, eso lo quise toda mi vida. Estuve dos años, me echaron por política, para que “la Argentina no tenga un maestro como usted”, y nunca dejé de enseñar. Terminé en un colegio rasca. Bah, no terminé. La escuela era una tortura para mí. A los 16, yo ya trabajaba de titiritero en el teatro Colonial, era un culo inquieto.

Noticias: ¿Qué pasó en su casa cuando dejó el colegio?

Szuchmacher: No fue visto con demasiada alegría. Mi hermana mayor ya se había tomado su tiempo para terminarlo. Tenía como 20. Es médica y la profesional de la familia. A Perla, que hacía teatro, también le quedó una materia que nunca dio. Y yo terminé de dar las materias y me recibí de bachiller a los 49 años. Lo llamé a mi papá y le dije: “Papá, ¡me recibi!”. Y me dijo: “Bueno, ¿estás contento?”. A los dos días de recibirme, empecé a ensayar “Galileo Galilei” en el San Martín, era director atístico del Centro Cultural Ricardo Rojas de la UBA, ya había vivido en Alemania, tenía una vida hecha y sin embargo, eso había quedado pendiente.

Noticias: ¿Cómo fue la experiencia en Alemania?

Szuchmacher: Cuando fui a vivir a Alemania a mi padre le sorprendió mucho, cómo me iba al pais de los asesinos de la familia. También podia responderle que era la tierra de Marx o de Brecht. Para mí fue muy bueno, estuve en la época de la caída del Muro, presente en ese momento histórico. Antes de llegar a Alemania, había estado en Moscú, al tiempo que caía Ceaucescu en Rumania. Recuerdo estar en la Plaza Roja, solo con mis amigos. Era un desastre la situación política. Me sentía John Reed, el de “Diez días que estremecieron al mundo”. Me gusta cuando me pasa eso, estar en el momento justo de la historia.

Noticias: Volvamos atrás: ¿Cómo la pasaba en el colegio?

Szuchmacher: Lo padecí mucho el colegio. Porque me pasó una “desgracia”: mis hermanas mayores me enseñaron a leer y escribir a los cuatro años. No era un superdotado sino hiperestimulado por mis hermanas para quienes era su juguete, me enseñaban de todo y entré a primero inferior sabiendo muchas cosas. Recuerdo haber escrito mal un dictado para que me dieran bola. Estaba siempre con gente más grande. No me gustaba el fútbol ni los deportes, ir al gimnasio es la peor tortura que me puede pasar, no me voy a hacer ahora el canchero ni el nac&pop.

Noticias: ¿Cómo recuerda a sus padres?

Szuchmacher: Papá era muy exigente. Fue un muy buen padre pero nos dimos cuenta después. En la adolescencia lo sufrimos, me legó esa superexigencia de estar siempre haciendo algo. Pero no quiero ser injusto con la vieja. Asi como de mi viejo recibi el bagaje de construcción intelectual, de mi vieja recibí lo artístico. En su familia se cantaba, se tocaban instrumentos, por ella yo sé canciones españolas, coplas, zarzuelas, tangos, era la conexión con lo popular. Hizo solo escuela primaria, trabajaba con mi papá pero tenía una sabiduría de la vida enorme. Además de ser una gran cocinera y hacer mejor cocina judía que mi tía Dora, que era judía pero no le salía tan bien como a mamá.

Noticias: ¿Cuál de los dos murió primero?

Szuchmacher: Ella decía que iba a morir después que papá que era un roble y se creía Astroboy. Pero él murió antes. Eso la vieja no lo esperaba pero lo pudo procesar. Lo que la mató fue la muerte de mi hermana Perla. No pudo. El médico me contó que ella le dijo: “No puedo superar la muerte de mi hija”. Y ese día murió. Yo la había visto el día anterior. Me pidió que le leyera unos versos de Machado, “Cuando me vaya”. Me abrazó, se estaba despidiendo.

Entre 2008 y 2010, Szuchmacher perdió sin tregua y en muy poco tiempo a su pareja Daniel Brarda, a su hermana, su madre, una tía. Se quedó solo. La hermana mayor vive en Uruguay y los sobrinos, por el mundo. Esa devastación, la sensación de no existir, lo empujó a poner el cuerpo, a sentirlo arriba de un escenario. Y volvió en 2012, después de diez años de no actuar, a hacerlo con “Escandinavia”, la obra de Lautaro Vilo donde un hombre despide en un velorio a su marido y con la que continúa cada tanto, funciones sueltas cuando tiene tiempo y ganas.

Noticias: Está rejuvenecido

Szuchmacher: Estoy empezando a tener una dimensión histórica de mi vida. Ya me falta poco para los 65 y puedo hablar de lo que pasó hace medio siglo. Me relajé y estoy aceptando de que no soy un pendejo, que no tengo descendencia… y fue placentero aceptar esa historia. No es que viva de recuerdos sino que me liberó y me dejó proyectar al futuro, sin miedo hacia delante. Esto me pasó cuando terminé de hacer el duelo hace dos años.

Noticias: Con esa dimensión histórica, ¿cómo fue trabajar con Raffaella Carrà en la película “Bárbara” (1980)?

Szuchmacher: Gracias a esa pelicula todavia cobro por SAGAI (Sociedad argentina de gestión de actores intérpretes). Tenia 29 años y en ese momento estaba ensayando “Boda blanca”, con Laura Yusem. Algún amigo me recomendó, necesitaban alguien como yo y necesitaba la plata. Estaba en una especie de crisis, no quería actuar, habia entrado a la carrera de Psicología social, no me gustaba lo que me pasaba, estaba así de esa manera que cada tanto me pasa hasta que logro encontrar un motivo para elegir, para volver a enamorarme del teatro. Fue una experiencia buena. Ah, en los créditos ¡está mal escrito mi apellido!

Noticias: ¿Pero cómo se llevó con la italiana?

Szuchmacher: Ella era muy diva, casi no teniamos trato. Pero justo una vez que tuvimos que esperar y no estaba el trailer, nos sentamos a tomar un café en la misma mesa. La verdad es que me tenía un poquito harto. Y le digo: “Tengo un muy buen recuerdo de vos como actriz”. Y ella, que venia muy famosa por el trabajo con Sinatra en “El expreso de Von Ryan”, me dice si era por esa pelicula. “No -le digo-. Por “I compagni”, de Mario Monicelli.” Se levantó, se fue y no me habló nunca más. Me miraba solo en las tomas. Era una pelicula de 1963 financiada por el partido comunista italiano, con Marcello Mastroianni, ella estaba morocha, muy jovencita. Eran épocas sin Internet en que cada uno contaba la historia como quería.

Noticias: Szuchmacher, es verdad que dijo que “había que dejar de hacer teatro por dos años”?

Szuchmacher: Sí, fue algo que puse en Twitter. Por la compulsión a hacer cosas sin ninguna reflexión. Hay una cantidad excesiva de espectáculos en Buenos Aires que agota al público. Esta legalizado el amateurismo en el sistema teatral y se le da subsidios y voz. Una parte de eso estuvo bien porque movió cosas pero creo que se pasó, es elefantiásico que haya 3.500 obras en el off en un año, porque no es por eso que tengamos un mejor teatro.

 

Martín Slipak: “Nunca se termina de conocer a nadie”

De permanente actividad en el cine, el teatro y la televisión, esta semana estrenó el film Cómo ganar enemigos, como protagonista

PARA LA NACION

SÁBADO 17 DE OCTUBRE DE 2015
Foto:Soledad Aznarez
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No importa cuántas veces se la fatigue. Para definir a Martín Slipak vale la pena usar esa palabra de nuevo. Sí, es “intenso”. Quizá lo simule, ya que en esta nota dirá que “nunca terminamos de conocer a nadie” pero eso es lo que parece, por su manera concentrada de mirar, como si subrayara lo que dice acerca de lo que hace, que es mucho y desde los ocho años, cuando encontró que su carrera era la actuación. Dos décadas después, sigue eligiéndola en cine, teatro y televisión. Es el protagonista de Cómo ganar enemigos, la segunda película de Gabriel Lichtmann (Judíos en el espacio, 2005), acompañado por Javier Drolas, Inés Palombo, Fabián Arenillas, Ezequiel Rodríguez, Sebastián Kirzner, Gabriela Izcovich y Carla Quevedo. Su personaje es un abogado más bueno que el pan a quien una chica, en apariencia muy recomendable, le roba todos los ahorros en la primera cita y de-saparece. Entonces, decide ponerse a investigar por su cuenta.

-Es muy diferente a su hermano mayor (Drolas), que también es abogado…

-¿Podría hablarse de un cine argentino judío representado por directores como Lichtmann, Daniel Burman, Ariel Winograd, Martín Rejtman, quizá Damián Szifron?

-En la miniserie Historia de un clan (Telefé), interpretás al segundo de los secuestrados, Eduardo Aulet. ¿Cómo te acercaste al tema?

-No vi la película ni quise leer el libro ni nada de la historia de este pobre pibe. La historia está basada en hechos que todos conocen pero lo interesante es la propia versión, sin faltar el respeto a nadie. Luis (Ortega, el director) les habla mucho a los actores y en esas situaciones podés dejar que eso te entre en la cabeza o no. Te entregás, confías o no. Y en Luis confías. No se queda en la anécdota sino que se mete en un lugar riesgoso, en detalles, y ahí busca la belleza.

-Fue muy comentada la escena con Tristán, en el lugar del secuestro, con el globo y los sanguchitos de cumpleaños.

-No tenía recuerdo de esa escena, no me acordaba de que tenía que hacerla. Creo que Luis lo pensó para que saliera así, tan estremecedor. Es muy onírica. Las cadenas, por ejemplo, no quise que me las ataran flojitas, quería sentir ese sofocamiento, creo que esa situación te potencia. Luis no especula con nada, se corre un poco de todo porque busca, prueba. A veces pasa en la televisión, como fue con Los simuladores o Tratame bien, en 2009, donde hice de hijo de Julio Chávez. Underground me hace acordar a la Pol-ka de los comienzos.

-Hablando de Pol-ka, ¿cómo fue la experiencia en Noche&Día, como el hijo del personaje de Oscar Martínez?

-No lo pasé nada bien. Se desvirtuó. Sabía que Oscar se iba antes pero no tan pronto. Entendí lo que estaba pasando y traté de acomodarme pero no son procesos cómodos. Creo que se tiene que mantener la circularidad entre actor y director, el ida y vuelta, que te escuchen. Lo impredecible es la reacción del público y, por eso, prefiero los unitarios o las series que no dependen del rating.

Tres son las series en las que participó y esperan su estreno: La última hora, de Gastón Portal; Encerrados, de Benjamín Ávila (Infancia clandestina), y Viajes, también de Lichtmann. Y tres son las películas que también lo tienen en el elenco: Resurrección, con Patricio Contreras, de Gonzalo Calzada, sobre la epidemia de fiebre amarilla a fines de siglo XIX; Upa 2!, donde hace de sí mismo; y Toda la noche, de Tamae Garateguy y Jimena Monteoliva.

En cuanto al teatro, después del éxito de El principio de Arquímedes -dirigida por Corina Fiorillo-, donde interpretó a un profesor de natación que elige tomar distancia de un colega sospechoso de abuso infantil, trabajó en Gigoló, pero poco tiempo debido a que la obra se suspendió por el accidente de Andrea Bonelli. Si bien la obra va a reponerse cuando mejore la salud de la protagonista, no va a volver porque está comprometido en otro proyecto para el verano: ¡Jettatore!, de Gregorio de Laferrère, con dirección de Mariana Chaud, en el teatro Caminito. Y está escribiendo Pis, pequeña historia amor animalesco, su segunda obra después de Relato íntimo de un hombre nuevo, que presentó en la Bienal de Arte Joven 2014 y donde dirigió a Lisandro Rodríguez. “Sí, quiero dirigir”, dice.

La serie de mi vida

Los guionistas consagrados eligen cuál de sus ficciones favoritas les gustaría adaptar, mientras que los que ya tuvieron la oportunidad de hacerlo explican las virtudes y contrariedades de esta tarea bastante difícil

PARA LA NACION

DOMINGO 11 DE OCTUBRE DE 2015
Si Campanella tuviera que elegir una serie para hacer, haría CSI: Buenos Aires
Si Campanella tuviera que elegir una serie para hacer, haría CSI: Buenos Aires.Foto:Archivo
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¿Quién es el dueño de una idea? El que la patentó primero. Después vendrán las quejas de los lentos y soñadores; las envidias de los narcisistas que no entienden por qué no se les ocurrió a ellos, y los que aceptan que la creatividad a veces es un don de los otros. A este último grupo pertenecen los guionistas que se entusiasman con tomar la obra ajena y convertirla en algo propio, sin violar el derecho del autor. Mejor no lo podía definir Esther Feldman, responsable de la versión local de En terapia: “Adaptar es adoptar. Si no sos capaz de enamorarte del hijo de otro y cuidarlo como si fuera tuyo, mejor no lo hagas”. Porque no es una operación fácil. No basta con traducir y poner “coche” donde dice “carro”. Hay que meterse en el barro de la idiosincrasia, la oportunidad de la coyuntura y rezar, porque el éxito de un formato en el centro no garantiza idéntico resultado en la periferia.

Juan José Campanella

CSI: Buenos Aires

“Con sinceridad, no adaptaría ninguna serie extranjera a la Argentina. Prefiero recorrer el camino inverso y hacer cosas originales que se puedan meter como formatos en el exterior. Eso cimenta nuestra industria, y le da un plus de material original. De hacer una serie argentina basada en material extranjero, sería más como un spin-off, algo que surja de una idea original extranjera, pero cuya versión argentina sea original. Supongamos un CSI: Buenos Aires, con la medicina forense pero con casos y personajes nuevos, originales, y argentinos; en ese caso, podría ser posible. Creo que funciona para la audiencia porque ve un material extranjero, pero en su propio idioma, de más fácil acceso.”

Marcos Carnevale

Carnevale. 52 años, cineasta y autor de muchos éxitos televisivos como 099 Central, Soy gitano, Padre Coraje(Martín Fierro de Oro), Valientes y Malparida. En 2006, hizo para Pol-ka la adaptación de la primera temporada deAmas de casa desesperadas, la serie de Marc Cherry.

“Me quedo con un megaéxito como fue Lost porque la trama y los personajes no nos resultarían ajenos. Por supuesto, debería ser un grupo que represente muy bien a cada estereotipo nacional, mostrar nuestra sociedad perdida en el medio del océano buscando organizarse mientras se defiende de esos otros. Es una idea muy universal que puede funcionar en casi cualquier lado. Fui muy feliz haciendo Amas de casa…, y mi balance es positivo. Lo más difícil fue tratar de traer ese barrio y la problemática de esas mujeres a una versión argentina porque traducir costumbres no es tarea fácil. Por momentos lo logramos y, en otros, creo que no tanto. Tampoco podíamos apartarnos de la trama, ni cambiar rumbos, ni desvirtuar la naturaleza de los personajes sin sacar de eje la serie.”

Jorge Maestro

Two and a Half Men

Maestro. 63 años, autor y docente que conformó con Sergio Vainman una de las duplas más exitosas de la televisión con productos como Nosotros y los miedos, Zona de riesgo, Montaña rusa, Clave de sol, La banda del Golden Rocket, Los machos y, este año, Milagros en campaña, entre otros programas. Además fue guionista de Son amores y El sodero de mi vida.

“Elijo Herederos, serie española creada por David Paniagua y Pablo Tébar, por la intriga: una familia donde una mujer hace lo que sea para mantenerlos unidos a pesar de traiciones y crímenes. Es una historia que bien podría ocurrir en nuestra cultura donde ciertos valores con tufillo feudal mandan. También me gusta Two and a Half Men porque hombres solos y perdidos, intentando sobrevivir ante la mirada juiciosa de un niño, hay en todo el mundo. Sería acercarnos a un género que la TV argentina ha olvidado, la comedia, donde se puede reflexionar de manera amable de las barbaridades más grandes que cometen los seres humanos.”

Diego Alarcón

Everybody Loves Raymond

Alarcón. 48 años, guionista y docente, fue el adaptador junto a Axel Kuschevatzky, de las comedias La niñera y Casados con hijos.

“Me encantaría trabajar sobre tres series: Everybody Loves Raymond, Arrested Development y 30 Rock. La primera sería por lejos la que aquí mejor funcionaría. El macromundo erigido alrededor del cuestionado Raymond, en esa familia tan endogámica y disfuncional, es un conflicto que nunca dejará de ser universal y ofrece un sinnúmero de desavenencias francamente encantadoras. Las ventajas de realizar una adaptación es que aún sobre un perímetro predeterminado se puede recrear y reescribir gran cantidad de material sin afectar la estructura original, enriqueciéndolo con nuestra propia matriz humorística. El riesgo es que el resultado concluya en algo muy ajeno a nuestra idiosincrasia. Por suerte no nos sucedió con La niñera ni Casados con hijos: la primera fue el «vuelo de bautismo» para la sitcom en nuestra tevé y la otra, se volvió un gran clásico de nuestra pantalla.”

Javier van de Couter

Bloodline

Van de Couter. 40 años, actor, autor de las miniseries La celebración, Historias clínicas y, junto a Martín Méndez, Historia de un clan, la versión de Underground sobre los Puccio. En cine fue el director y guionista de las películas Mía y Perro amarillo.

“Elijo Bloodline, la serie de Netflix, una historia sobre una familia que tiene un hotel, donde el hermano «descarriado» vuelve para saldar cuentas pendientes y desentierra secretos familiares. Me parece que resultaría atractiva porque es un thriller vincular, con personajes empáticos y donde el suspenso convive con lo doméstico. Sería fiel a la esencia, no cometería el error de dosificar la oscuridad que tiene, ni subestimaría al espectador. Es un verdadero desafío porque es complejo trasladar una historia que quizá tiene muchos guiños, humor e ironía. Deben encontrarse las metáforas exactas para que surtan efecto.”

Marcelo Camaño

The Wire

Camaño. 49 años, autor de las telenovelas Montecristo y Vidas robadas(ambas ganadoras del Martín Fierro de Oro), del unitario Televisión por la identidad (ganadora del Emmy a Mejor Miniserie) y La dueña e Historias de diván, entre otros trabajos.

“Las policiales The Wire, The Bridge o Wallander (sueca y ya con adaptación inglesa), y quizá también la italiana Gomorra se pueden adaptar con temáticas de nuestra realidad. Para que funcione hay que adaptar los contenidos de la serie a las reglas del país que la tome. No sirve respetarlo tal cual porque el público se siente expulsado al no reflejarse, como pasó con el horror que hicieron con Amas de casa desesperadas. La ventaja de una adaptación reside en tomar la obra como obra de arte y hacerla estallar de nuevo. La desventaja es aceptar las condiciones del estricto negocio, sabiendo que eso lleva a un fracaso.”

Lily Ann Martin

Friends

Martin. 49 años, guionista de la sitcom Amor mío, producida por Cris Morena con Romina Yan y Damián De Santo, y las tiras Valientes, Malparida, Lobo, Solamente vos. Además, junto a Marta Betoldi, escribe la exitosa comedia Esperanza mía. También tiene su carrera como guionista cinematográfica: escribió Erreway: 4 caminos y Tocar el cielo, entre otras.

“Haría Friends, Mad about You y Will & Grace porque son sitcoms que me gustaron mucho. Fui fanática, me vi todas las temporadas y las disfruté cuando todavía no sabía que me iba a dedicar a escribir para televisión. Estoy segura de que funcionarían perfectamente porque las historias que cuentan y el humor que tienen son universales. Están probadas y les fue bien. El error que no hay que cometer es el de subestimar al público, el famoso «esto no lo van a entender»”.

Esther Feldman

The Big Bang Theory

Feldman. 50 años, escritora y guionista en televisión, cine y teatro. En dupla con Alejandro Maci, son los autores de Lalola, ganadora de Martin Fierro de Oro, y Los exitosos Pells y de la adaptación de las tres temporadas de la serie israelí En terapia.

“Elijo The Big Bang Theory porque soy fan desde el primer capítulo, por su humor inteligente y porque revaloriza la mirada del nerd y le encuentra otra vuelta, además de tener la precisión de un reloj. Como me gustan mucho los policiales, me quedaría con True Detective y Homeland, series que plantean un debate ético a los personajes.

Hay que comprender la idiosincrasia para que el público no sienta el trasvasamiento. En terapia fue un hijo más, igual que Okupas o Los exitosos Pells y el mejor elogio fue decirme que no podían creer que no fuera argentina.”