Y finalmente salvarnos

El cuerpo del otro

SÁBADO 12 DE DICIEMBRE DE 2015

Rigurosa, una mujer se para frente al público para contarle una historia real sucedida hace 65 años. Como una conferencista ante el auditorio, nos presenta el caso pero en lugar de señalar en un powerpoint o pasar un video, pone en juego su cuerpo de actriz y deja explícita la convención teatral: cada vez que cruce la línea de tiza marcada a su lado -nos advierte-, ingresará a otro tiempo y lugar para ser otra, Raquel, un ama de casa de pueblo que vive con el marido, la cuñada soltera y una pequeña hija, y a quien han diagnosticado una “enfermedad innombrable”. Cuando vuelva a cruzar la raya, retornará al presente, un aquí y ahora reforzado por la puesta en hora del reloj despertador.

Por un lado, la historia de la discriminación contra una mujer afectada por la más estigmatizada de todas las enfermedades (nunca es nombrada, pero no es difícil entender que se trata de lepra). Y en 1950, en el infierno de un pueblo de provincia, cuando el avance científico todavía no había desactivado el temor al contagio, a Raquel le prohíben tocar a su hija. En estos casos, la culpa es del enfermo, que además es mujer, es joven y trae problemas cuya solución cuesta mucho dinero. La crueldad puede ser un detalle cuando no nos incumbe.

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