La historia en el cine.

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Películas en contexto

“La historia en el cine”. Ciclo de cine. Lunes a viernes a las 0, por Canal Encuentro. Conductor: Gabriel Di Meglio. Producción: Encuentro. Dirección y realización: Nicolás y Sebastián Carreras.

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Películas en contexto

Calificación: *****

Por fin un programa de historia como la gente. Ay, perdón, se me escapó. Es que me ganó la alegría que sigue a la sorpresa de ir por el zapping y encontrarse con “La historia en el cine”, en su tercera temporada por canal Encuentro. Alegría por varias y fundamentadas razones.

En primer lugar, porque se trata de cine, de buen cine, en excelentes copias y de un tirón, sin cortes. Que nadie suponga que porque se trata de un canal público, el espectador es bombardeado con producciones nacionales billikinescas como “El santo de la espada” o como las recientes “San Martín, el cruce de los Andes” o “Belgrano, la película” (de interesante valor histórico pero discutible desde lo cinematográfico). “La historia en el cine” proyecta películas de todos los países y las épocas, clásicos y de culto, ganadoras de premios y prohibidas, con actores consagrados y con desconocidos. Ejemplos: “El gatopardo”, de Luchino Visconti (1963); “El arca rusa”, de Alexandr Sokurov (2002); “Queimada”, de Gillo Pontecorvo (1969); “Los traidores”, de Raymundo Gleyzer (1973); “Mississippi en llamas”, de Alan Parker (1988); “Soy Cuba”, de Mijaíl Kalatozov (1964); y, en próximas emisiones, “La mejor juventud 1 y 2”, de Marco Tullio Giordana (2003); “La gran ilusión”, de Jean Renoir (1937); “El caimán”, de Nanni Moretti (2006); y, entre otras,“Bienvenido Mr. Marshall”, de Luis García Berlanga (1953).

Entonces, en principio, el cine que entretiene con las mejores armas. En segundo lugar, la otra razón es la Historia. En un sentido amplio porque es obvio que toda película es histórica como lo es un objeto cualesquiera. Pero en este caso se trata de filmes de contenido político y social, a veces “de época” y otras contemporáneos, que permiten una lectura sociológica enriquecedora en tanto pintan el momento al que se refieren con verosimilitud (que no es verdad ya que se trata de ficción). Y acá engancha el tercer elemento, el conductor de este ciclo: el historiador, investigador del Conicet y docente universitario Gabriel Di Meglio, autor de “Historia de las clases populares en la Argentina; desde 1516 hasta 1880” y uno de los fundadores del grupo Eternautas (turismo guiado por historiadores).

Honesto, no se mete con la crítica de cine y habla de lo que sabe. Prólogo y cierre, antes y después de la proyección, le da al espectador el contexto para que profundice lo que va a ver. Y sí, lo vuelvo a remarcar. Por fin la divulgación histórica, materia maltratada si las hay, tiene su lugar dignísimo en el cruce del mundo académico y el interés popular. Sin refritar la vieja historia política hasta el estereotipo; sin ignorar la historiografía de los últimos 30 años; sin buscar ningún gen nacional; sin mamarrachos revisionistas; y sin decir ni una sola vez que la historia se repite y por eso los argentinos somos así.

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