Póstumos. José María Muscari

Un autor al rescate de artistas olvidados
Leyendas. En la obra llegan al limbo, donde son recibidos por un ángel.

REVISTA EL GUARDIAN > CULTURAS

PÓSTUMOS, LA NUEVA OBRA DE MUSCARI

Un autor al rescate de artistas olvidados

Reúne a un grupo de actores y artistas que son parte del paisaje popular de la televisión. En escena, cada uno actúa de lo que siempre soñó. El dramaturgo define al espectáculo como un show filosófico sobre la vida y la muerte.

VIERNES 22.02.2013 – EDICIÓN N ° 106

Escribe Leni González

A esta altura, no cabe duda de que José María Muscari es una de las fuerzas más interesantes en el teatro argentino, siempre a caballo entre lo más comercial –o, más bien, espectacular y popular– y la experimentación. La mezcla le ha dado buenos resultados: ahí hay algo que tiene que ver con lo universal y con lo cotidiano que se mezcla siempre de un modo alegre y distendido. Con su nuevo espectáculo Póstumos, que se estrena este jueves en el teatro Regio (Córdoba 6056), el creador de Mujeres de carne podridaPornografía emocional o la recienteTres mitades vuelve a poner en escena a un conjunto de artistas que son parte del paisaje popular de la televisión como Hilda Bernard, Edda Díaz, Nelly Prince, Gogó Rojo, Erika Wallner, Luisa Albinoni, Ricardo Bauleo, Tito Mendoza y Max Berliner (al elenco se suma la participación de Pablo Rinaldi) y que, de algún modo, siempre han constituido con su presencia en las pantallas un “telón de fondo” constante, algo así como los habitantes de siempre del mundo de fantasía que nos permite seguir en la realidad. Y siempre Muscari ha tomado a estos personajes-personas para abrir preguntas, para disparar hacia otro lado desde el humor.

Póstumos se define como un “show filosófico sobre la vida y la muerte”, apuesta enorme si se tiene en cuenta lo que pesan todos esos sustantivos. Pero no se puede negar que Muscari tiene la fuerza de sus ambiciones. Con iluminación de Eli Sirlin, el vestuario de Renata Schussheim, la escenografía de Jorge Ferrari, cuadros musicales, coreografías y canciones (la música y el entrenamiento vocal son de Mauro García Barbé), el show está listo a todo color y luminosidad. Pero, por otro lado, está la reflexión filosófica, la que explica el creador de la obra, el mismo que en Twitter se autodefine como “actor, director, dramaturgo, hago teatro, circulo la tv, hablo cositas por la radio, soy fierrero de puro gusto y busco felicidad. Soy esto”. A Muscari, hijo único, su papá se le murió hace tres años. Desde entonces venía pensando que quería hacer algo con esa tristeza y ese amor: “Mi papá era verdulero, muy trabajador, pero nunca se pudo comprar su propia casa, es algo que le quedó pendiente, inconcluso. A la vez, tuvo una linda vida, feliz, al punto que creo que deberá estar en un estadio no terrenal y superior, lúdico, luminoso”. Por otro lado, están los otros recuerdos. Los del chico que volvía a su casa, prendía la tevé y ahí encontraba a actores y actrices que con el tiempo eran como de la familia. “Y esas personas, con tanta carrera y trayectoria, también pensé muchas veces qué cosas no habrían cumplido, cuáles eran sus sueños guardados después de haber entregado la vida a su trabajo”, comenta el soñador.

 Excluidos del teatro comercial

Entonces, la idea fue unir estas puntas sueltas: armar un espectáculo con figuras asociadas a lo popular, muy queridas por el público pero no consideradas parte del establishment cultural, intérpretes que por fin pisarán un teatro emblemático para actuar, cantar y bailar, para hablar de la esperanza y la desolación, de la juventud y la decrepitud, de la muerte y la vida, y para, sobre todo, contar nada menos que sus sueños. “Les hice una entrevista a cada uno antes y con ese material armé la obra. Les pregunté aquello que les quedó pendiente, que siempre quisieron hacer y me lo contaron”, explica Muscari. El resultado es cumplirlos: Max Berliner puede tener su Bar Mitzvah que no tuvo de chico; Edda Díaz compone la tragedia y la reflexión filosófica; Erika Wallner logra ser Julieta en el drama shakespeariano; Nelly Prince hace un monólogo de La malquerida, de Jacinto Benavente; Ricardo Bauleo le rinde un tributo a los Superagentes; Hilda Bernard consigue vencer su rechazo a la tecnología; Tito Mendoza compone otro gay muy diferente a los que siempre hizo; Luisa Albinoni se da el gusto de cantar; y Gogó Rojo se larga con un hip-hop contra las vedettes de hoy. El momento de Gogó es muy emotivo porque en un principio iba a participar también Ethel y juntas revivirían al dúo de hermanas. Pero no pudo ser: Ethel falleció en junio pasado.

Con esa generosidad, Muscari hace que este grupo de figuras concrete desde el escenario de un teatro oficial (¿alguien podría haber pensado hace unos años que Albinoni, por ejemplo, pisaría las tablas del Complejo Teatral Buenos Aires, del bello Regio?) algunos de sus sueños. Para Muscari, el Cielo –o el Limbo, que para este caso son lo mismo– implica cumplir todos los deseos.

Como sucede en todas las ocasiones en que Muscari no adapta un texto ajeno, aquí la estructura “narrativa” es una excusa para momentos: estos nueve actores llegan a un Limbo donde desconocen si están vivos o muertos y allí, mientras esperan, se ponen a hacer de las suyas, de lo que saben. Nada mejor, además, para intérpretes que sobre todo se han destacado por lo fragmentario de lo televisivo o el sketch: lo que los fija en la memoria son los pequeños momentos, justamente, que ellos han hecho grandes. De eso se trata la idea del “show” como muestra. Ahora bien, “vida y muerte”, un juego: aunque todos recordemos estos rostros y lo que nos han dado, por norma todos estos nombres pertenecen a un pasado, a la memoria. Sin embargo, Muscari los transforma en puro presente: de allí que cada función sea única, incluya el azar y lo posible, se comunique directamente con las emociones del público como un termómetro.

A su vez, Muscari destaca la amplitud de Kive Staiff, el ex director del Complejo General San Martín, con quien tuvo la primera entrevista y sobre todo, con Alberto Ligaluppi, su sucesor, que se entusiasmó y comprometió con el proyecto, sin dudar un minuto en hacerlo, según cuenta el impulsor.

El espectador puede pensar que la suma de nombres alguna vez muy famosos, aunque muchas veces encasillados en pequeñas cosas, tiene algo de burla o de reivindicación kitsch. Pero si tiene algún peso, la obra de Muscari consiste justamente en dar vuelta como un guante este tipo de lugares comunes: esta gente que sube al escenario es un grupo de artistas que han dado todo para que el espectador tuviese una sonrisa o una lágrima, por alegrarlo o indignarlo, por sacarlo de lo cotidiano.

En una inversión total –es, en gran medida, el proyecto del realizador desde sus inicios–, se trata también de dar vuelta la relación espectador-intérprete y que sea el primero el que se brinde, gozosamente, al segundo. Nada de penas, ni de oscuridades aunque la muerte ronde como figura, tema y sostén de la trama: aquí se trata del arte como goce.

Como explica Edda Díaz: “Lo que cada uno dice es parte de las entrevistas, mezclado con otros testimonios e intervenido por Muscari; y es muy interesante porque aquello que hiciste lo tenés que aprender de nuevo como si nunca lo hubieras dicho”. Según la gran creadora del café concert, la obra “implica un canto al amor incondicional que todos tenemos por este trabajo tan inútil que es el arte. Y la actuación es más inútil aún porque es efímera, no queda nada. Podés ser el mejor o un queso pero no importa porque nada va a perdurar y eso le da un sabor especial, sobre todo en el teatro, donde es esta vez y nada más, donde cada función es irrepetible, siempre es distinta”. Para Muscari, por su parte, trabajar con estos actores le enseñó a manejar su ansiedad, a entender los tiempos de los otros: “Me engrandecí como persona. Ellos son pedazos de nuestra historia. Jamás los tuve que esperar, siempre llegan antes, son profesionales con valores que no deben perderse”. Después de todo, lo único que nos queda en la vida –parecen decir creador e intérpretes, finalmente cómplices–, es el placer que recordamos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s