Las mujeres toman la palabra

Reconocidas periodistas y conductoras de programas políticos se reunieron para hablar del terreno ganado y de los prejuicios que persisten en un medio donde los hombres siguen liderando

PARA LA NACION

SÁBADO 24 DE OCTUBRE DE 2015
Más de la mitad del padrón electoral argentino es femenino. Del total de 32 millones de ciudadanos, casi 16.400.000 son mujeres. Claro que a la hora de opinar y analizar la política en TV esa proporción no se mantiene; pero poco a poco las periodistas van haciéndose un lugar. En el poco nutrido panorama que la TV abierta ofrece para la política, ninguna conduce un programa, aunque sí coconducen noticieros o son parte de paneles. En el cable, en cambio, logran una mejor representación: 50 minutos (María O’Donnell), A fuego lento (Clara Mariño), ambos por Canal 26, yDame el poder (ElizabethDe Luca) en Metro, son algunos ejemplos. También por Metro, sumamos a esta lista Será justicia (Lorena Maciel) y Magdalena y el país (Ruiz Guiñazú).

Trece de esas mujeres periodistas y conductoras fueron convocadas para hablar de su trabajo, de los prejuicios que aún persisten y de las conquistas logradas. A las ya mencionadas Ruiz Guiñazú, Mariño, O’Donnell y Maciel, se sumaron Nancy Pazos, Luciana Geuna, Marisa Andino, María Julia Oliván, Luisa Valmaggia, Cynthia García, Débora Plager, Rosario Lufrano y Mónica Gutiérrez.

Para Magdalena Ruiz Guiñazú se trata de una falta de confianza de los programadores, “que parecen no leer la prensa escrita donde se destacan tantas mujeres”. En cambio, ella sí estuvo atenta. “A mí, las puertas del horario duro de la radio, la primera mañana en AM, me las abrió una mujer, Magdalena -dice María O’Donnell-. Lanata también ha sido generoso, pero el lugar de columnista me lo abrió ella. La verdad es que hay muchísimas mujeres periodistas, pero los jefes y conductores son en su mayoría varones; hay disparidad en el manejo de la autoridad, como si no se terminara de creer lo que una mujer puede aportar”, dice una de las pocas periodistas que lidera un programa de radio (La vuelta, por Continental) y uno de televisión, por Canal 26.

Más que revelador es el caso de Valmaggia, conductora de Atando cabos, por radio Cooperativa, y en 2013, de Juego de damas, por Canal 23. A las reuniones por trabajo va con su marido para evitar que le ofrezcan menor cachét o precios más altos por un espacio: “Voy con él porque siento violencia; cuando te desplazan de un programa exitoso sin importar si lo hacés bien o mal, es violencia; si te sacan del aire sin explicaciones, es violencia. La palabra de los conductores varones tiene mayor peso, por tanto tienen más auspicios: eso también es discriminación y violencia”.

Ganadora del último Martín Fierro por labor periodística en radio, Lufrano dirigió Canal 7 (2006-8), cocondujo varios noticieros televisivos, un ciclo de investigación (Primera noche, Telefé) y hoy tiene dos programas de radio, en Rivadavia y en Radio Uno: “Poco a poco, el lugar de adorno de la mujer en un noticiero fue cambiando. Me pasó al principio pero si alguno quiso dejarme de adorno, no pudo. Por mi personalidad, siempre tuve conciencia de mi lugar. Y los lugares se ocupan”.

¿En el periodismo hay un estilo femenino de conducción? En este aspecto, no hubo coincidencias. Para algunas, sí, como Pazos: “A las mujeres, que nos cuesta o nos costó todo mucho más, nos cuesta ser condescendientes o chupamedias con los entrevistados. No veo ninguna (Alejandro) Fantino femenina, y aclaro que me encanta su programa; pero si fuera mujer, sospecharían que tiene la bombacha floja porque se enamora de cada uno de sus entrevistados”, dice la conductora de la primera mañana de Radio Uno y con muchos años en el cable con su programa Ruleta rusa.

También Maciel, coconductora en TN y generadora de su propio espacio en Metro, coincide: “Las mujeres conceden menos, tienen menos sobreentendidos, menos códigos. También repreguntamos porque no se nos exige saberlo todo”.

Para otras, como García, “no hay temáticas propias sino buenos o malos periodistas”. La panelista de 6,7,8 y conductora de la primera mañana de Radio Nacional es una de las pocas que reconoce haber ido a llorar al baño “cada vez que quise llevar algún tema de género y el conductor o el productor me decían que no era masivo. O cuando me pedían que dejara la silla para que sentaran otros. Pero nunca me acobardé”.

Belleza, juventud, parentesco o padrinazgo suelen ser términos citados a la hora de hablar del éxito de otros pero en especial si se trata de mujeres y, más aún, si está en juego la información. “Hay una zona sinuosa, cuando recién estás empezando a contactarte con fuentes, en que es posible que acepten la charla porque sos mujer. Pero esa sencillez del principio se termina pronto y sigue como con cualquier periodista sin diferencia de género”, dice Geuna, columnista en la mañana de La 100, en Periodismo para todos y en la revista Ohlalá! “Siempre los varones con los que competimos van a preferir pensar que conseguimos primicias por utilizar la parte baja de nuestro cuerpo, porque si reconocen que es porque somos más inteligentes, se matan”, dice entre carcajadas Pazos. Para Andino, coconductora del noticiero de Canal 9, hay cosas que sirven de puntapié inicial pero que hay que sostener: “Si al ser «hija de» no le hubiera agregado esfuerzo, trabajo y dedicación, de nada habría servido”. El otro lado de la historia le tocó a Valmaggia: “Con esa nariz, no podés hacer televisión”, cuenta que le dijo una vez una directiva de América. “Y me mandó a operarme. La presencia de mujeres no garantiza paridad ni estar a salvo de la discriminación”, dice la periodista con su nariz intacta.

Por último, el nudo central donde se cocina la paridad entre géneros. Porque para competir en el trabajo, hay que tener el frente interno cubierto. Porque todavía la maternidad divide aguas y genera preguntas que no tocan por igual a varones y mujeres. Pazos eligió: “Hay momentos en que postergamos nuestra carrera para enfocar la vida en otro lado y eso, en medios tan competitivos, pesa. Pero no hay plata ni poder en el mundo que me cambie los atardeceres con mis hijos en casa”. Para Gutiérrez, “las mujeres pagamos un costo muy alto porque hay mucha demanda sobre nosotras. Es un oficio muy exigente, con horarios a contramano de la vida familiar, y encima teniendo que demostrar el doble de dedicación y entrega”. Una posibilidad para conciliar la profesión con el hogar es poder trabajar desde la casa, como en parte hace Geuna, mamá de dos chiquitos: “Todo no se puede. Quiero disfrutar de lo que hago y no tener que vivirlo como una exigencia agotadora”. En medio de todas esas variables, las periodistas quieren ejercer su palabra.

¿Lo digo o no lo digo?

Por estos días suena fuerte el rumor de que Jorge Lanata no seguiría el año próximo al frente de Periodismo para todos . También se escucha que sería una mujer quien ocuparía su lugar: nada menos que Mirtha Legrand, la diva de los almuerzos que en los últimos años devino en entrevistadora atípica y formadora de opinión.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s